Neil Young y las cuatro décadas del "On the Beach"
Neil Young y las cuatro décadas del "On the Beach"

RAFAEL VALDIZÁN

Fue grabado después del "Tonight's the Night" (1975), pero salió a las calles antes, en julio de 1974. Y, valgan verdades, "On the Beach" es un álbum de características muy disímiles al "Tonight's the Night". Si este último es un ejercicio de expresión visceral, cruda y desgarradora, "On the Beach" nos pinta más bien un panorama de hecho relajado, como el que muestra la tapa del elepé: un día de playa, lejos de la batahola callejera, como para caminar descalzo sobre la arena, acariciado por la espuma del agua marina. 

Hace unos días descubrí que cada vez me gusta más este disco de . Yo no lo tenía necesariamente entre mis preferidos del ícono canadiense; ahí figuraban placas como "After the Gold Rush", "Everybody Knows This is Nowhere" o, incluso, el "Zuma" o el "Comes a Time" o el "Harvest". Pero en los últimos tiempos creció mi apreciación del "On the Beach". El álbum ha cumplido cuarto décadas y cada vez ofrece nuevas razones para volver a él sin pensarlo dos veces. 

Para este trabajo, el quinto en estudio de Neil Young, el cantautor contó con el acompañamiento de Ralph Molina (batería), Ben Keith (guitarra slide, guitarra steel) y Tim Drummond (bajo). La placa consta de ocho surcos, que fluctúan entre el folk rock, el y el rock (a secas). Las ocho pistas son carne pura y representan, con justicia, la solidez de un disco redondo, sin fisuras. El álbum tiene esa calidez que invita a escucharlo una y otra vez; como si tendiera una telaraña de la cual ya no se puede escapar jamás.

A continuación, una breve descripción de algunas de las piezas contenidas en este gran trabajo: 

1. On the Beach. La canción que lleva el nombre del álbum es una travesía contenida, introspectiva y cadenciosa, con ciertos ecos blues. En esta pieza encontramos a Neil Young cantando con una limpieza inmaculada, como si susurrara una canción de cuna. O como si lo hiciera en la intimidad doméstica, en el jardín de su casa. 

2. See the Sky About to Rain. Este track devela el perfil agreste de Neil Young; tema folk que impone una atmósfera de placidez y remanso a quien esté del otro lado de los parlantes. Y el canadiense sabe muy bien ese negocio de calmar los nervios con una canción suave, blanca y casi 'naif'. 

3. Revolution Blues. A pesar del nombre del tema, no estamos estrictamente ante un  blues. Es un tema de dientes apretados, inspirado en , tristemente célebre por haber asesinado a decenas de personas, entre ellas Sharon Tate. Young y Mason, al parecer, cruzaron caminos en Topanga Canyon, en California. 

4. Ambulance Blues. Otra canción que, a pesar de llevar la palabra blues en el título, no pertenece al género. Es más bien una canción eminentemente folk, con mucho olor sureño, plenamente acústica. Una belleza de melodía que, además, se encarga de cerrar el disco con letras doradas. 

5. Walk On. Canción que abre el disco. Con solo 2:47 minutos de duración, connota un estado anímico positivo y optimista. Y un poco que eso contrasta con el clima introspectivo que se aprecia en la mayoría de temas restantes del álbum. En todo caso, "Walk On" es como abrir una lámpara mágica que lleva un genio adentro.