Soundgarden en Lima: "Tocamos lo que nos provoca"
Soundgarden en Lima: "Tocamos lo que nos provoca"

FRANCISCO MELGAR WONG

En 1997, durante el último concierto que hizo antes de separarse por doce años, Ben Shepherd arrojó su bajo contra el suelo y desapareció del escenario. Aprovechando que el grupo (reformado desde el 2010) ofrecerá un , le preguntamos al bajista cuáles fueron los motivos que lo llevaron a arrojar su instrumento contra el suelo y abandonar el escenario. “Estaba molesto con los equipos, pero no con la banda”, afirma Shepherd. “No iba a pararme allí, frente al público, y fingir que estoy tocando como haría cualquier idiota. Yo soy honesto. Soy real. El equipo había agonizado durante toda la gira y me habían prometido que funcionaría. Así que cuando no funcionó, aplasté el bajo contra el suelo y me largué. No soy un mono. ¿Entiendes?”.

Sí, claro. ¿Les resultó difícil revivir la banda después de tantos años?
No. Fue como si nunca hubiésemos dejado de tocar.

¿Qué tipo de ‘set list’ han planeado para esta gira? ¿Será un show retrospectivo o le darán mayor peso al disco más reciente?
Tocaremos todo lo que hemos hecho. Desde los discos antiguos con Sub Pop hasta las canciones más recientes. El ‘set list’ cambia todas las noches. Si a alguien le provoca tocar una canción, la incluimos. Tocamos lo que nos provoca.

Las bandas que emergieron de la escena de Seattle tenían una actitud bastante cínica con la industria y el éxito comercial. ¿Había un ideal en común que todos ustedes compartían?
Compartíamos el lema de los músicos subterráneos de todo el mundo: “Hazlo tú mismo”. Eso fue lo que aprendimos del punk. Odiábamos el hair metal porque lo único que querían era convertirse en un producto. Nosotros solo hicimos la música que nos hubiera gustado oír en la radio. Y, afortunadamente, el resto del mundo sintonizó con nosotros. Querían escuchar rock and roll independiente y honesto. Y eso hicimos.

¿Fuiste amigo de los músicos de las otras bandas de la escena grunge de Seattle?
Mis amigos no son músicos. Mis amigos son artistas o gente que simplemente se dedica a otras cosas.

Cuando llegó el éxito, ¿sintieron algún tipo de presión por seguir siendo populares?
Nosotros mismos nos presionábamos para hacer buena música. Eso era lo único que queríamos hacer: buena música.

Después de que la escena de Seattle se volvió masiva, aparecieron miles de bandas como Nirvana, Pearl Jam y ustedes. En ese momento, ¿qué pensabas acerca de esto?
Que MTV tenía la culpa. Y todavía lo pienso. Ellos hicieron que los chicos empezaran a fingir ser como nosotros. No estaban inventando el ‘stage diving’ (técnica de lanzarse del escenario a la audiencia), solo estaban imitándolo. Nosotros nunca quisimos sonar como nadie.

Ciertamente, es curioso que en los 90 hayan aparecido tantas bandas parecidas, cuando en los 80 la escena alternativa estadounidense es reconocida por su diversidad: Bad Brains, Replacements, , Meat Puppets, ninguna banda se parecía a otra. ¿Crees que la forma en que popularizó la música de , Pearl Jam y Soundgarden mató la diversidad que había en la escena alternativa?
Sí, absolutamente. Ahora bien, yo era sonidista de Soundgarden antes de convertirme en su bajista, y quizás suene mal que lo diga, pero de esas tres bandas de Seattle que acabas de mencionar, sólo una debería ser considerada como pionera de ese sonido. Y esa banda es Soundgarden. No me gusta que la gente nos ubique dentro de esa escena, porque nosotros nunca quisimos ser parte de ella. ¡Siempre quisimos salirnos!

Antes de la aparición de Internet, uno podía hablar del sonido de una escena determinada, Seattle, Manchester, New York, lugares cuyo sonido característico definía estilísticamente a la comunidad que participaba de él. ¿Crees que Internet terminó de acabar con eso?
Sí. Pero MTV ya había empezado a destruir a las escenas locales antes de la masificación de Internet. En los 90, durante la era grunge, chicos de cualquier lugar del mundo veían a un grupo por televisión y lo imitaban. Y no sólo la música, sino también la indumentaria, la ropa, el peinado, todo. Antes uno viajaba a una ciudad, iba a un concierto y no tenía idea de lo que iba a escuchar, era un momento de excitación, de misterio... Y no me refiero sólo a los músicos, sino también al público. Uno no sabía cómo iba a ser el público. Hasta que, de repente, gracias a MTV, ya lo sabías. Ese conocimiento que nace de una experiencia particular, de crecer en un lugar con cierta tradición, con cierto sonido en la radio, con ciertas tiendas de discos, se perdió. Ya no existe. Y ahora, con Internet, todos dicen estar conectados con el mundo,  pero pocos tienen idea de lo que está haciendo su vecino. No existe comunidad. Ahora cualquiera puede apretar un botón y ver lo que se está haciendo en Rusia y reproducirlo de forma idéntica en Lima. Pero pocos están creando. Se han vuelto unos robots.

¿Qué fue lo que te llevó a convertirte en músico?
En resumen, fue tener un pensamiento y perseguir el sonido de ese pensamiento.

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