El cineasta chileno luego de ganar el Oscar a Mejor corto animado en el 2016 por "Historia de un oso".
El cineasta chileno luego de ganar el Oscar a Mejor corto animado en el 2016 por "Historia de un oso".
Carlos Oré Arroyo

Luego de haberse alzado con un Oscar por “Historia de un oso”, el cineasta chileno Patricio Escala se ha enfocado en nuevos proyectos que mantengan la calidad que siempre ha caracterizado su trabajo. A pesar de la dedicación que esto supone, no ha roto el vínculo con aquellos que esperan ver surgir su trabajo en una industria cinematográfica tan incierta como la Latinoamericana. Antes del encuentro con sus seguidores, Escala compartió con El Comercio sus apreciaciones sobre lo que sucede en el cine de la región y el camino que podríamos seguir.

El ganador del Oscar a Mejor corto animado en el 2016, participará en el 6° Festival Internacional de Cine para NIños y Adolescentes
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Hace muchísimos años que no vemos una cinta animada peruana en el cine. ¿El cine de animación también está de cierta forma olvidado en Chile?

Sucede lo mismo en Chile, no hay una cinta familiar animada desde hace aproximadamente diez años. Tiene que ver con que, a pesar de que nuestros países nos apoyan con fondos para largometrajes, se trata de montos que no alcanzan para producir una película. Mi equipo y yo estamos trabajando en nuestro primer largometraje y ya llevamos dos años solo en proceso de pre-producción que es lo que en promedio se demora Pixar en hace una sola película. Cuando no existe el presupuesto y uno quiere lograr una obra audiovisual que sea relevante, tiene que sacrificar algo. Como nosotros no sacrificamos calidad, entonces sacrificamos tiempo.

¿Esto no te ha obligado a alejarte del lado artístico y tener que enfocarte más en lo comercial?

Pero es necesario. Ahora trabajo con un nuevo equipo conformado por una productora de animación brasilera y otra peruana. Hay un grupo de profesionales vinculado a lo artístico y yo también me enfoco en ir por diferentes espacios buscando el financiamiento para otros proyectos. Al hacer contenido como un grupo nos da más fuerza de la que podríamos hacer si cada uno estuviese separado.

¿Sin el Oscar este tipo de alianzas hubiese sido posible?

Sí, sin duda. Con mis socios nos conocemos de hace mucho tiempo. Ellos también han hecho trabajos muy importantes como brindar servicios de animación a Nickelodeon, entre otros. El Oscar sirve para reforzar esa carta de presentación que hemos elaborado.

¿Hubo un cambio de mentalidad desde el gobierno de Chile respecto al apoyo del cine animado tras el Oscar?

El cambio más radical tuvo que ver con los fondos del Ministerio de Cultura. Logramos que los montos asignados fueran a través de etapas. Si antes conseguías US$ 300 mil para un largometraje, ahora ese dinero sería solo para la pre-producción para luego acceder al mismo monto pero para el resto de proceso de creación de una cinta.


Esta semana ha habido una discusión en nuestro país sobre la calidad cinematográfica de nuestras películas. ¿La presencia de guiones débiles, la repetición de las mismas historias, entre otros, también ha afectado al cine animado?

Es interesante la discusión que están teniendo, al menos es importante que exista. Yo creo que todos nuestros países tienen una cultura cinematográfica de querer rescatar, mantener y seguir impulsando un negocio. En el caso del cine de animación, me pasa que si uno va a invertir seis años de su vida haciendo un proyecto, quiero que sea uno que me motive a hacerlo todos los días. Sin embargo, todos necesitan realizar obras que lleguen al cine y los dueños de las salas terminan por apostar por un cine más comercial.

¿No se perjudica el cine cuando este tipo de entregas son constantes? ¿El espectador no termina acostumbrándose a ver solo ese tipo de productos?

Siempre depende de las personas, ellos deciden qué ver. Ahora las plataformas de streaming nos muestran series que parecen películas y eso hará que el espectador se acostumbre a esa calidad. Pronto notará la diferencia, pero también es importante mantener la discusión que ustedes ya están teniendo.

¿Cómo se ha desarrollado este debate en Chile?

No se discute, pero sí se repite el mismo caso. Las cintas que tienen un corte de autor viven en los circuitos de festivales y nadie las ve en salas. Que ustedes tengan ese debate muestra que hay un interés por rescatar la cinematografía. En el fondo tenemos que entender que hay ciertas películas cuyos directores las realizan para que ellos puedan disfrutarla y eso me parece un error.

Me has hecho recordar a Cuarón y su cinta “Roma”. Hemos visto que esa película fue un intento por recrear los recuerdos de su infancia replicando con exactitud absolutamente todo.

Puede que haya un capricho estético en recrear su barrio, su casa, el auto y otros detalles, pero yo cuando veo la película me sumerjo en ese mundo que me está contando, en esa infancia. Ahí se refleja su talento como director de contar una historia que también sea atractiva de ver. Uno tiene que lograr un balance entre su mirada, el mensaje que quiere dar y la propuesta estética con una narrativa que logre llegar a millones de personas. Hay que tener en cuenta de que tampoco hemos sido capaces de formar audiencias.

La gran pregunta de siempre es cómo se logra eso.

Un primer paso es viendo lo que le mostramos a los niños. ¿De qué manera nosotros logramos que en la televisión abierta haya contenidos que tal vez no marquen rating pero que aún así apostamos por ellos? Esto da pie a discusiones sobre la calidad de lo que vemos y un camino puede ser a través de cuotas. Por lo general, a las cadenas de cine no les gusta esta idea. Aquí y en Chile no hay una industria ni de cine ni de animación, sino que son sectores. Si uno quiere generar un impulso también necesita herramientas dentro de la legislación que apuesten por nuevos contenidos.

¿El desarrollo de un industria es una de tus metas?

Intenté durante tres años presentar un proyecto de incentivo tributarios que señalaba que si existía capital extranjero para un proyecto, el Estado debía aportar un 30% del total. Esta es la forma en que varios países han logrado promover sus industrias. Lo que me pasó en ese tiempo es que reboté de un Ministerio a otro. No digo que debamos igualar modelos extranjeros, sino que debemos adecuarlos a nuestros contextos rescatando lo mejor de cada uno.

Imagino que uno de tus retos es que el largometraje en el que estás trabajando llegue a las salas de cine.

Sin duda, pero el camino es cada vez más difícil. Lo que uno realmente quiere es llegar a la mayor cantidad de gente posible, por eso las plataformas de streaming están pasando a ser más atractivos para nosotros que una sala de cine. Hay menos riesgo y se puede lograr mayor exposición.

¿No hay momentos en los quisieras dejar este lado comercial y solo enfocarte en lo artístico?

Me gustaría dejar todo y cultivar tomates, pero la parte comercial está asociada al cine desde sus inicios. Yo creo que uno debe encontrar el balance entre contar una buena historia y una que sea rentable. Esto es un negocio y hay que entender como tal.

El ganador del Oscar a Mejor corto animado en el 2016, participará en el 6° Festival Internacional de Cine para NIños y Adolescentes
El ganador del Oscar a Mejor corto animado en el 2016, participará en el 6° Festival Internacional de Cine para NIños y Adolescentes



PROYECTOS

Teniendo en cuenta tu preocupación por contar una buena historia. ¿Qué clichés de las cintas animadas buscas que nunca aparezcan en tu trabajo?

Siempre estará la historia de un personaje cuyo sueño parece inalcanzable que le ha funcionado muy bien a las películas de Pixar. “Ratatouille” es un gran ejemplo y por eso es una de mis películas favoritas. “Up” llega hasta un punto que me parece hermosa pero cuando entran los perros que hablan hay algo que no me agrada. Creo que hubiese sido un maravilloso cortometraje. Me pongo a pensar en las películas que son copias de otras. Quiero encontrar mensajes que para nosotros son importantes y entregarlo para que impacte en el espectador sin importar que sean adultos o niños.

¿El “Happy Ending” es siempre necesario en una cinta animada?

No sé. En ese sentido me saco mi sombrero de productor y estoy más del lado del realizador que debe procurar mostrar lo que siente que debe contar. Antes de la ceremonia de los Oscar, mi compañero y yo tuvimos una reunión con Harvey Weinstein, obviamente antes de las acusaciones que hoy conocemos. Nos contó que le gustó nuestro corto, que votó por él y que quería que hagamos una cinta juntos. Nos señaló que debía ser divertida, alegre y con un final feliz. En ese momento no dijimos nada, pero nos dimos cuenta que él quería hacer su película,

Como en aquella escena de la nueva versión de “Mujercitas” donde el editor le indica a la autora que si el personaje es mujer no había otro final posible que casándose.

Exacto y eso pasa mucho. En una creación, al que le toca ser editor va a dar parámetros porque no es el realizador. Como productor estoy al servicio del realizador. Nosotros buscamos complementar nuestras ideas para que la historia pueda ser contada de la mejor manera. Así funciona Pixar, confiando en un “Brain Trust”, un reducido equipo que construye historias dejando de lado los egos y demás.

¿Las últimas entregas han demostrado que Disney y su amor por los musicales han perdido su encanto?

Yo pienso que quizás ahí hay un cliché que sí me gustaría usar. Me parece que el musical es un lindo género pero se ha abusado de él. Lo interesante es contar las historias de tal forma que te sorprendan y sientas que estás viendo algo totalmente nuevo. En lo personal creo que me gusta el cine a la antigua por el 4D y otras propuestas me desconcentran de ver la historia.

¿Veremos musical en tu largometraje?

(Risas) No, no está pensado para ese proyecto. Te puedo contar que por el momento estamos sumergidos en la creación de la historia al punto que tenemos más de cuarenta versiones del guion. Estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo por contar un historia emotiva que hable de lo que sentimos.

El adelanto sería una sensación de satisfacción por lo que están creando

Así es, pero quizás el día de mañana la gente mirar la película y es una historia más y no el trabajo más importante de nuestra vidas. Es un poco lo que pienso pues no critico el trabajo de otros aunque sea el más comercial, no soy crítico de cine pero detrás de cada proyecto hay una dedicación que no se puede menospreciar.


LOS OSCAR

Para terminar nuestra conversación, ¿”Toy Story 4” se merecía el Oscar?

En esta respuesta hay un poco de lo que comentaba, pero toda las nominadas merecía estar ahí.

¿Pero cuál debió haber ganado?

“Perdí mi cuerpo”, desde una mirada subjetiva, era la mejor de todas.

Un claro ejemplo de que el “Happy Ending” no es siempre necesario.

Hay “Happy Endings” que no son tan “Happy” pero que te otorgan tranquilidad y te vas del cine sintiéndote reconfortado.

En el lado del corto animado ¿”Hair Love” merecía el premio?

Yo prefería “Sister”. Ese fue el que más me descolocó. La ganadora me pareció que estuvo bien, que era correcto.

Se ha criticado mucho la presencia de lo políticamente correcto en las producciones y premios ¿cierto?

Me pareció que “Parasite” fue lo suficientemente incorrecto e impactante. Me pareció que el discurso de Joaquin Phoenix también fue así. Dijo una verdad que más o menos todos sabemos y que estamos viviendo ahora en Chile. Si no somos capaces de darnos cuenta que para construir un mundo mejor tenemos que asegurar salud y educación para todos, nada de lo construido habrá servido. Lo que digo tampoco es algo políticamente incorrecto. Creo que vamos a descubrir maravillosos talentos cuando todos tengan la oportunidad de una educación de calidad.

¿Hay un preocupación por ser políticamente incorrecto en tu trabajo?

No creo que sea posible pensar en lo políticamente incorrecto mientras se desarrolla un proyecto. El límite de la incorrección es ser fiel a la historia que uno desea contar aunque eso implique que ningún espacio quiera aceptarlo. Quizás lo políticamente incorrecto es la manera correcta en que debemos seguir avanzando.


MÁS INFORMACIÓN

Patricio Escala participará en el conversatorio “Realización audiovisual con Stop Motion” este viernes 21 de febrero a las 7:30 pm en el Centro Cultural del España en Lima (CCE). Dirección: Jirón Natalio Sánchez 181, Cercado.

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