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Damián Cervantes: "La vida es cada vez más grotesca"

El director de Vaca 35, de México, trae al Festival Temporada Alta una obra sobre la marginación social y los sueños para evadirla

Escena de "Lo único que necesita una actriz es una gran obra y las ganas de triunfar"

Interpretada por Diana Magallón y Mari Carmen Ruiz, la obra "Lo único que necesita una actriz es una gran obra y las ganas de triunfar" mereció el premio Villanueva en Cuba en Mejor Espectáculo Extranjero del 2013. (Foto: Difusión/ Alianza Francesa)

Se odian. Se envidian. No dejan de discutir duramente. Ellas lavan la ropa al fondo del patio, en un viejo y estrecho corralón. Las palabras que intercambian hieren como cuchillos. Los espectadores las rodean, y la cercanía hace todo aun más denso y extraño. Pobres entre las pobres, una mujer gorda y su flaca compañera no poseen más que sus sueños y sus altas expectativas: quieren actuar y ser famosas para salir de pobres. Creen que, como afirma el título de la obra que las reúne, "Lo único que necesita una actriz es una gran obra y las ganas de triunfar".

Parte del cartel del Festival Temporada Alta, esta creación colectiva del grupo mexicano Vaca 35 denuncia la violencia, los estereotipos sociales y la marginación que los latinoamericanos tan bien conocemos. Como explica Damián Cervantes, el director de la compañía, la obra tiene como referente directo un clásico como "Las criadas", de Jean Genet. "El punto de partida fue la propuesta, violenta y a la vez plástica, de juntar los cuerpos de ambas actrices, lo que nos remitió a Genet. Lo que tomamos de 'Las criadas' es su marco conceptual y emocional. A partir de allí, construimos un universo propio de dos mujeres y su miseria", explica Cervantes. Así, si en la obra del dramaturgo francés dos mujeres en una buhardilla sueñan con salir de allí, en la obra protagonizada por las mexicanas Diana Magallón y Mari Carmen Ruiz se propone llevar esa premisa a la realidad, a un contexto mucho más descarnado y menos poético.

— El título de la obra, lo sabe bien el gremio actoral, es profundamente irónico...
El título viene como un juego, una burla, una crítica al sistema. Estamos hablando de dos mujeres que piensan que con el teatro van a poder ser algo. Y, en realidad, lo que hacen es reflejar el sistema. La gente piensa que por seguir un camino y ciertas normas, el éxito está asegurado. Y la realidad es mucho más compleja, el sistema no funciona así. Hay muchos laberintos que sortear. Solo pocos llegan arriba y son muchos los que aspiran a eso.

— A diferencia de "Las criadas", en tu obra lo grotesco no es una opción estética, sino una terrible representación realista...
Cada vez es más grotesca nuestra vida: la forma de relacionarnos, lo que comemos, la información que recibimos. Creo que, en este caso, en el cuerpo de las actrices está impresa una condición grotesca que nos toca a todos. La situación de abandono de estas dos mujeres, de olvido, de represión, es la situación de todos. Hablar de los cuerpos es hablar de las masas que somos todos. Por otro lado, también buscamos con esta obra desmitificar el privilegio que conlleva en el teatro tener un cuerpo estético y bello, al contrario del mundo real. Eso queremos mostrar.

— Como México, el Perú también ha conocido terribles tiempos de violencia. La obra se caracteriza por tener diálogos especialmente duros e hirientes. ¿Cómo se plasma la violencia cotidiana en nuestro lenguaje?
La violencia verbal que existe en escena es una consecuencia de la violencia emocional que vivimos. Se expresa en un vómito verbal, que alcanza a escupir lo que realmente les está pasando. Al final, la violencia verbal refleja lo que sucede a nivel social. Si nos agredimos, nos insultamos, nos lastimamos, es porque la realidad nos lacera muchísimo más.

— La obra está diseñada para escenarios muy estrechos, con una presencia del espectador muy cercana. ¿Qué se consigue con esta proximidad?
La cercanía es muy importante en esta obra. Trabajamos con un diálogo muy directo con el espectador. Queremos que el público sea parte de esta experiencia, de su intimidad. Buscamos que el espectador se sienta encerrado con estas dos mujeres. En una experiencia única y personal como esta, la intimidad es necesaria para que surja el diálogo.

Más información

Lugar: Galería de la Alianza Francesa (Av. Arequipa 4595, Miraflores).
Horario: 16 y 17 de febrero, 8 p.m. y 10 p.m.
Aforo: 40 personas.
Entradas: 45 y 25 soles.

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