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Mariella Trejos, 50 años en la escena nacional

Conversamos con la actriz, que celebra sus bodas de oro con "Lorca en el corazón", un musical en torno al dramaturgo español

Mariella Trejos, 50 años en la escena nacional

Mariella Trejos, 50 años en la escena nacional

FERNANDO VIVAS

Verla nomás me da nostalgia porque recuerdo desde “Simplemente María” hasta a mis tías besuconas que me embadurnaban de colorete. Mariela tiene algo de ellas pero la Trejos es, además, treja, pertinaz, y diva a su manera. Me encanta verla robando cámaras como lo hizo con Saby Kamalich, María en la telenovela más célebre de nuestra historia; o con la jauría de chibolas de “Carmín” y “Torbellino”. En “Al fondo hay sitio” hizo farsa pura en pocos bolos, y la vi con cariño. Aunque nunca se fue del todo, Mariella vuelve con Lorca y con sus propias nostalgias.

¿Dónde empieza la cuenta de tus 50 años de carrera?
En el teatro Jorge Eliécer Gaitán. Soy de Cali, pero fui a Bogotá porque en Cali no había oportunidades. Para mi familia, actriz era igual a copetinera. María Félix estaba de gira en Bogotá y querían sketches en su espectáculo. Debuté con la Félix aunque ni la conocí. Luego me enrolé en una compañía teatral.

¿Ahí estaban los hermanos King, Cachirulo y Copetón?
Sí, venían de México. Llegamos al Perú y seguimos hasta Argentina. El empresario se escapó con la plata y nos dejó tirados en Buenos Aires. Solo tenía el pasaje hasta Lima. Me contrataron en Panamericana. Lo primero que hice fueron sketches en “Bata pone el mundo a sus pies” de Kiko Ledgard. Era muy tímida y Kiko me piropeaba.

Y de la comedia pasaste a la telenovela.
Siempre me ponían de vampiresa con los pelos sueltos. Hasta que vino “Simplemente María”.

Antes tengo apuntada “El hijo del pueblo”, con Orlando Sacha, muy importante en tu vida.
[Breve silencio] Oh, nos decían la Liz Taylor y Richard Burton de la época. A mí no me gustaba, pero alguien creyó que como pareja podíamos ser muy comerciales. Él me llamaba y yo me negaba, hasta que fui a caer en brazos de este hombre. Tuvo sus cosas buenas y sus cosas malas, pero gracias a Dios se cruzó otra persona. Estuvimos 4 años e hicimos teatro. “La pequeña choza” fue un éxito tremendo, yo, Orlando y Jorge Mistral en una isla desierta. Orlando estuvo en la compañía del Corral de Comedias y ahí apareció Elvira de la Puente. Ya estaba con Elvira y me enteré por una carta de ella. Me dolió porque fue una traición. Pero yo la quiero a morir porque me salvó de ese hombre. Orlando tenía celos profesionales conmigo.

No aparecía el hombre de tu vida.
Apareció y se murió hace dos años. Fue Jorge Billorou. Era gerente de la Editorial Losada y luego uno de los dueños. Estaba separado, tenía dos hijos. No tuve hijos con él. Me cautivó con su cultura y delicadeza, ¡después de haber estado con Sacha! El verdadero amor es el que nace de a poquitos y estuve con él 36 años de casada.

En “Simplemente María” tu popularidad llegó a las nubes.
Era Teresa, otra empleada, la mejor amiga de María. Estaba llamada para otra telenovela, cuando me dan el libreto de “Simplemente María”. Alberto Terry (gerente de producción de Canal 5) insistió. Los de la AAA me decían ‘la espontánea’, me hacían ‘bullying’. No creían que iba a sacar el personaje. Hasta que saqué el dejo serrano con una raspadita. La Pastorita Huaracina me felicitó. En el estreno todo el elenco nos juntamos, todos me miraban mal, pero a los primeros bocadillos de Teresa, los técnicos aplaudían. En los periódicos decían que cuando salía yo era ‘Simplemente Teresa’. Connie Bushby, que fue mujer de Terry, me dijo que él me respetaba mucho porque no me metía con los actores.

¿Cómo era tu relación con Saby?
Mala, todos me trataban mal. Pero alguien se dio cuenta y una vez Saby me ofreció disculpas a nombre del elenco. Pero yo saboreé mi éxito y estuve en la película y me llevaron a EE.UU. de gira con Gustavo Rojo. Saby se casó con un mexicano, Blume se peleó con el canal y yo quedé al frente del negocio que había fundado María, con su nieta.

Y luego a los militares no les gustaron las telenovelas y se hicieron muy pocas.
Estuve en una, “Mujeres que trabajan”, con Gloria María Ureta y todas las actrices de la época. Me dediqué al teatro.

Tu retorno en grande a la TV fue en la popular “Carmín”.
En “Carmín” impuse un dicho, “¡qué me comentas!”. Me divertía y hasta bailaba mambo con las chicas. Y 25 años después estuve en el musical de “Carmín”. Era la única que quedaba.

Y con la edad y el carácter, empiezas a hacer de directora.
En “Torbellino” (‘remake’ de “Carmín”) ya no fui la directora, sino la dueña de la pensión donde viven las chicas.

Admites que has robado cámara.
[Ríe]. Bueno, aprendí. No es cuestión de robar cámara, sino de actitud, de carisma. Tuve otro éxito. Osvaldo Cattone me ofreció el papel de Aldonza en “El hombre de La Mancha”.

En TV no abundan papeles para actrices mayores.
Pero estuve 5 años en “Así es la vida”. Y por corto tiempo en “Al fondo hay sitio”. Me hacía llamar Mary Jane. Le dije a Efraín Aguilar que mi inglés era pésimo, pero era lo que querían, una latina que se cree gringa.

¿Y la idea de los besos?
Estaba en el libreto.

Mariella encuentra un sobre de fotos. En una de ellas, la acompaña Daniel Camino, compositor de “Macondo”, cumbia dedicada a “Cien años de soledad”, que fue un hit continental. Mariella fue la primera en cantarla y, en homenaje a Daniel, amigo común, le sale del pecho íntegra, sin olvidar un solo verso.

Y ahora para tus bodas de oro, ¿por qué Lorca?
Cuando era muy niña, mi primer libro me lo dio mi padre. Era el “Romancero gitano” de Lorca, con una gitana mirando a la luna en la carátula. Me abrió el mundo de la poesía y del  teatro. ¿Por qué no hacer esto que resume todo lo que he amado, el teatro, mi padre, Jorge, que me dio la música de Antoñito el Camborio? Jorge estuvo preso en Argentina, cuando era muy joven. En la cárcel conoció a Atahualpa Yupanqui y otros músicos. Cantaban una marcha y yo le dije para ponérsela a Antoñito el Camborio. Se me parte el alma cuando hablo de mi papá y de Jorge. [Se quiebra, se recupera y recita a Guillén: "Lanza de mi poderío/coraza de mi virtud/otros lloran, yo me río/porque la risa es salud”].

No tienes acento colombiano.
El de Cali es más neutro, pero soy peruana. Volviendo a la besucona de “Al fondo hay sitio”, recién había muerto Jorge y tenía mis dudas. Una colega me dijo: “¡Cómo vas a hacer eso!”. Pero Rulito me dijo: “Es una envidiosa, se muere por hacerlo ella”. [Ríe] Y me besuqueé a Marco Zunino, a Thorsen, a todos. Tuve que regresar un tiempo después para besar al que le dicen ‘cara de pez’.

Erick Elera [risas].
Sí, a él. Y, ahora, “Lorca en el corazón”.

EL DATO

"Lorca en el corazón" se estrenará el jueves 17 de julio en el Centro Español del Perú.


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