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Nick Payne, Simon Longman y Lucy Morrison: ¿cómo estos autores ven la dramaturgia peruana y chilena?

Los autores británicos estuvieron por Lima para dictar un taller del Royal Court Theatre. Conversamos con ellos sobre la dramaturgia peruana contemporánea

Nick Payne, Simon Longman y Lucy Morrison dictan talleres en Lima. (Foto: Dante Piaggio)

Nick Payne, Simon Longman y Lucy Morrison dictan talleres en Lima. (Foto: Dante Piaggio)

No es frecuente que los dramaturgos escriban sus obras con la certeza de que existen instituciones interesadas en llevarlas a escena. Es menos común, todavía, que este respaldo se dé a ciegas y que se les brinden dos años para producir sus creaciones. Más que un lujo, una vesania.

Así es como trabaja el Royal Court Theatre, institución británica que el año pasado sumó al Perú en su Programa Internacional de Dramaturgia. Tras una convocatoria en la que participaron 120 autores nacionales y chilenos, siete peruanos fueron los seleccionados.
Pero no es que el Royal Court deje solos a los dramaturgos: los talleres son vitales para el desarrollo del programa. En esta tercera edición (que concluirá en enero del 2020, durante el festival chileno Santiago a Mil), los asesores son Nick Payne (autor de “Constelaciones”, obra que se montó a inicios de este año en el Teatro de Lucía), Simon Longman (creador de la apocalíptica “Gundog”, con un destacado paso por la escena londinense) y Lucy Morrison (directora artística del Royal Court Theatre). La semana pasada estuvieron de paso por Lima para dictar el segundo taller del programa, y aprovechamos para charlar con ellos y que nos dieran su mirada sobre las obras peruanas que tienen en sus manos.

— ¿Es posible lograr un buen resultado con tan pocas reuniones?
Lucy Morrison: Sí. Son dos semanas intensas.
Nick Payne: Hacemos un montón de ejercicios generales, para el desarrollo de personajes, de estructura, forma, dialogado. Los cursos que he dictado suelen tener una clase durante diez semanas y, en cierto sentido, lo que hacemos aquí es comprimir todo en talleres de ocho horas y por eso es muy intenso.
Simon Longman: Pero la verdad es que si bien los autores tienen que estar sentados en un salón junto a una comunidad y ver el potencial de la obra, de la historia, ver los problemas, negociar y resolverlos, también tienen que darse el tiempo de escribir, una tarea que es muy solitaria.

—Sin entrar en muchos detalles (porque las obras todavía están en construcción), ¿cuáles son los temas que estas abarcan?
LM: Algunas hablan sobre la memoria colectiva y miran hacia períodos recientes de la historia. La mayoría del grupo todavía no llegó a los 30 años, así que están descubriendo cosas sobre el pasado y quieren descubrir, explorar y cuestionar cuál es su relación con él. ¿Es justo decir eso?
SL: Sí. Con esos momentos que se sucedieron antes de que ellos nacieran, o cuando eran muy pequeños, y que fueron tan difíciles. Ellos quieren investigar ciertos eventos políticos porque les dan vergüenza. Algunos, incluso, consideran que la historia reciente no los ha abordado de forma correcta. Eso es lo que está saliendo, pero estos momentos políticos están acompañados de un lenguaje lírico, poético, filosófico y lleno de imágenes.
NP: En términos generales, los autores están tratando de encontrar su forma. Pero creo que sí, que hay un tinte político y cierto lirismo, y tienen menos interés en temas domésticos y de la vida real que los autores británicos. Allá queremos saber cómo es la vida hoy en día; aquí, en las obras, hay personas mágicas y se suceden situaciones surrealistas. No es mejor ni peor, solo diferente.

— ¿Hay algo que les llamó la atención de estas creaciones?
NP: Fue interesante encontrar la voz de cada escritor, lo que significa que cada obra es distinta al resto. No estamos tratando de imponer una única sensibilidad. La idea es descifrar cómo hacer para que la obra sea cada vez más suya.
SL: Me gusta que no sean rígidas. Son como una pintura abstracta que te absorbe, hay elementos que aparecen de la niebla y dan forma a otras cosas. A eso nos referíamos con la tendencia poética, que quizá tenga que ver con la tradición latinoamericana y el realismo mágico, pero que es algo que definitivamente atraviesa a todas las obras. Sus escritores tienen un gran imaginario que está lejos de una representación literal o fotográfica.
LM: Creo que hay mucha confianza en el uso de imágenes, en el estilo poético. No están tan preocupados si son psicológicamente lógicas, la cosa es ir de frente a una imagen cósmica. Dramatúrgicamente son trabajos ambiciosos y quizá haya uno o dos casos en los que la obra se tenga que exprimir más. He disfrutado de un par de creaciones en las que se siente la presencia del interior del país, no la de Lima, y las dificultades a las que las personas de allí se tienen que enfrentar. En todo caso, aquí los problemas son más estructurales.

— ¿A qué se refieren?
SL: Manejar la estructura es difícil. Imagino que con la poesía uno se sienta, lee y juega con el lenguaje todo lo que quiere, y puede no tener estructura y funcionar. No pasa lo mismo con una obra de teatro.
NP: Pero lo bueno es que esto es algo que se puede aprender, así que no nos preocupa tanto. En todo caso, sería más difícil y no sé si es posible, enseñar o aprender la poética o a dar vida a un imaginario particular. Esto es algo que, si se quiere, se puede mejorar.
LM: Es el mejor problema que podríamos tener.

— ¿Cuáles dirían que son las similitudes y diferencias entre las obras peruanas y chilenas?
NP: Se parecen en el lirismo e imaginario. Ambas tratan el pasado y el presente y, formalmente, son parecidas. No hay obras lineales, van y vienen en el tiempo.
SL: Se diferencian en que una tiene que ver más con lo rural y la otra con lo urbano. En Chile son más urbanas que rurales. Creo que lo rural se ha olvidado.
LM: Pero es justo decir que eso también sucede en otras partes. Ninguno de nosotros es de Londres y todo lo bueno, en cuestiones culturales, económicas y de las oportunidades, se queda allá. Es algo que reconocemos de nuestro trabajo: la muerte de lo rural.
SL: Muchas comunidades son olvidadas. Creo que eso es lo que podría estar pasando en Chile.
LM: No soy una experta, pero siento que la mirada política es muy clara. Todo es Pinochet, Pinochet, Pinochet. Los peruanos, en cambio, todavía la están trabajando.

Peruanos en Programa Internacional de Dramaturgia del Royal Court Theatre.

Rocío Limo, Daniel Amaru Silva y Carolina Black Tam son algunos de los peruanos en Programa Internacional de Dramaturgia del Royal Court Theatre.

DATOS
-El Programa Internacional de Dramaturgia del Royal Court Theatre empezó a funcionar en la región en el 2012 y ya ha trabajado con autores de Chile, Uruguay y Argentina. Su llegada al Perú es posible gracias a los esfuerzos del teatro La Plaza, Fundación Santiago a Mil y el British Council.
-Los autores peruanos que son parte de esta tercera edición son Carolina Black Tam, Rocío Limo, Paris Pesantes, Johuseline Porcel, Daniel Amaru Silva, César Vera y Sofía Ochoa.
-La tercera parte del programa se llevará a cabo en enero del 2020, con ocasión del festival Santiago a Mil. Allí se verán los resultados.


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