Por Alfonso Rivadeneyra García

Una cosa siempre lleva a otra, sea con el origen del mundo o con las lecturas; un libro es la puerta de entrada a más. Así le pasó a Fernando Luque, quien para dirigir su versión de “Frankenstein” en 2018 leyó “Paraíso perdido” de John Milton, que en la novela llega a las manos de la Criatura y le cambia la vida. El poema épico del siglo XVII que repasa el Génesis bíblico fue uno de los textos más influyentes del mundo anglosajón y quedó en la mente del actor como un pensamiento intrusivo; nunca lo abandonó y, seis años después, ha sido convertido en una puesta en escena para el circuito limeño.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: