Juan Diego Rodriguez Bazalar

“No, maestro. Eso no va a cambiar. Yo tengo muchos años y esto va a seguir siendo así”. Los comentarios pesimistas sobre el futuro del país se escuchan en todos lados, pero este, en especial, quedó impreso en la memoria de Fernando Zevallos.

La Tarumba Volver 1

El director de estaba de camino a la carpa ubicada en Chorrillos. Allí, junto al colectivo de artistas, continuaría desarrollando una obra que, justamente, hablaba de los sueños y las ganas de construir un futuro mejor, pero la terrible frase del taxista resonaba en su mente. “Me rehúso a renunciar a mis sueños de un país realmente digno”, concluyó. Con 35 años haciendo espectáculos de circo, tirar la toalla no es una opción.

El trabajo continuó e involucró a la comunidad más cercana a La Tarumba. Zevallos y su equipo recolectaron –de entre los artistas, del equipo que trabaja tras bambalinas, de los niños y jóvenes de los talleres, y de los padres de familia– todos los sueños posibles. Lo hallado fue muy diverso. “Que mi papá deje de pegarle a mi mamá”. “Que dejemos de desperdiciar el agua”. “Que podamos vivir dignamente”. “Que cuando estemos fuera del país no sintamos vergüenza del Perú”. Esos deseos fueron el insumo para crear “Volver”, espectáculo circense que se estrenará el 20 de junio próximo.

La Tarumba Volver 2

El título de la obra no solo es una invitación a retomar los deseos juveniles, de cuando algunos creían que era posible cambiar el mundo para bien. “También tiene que ver con reflexionar sobre cómo asumimos los proyectos de vida y los proyectos de país –anota Zevallos–. Creo que si nosotros defendemos nuestros sueños, en algún momento todos apostaremos por un país mejor, más allá de las diferencias o posiciones políticas, y lograremos reconocernos como una nación, como una cultura”.

AL DETALLE
Mientras una pesada niebla se apodera de todos los rincones, un grupo de hombres y mujeres vestidos de blanco se abren paso hacia el centro de la carpa. Las largas varas de madera que cada uno lleva en sus manos, son puestas transversalmente una sobre otra hasta dar forma a un andamio rudimentario. Uno de los malabaristas se sube y cruza al otro lado. Le siguen un par más. Están probando la buena hechura de la construcción. El cielo, de pronto, se abre y de él cae una luz fortísima, señal de que uno de los hombres de blanco tiene que subir. Del mismo cielo empiezan a caer miles de papelitos blancos: son los sueños de todos y el elegido, apoyándose en el resto que soporta el peso de los maderos, trata de coger algunos de ellos.

"Volver" está lleno de imágenes similares. Hay, también, las que apelan al humor para transmitir mensajes. Está la escena del combate de los payasos. Mientras todos ponen atención en el humor físico, la historia cambia de protagonista. Las luces enfocan a una de las chicas que durante la reyerta cargaron los carteles con los números de los rounds. La situación se revela rápidamente: un espectador le ha faltado el respeto y ella no está dispuesta a dejar pasar la ofensa. Lo jala hacia el ring y, después de unos movimientos bien calculados, logra hacerlo huir como un cobarde.

Zevallos reconoce que el mensaje tiene que ver con la reivindicación femenina, lucha que La Tarumba viene haciendo desde hace ya varios años. Bastaría recordar "Bandurria" –que se montó en el 2017– y en la que, también con payasos, hicieron un juego entre un toro y tres matadores. "Entonces se vio una escena muy abusiva –señala el director–, hasta que el toro se revela, los cornea y da duro, se deshace de su disfraz y revela que quienes interpretaban ese papel eran dos mujeres".

"Volver" también recurre al humor clásico, el de los payasos.
"Volver" también recurre al humor clásico, el de los payasos.

En "Volver", la situación es similar, y qué mejor que los payasos –esos personajes que revelan el interior de las sociedades y que las enfrenta a sus propias contradicciones– para mostrar la injusticia. "Te confieso –dice Zevallos– que tenemos que pulir y mejorar la imagen que mostramos ahora. No estoy convencido del todo con colocar una imagen tan cliché de la mujer, pero en el juego creativo reflexionamos sobre cómo las toman en este tipo de peleas: son unas modelos, unos objetos a mirar y silbar. Los hombres somos muy bocones y creemos que siempre tenemos el control de la situación, pero cuando alguien, como esta chica, se nos planta y nos cuadran, arrugamos".

La preocupación, sin embargo, está presente en Zevallos. "De alguna manera, a través del humor, quisiéramos llamar a la reflexión sobre lo que está pasando no ahorita, sino siempre -señala-. Y ya no sé cómo hacerlo, y te confieso eso porque se hacen campañas, marchas, la prensa le da espacio al tema, pero las tasas de feminicidios no bajan".

MÁS INFORMACIÓN
Lugar: carpa de La Tarumba en Plaza Lima Sur. Dirección: Av. Paseo de la República s/n, Urb. Matellini, Chorrillos. Estreno: 20 de junio. Entradas: Teleticket.

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