Coolsculpting
Coolsculpting
Milenka Duarte

Jennifer Aniston y Meghan Fox son dos actrices que han elegido este recurso, y se especula que la 'celebrity' Kim Kardashian también lo usó para moldear su cuerpo tras dar a luz. Además de ellas, es probable que la lista de famosas que recurren a este método de belleza antes de pisar una alfombra roja sea más larga, dado su efecto inmediato.



Según explica la dermatista Martina Gómez, directora del Centro de Terapias Alternativas y de Antienvejecimiento, el 'coolsculpting' es un método con validación científica que emplea tecnología de punta basado en la criolipólisis (crío: frío; lipo: grasa; lisis: rotura), procedimiento que congela la grasa y la elimina de forma natural a través del sistema linfático. No se trata de una reducción de peso sino de grasa, alrededor de 20% a 35% en la zona impactada, en un lapso de tres meses.

La criolipólisis se descubrió en investigaciones realizadas en la Universidad de Harvard, donde se comprobó que, al exponerse el cuerpo a bajas temperaturas, disminuía significativamente la grasa subcutánea, la misma que no volvía a desarrollarse en la zona tratada. Desde entonces, la técnica ha producido una verdadera revolución en la estética debido a sus beneficios, como eliminar la grasa y moldear la figura sin la necesidad de someterse a tratamientos invasivos.

Según explica Arianne Mancisidor, especialista clínica de Cool Sculpting, este tratamiento requiere de una máquina inteligente, cuyos seis cabezales se adaptan a cada parte del cuerpo, mientras dos placas paralelas congelan de forma localizada la zona que se desea "esculpir" (la temperatura mínima es de -11 °C). Mancisidor destaca que Cool Sculpting tiene un sistema patentado llamado freeze-detection, que monitorea todo el tratamiento, así como la temperatura del tejido, lo asegura que el paciente no sufra quemaduras y alcance la temperatura adecuada para generar el efecto requerido.

PASO A PASO
Como señala Martina Gómez, el procedimiento empieza por pesar al paciente y medir los pliegues cutáneos, para marcar la zona a tratar y poder determinar el tipo de cabezal que se utilizará. Un registro fotográfico de cada ángulo del cuerpo del paciente también es necesario.

Para iniciar el tratamiento, el especialista aplica un gel sobre la zona, cuidando que el paciente no se queme con el frío al momento de colocar el cabezal, el cual permanecerá durante una hora. Finalmente, se realiza un masaje de dos minutos, a fin de emparejar la grasa que ha sido succionada y congelada. Después de los 90 días se realiza una medición antropométrica de la zona tratada para determinar si los resultados son los esperados.

Mancisidor advierte que este tratamiento no puede aplicarse en personas que padezcan enfermedades como aglutinina fría, crioglobulinemia y hemoglobinuria paroxística por frío. Tampoco es apto para gestantes ni madres lactantes. Por supuesto, antes de tomar cualquier decisión, consulte con su médico.

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