
A mediados de febrero, dos semanas después de la misteriosa desaparición de Nancy Guthrie, las autoridades encontraron un guante a unos tres kilómetros de su casa en Tucson, Arizona. El objeto era parecido a los que usaba un hombre enmascarado captado por cámaras de seguridad en el porche de la vivienda. El hallazgo generó expectativas, ya que fue sometido a pruebas de ADN con la esperanza de obtener pistas sobre lo ocurrido.
En una entrevista con el medio local KVOA, el sheriff del condado de Pima, Chris Nanos, confirmó que los investigadores lograron identificar a la persona a la que pertenecía el ADN encontrado en uno de los guantes.
“Hubo comentarios y discusiones de que eran oficiales de policía en el campo simplemente desechando [los guantes], eso está muy lejos de la verdad”, declaró.
Nanos explicó que desde el inicio tenían otra teoría sobre el origen del objeto.

“Sabíamos que en ese momento creíamos firmemente que esos guantes pertenecían a un restaurante y, ¿adivinen qué? Encontramos al dueño del guante trabajando en un restaurante al otro lado de la calle”, afirmó. “No tiene nada que ver con el caso”.
Nanos no detalló en qué restaurante trabaja esa persona ni confirmó si fue interrogada. También indicó que otros guantes enviados a un laboratorio en Florida podrían arrojar resultados distintos y que el análisis de ADN puede demorar.
“Es un desafío porque sabemos que tenemos ADN, pero ahora tenemos que lidiar con esa mezcla y cómo vamos a separarla”, explicó.
Nancy fue vista por última vez en la madrugada del domingo 1 de febrero. Su familia llamó al 911 al mediodía, después de que no se conectara a un servicio religioso virtual con amigos. La Oficina del Sheriff del Condado de Pima, junto con el FBI, inició una investigación a gran escala al considerar que la mujer habría sido llevada contra su voluntad.

La preocupación aumentó cuando se confirmó que las manchas de sangre encontradas en el porche pertenecían a Nancy. Además, imágenes difundidas por las autoridades mostraron a un hombre armado y con el rostro cubierto frente a la casa durante la madrugada.
El FBI lo describió como un hombre de entre 1,75 y 1,78 metros de estatura, de complexión promedio, que llevaba una mochila negra “Ozark Trail Hiker Pack” de 25 litros.
Según la cronología oficial, la cámara del timbre fue desconectada a la 1:47 a.m. y minutos después se detectó una figura acercándose a la vivienda. Más tarde, el marcapasos de Nancy dejó de sincronizarse con la aplicación de su teléfono.

Semanas después, una pareja que vive a unos cuatro kilómetros del lugar entregó un video en donde se observa un vehículo circulando a alta velocidad poco después de la hora estimada de la desaparición.
Mientras la investigación continúa, la familia de Nancy, incluida su hija Savannah Guthrie, sigue esperando respuestas.
La presentadora anunció que ofrecen hasta un millón de dólares de recompensa por información que permita encontrar a su madre y confirmó una donación de 500.000 dólares al National Center for Missing and Exploited Children. Además, la recompensa de 100.000 dólares ofrecida por el FBI permanece vigente.
La búsqueda de la madre de Savannah Guthrie está en un “punto muerto”, según los críticos
El sheriff del condado de Pima, Chris Nanos, afirmó recientemente que las autoridades están “definitivamente más cerca” de identificar a los responsables de la desaparición de Nancy Guthrie. Pese a estas declaraciones, la investigación cuenta con la participación del FBI tras reportarse un aparente estancamiento en el caso.
La gestión de Nanos recibió fuertes críticas debido a presuntos errores cometidos durante el proceso, como la falta de resguardo de la escena del crimen, demoras en el uso de recursos aéreos y fallas de comunicación.
Fuentes policiales atribuyen estas complicaciones al “ego” del sheriff y a una rivalidad personal con el FBI que data de 2015, lo cual habría dificultado la cooperación necesaria para resolver el presunto secuestro.

Expertos y miembros de su propia agencia cuestionan la estrategia informativa de Nanos, acusándolo de priorizar el “control de daños” sobre la claridad del caso mediante versiones contradictorias. Esta situación se da en medio de un clima de tensión política tras su ajustada reelección en 2024 y denuncias de presuntas represalias laborales dentro de su departamento.
Mientras tanto, el paradero de Guthrie sigue siendo desconocido, sin que hasta ahora se haya detenido a ningún sospechoso ni se haya obtenido una pista clave en la investigación.

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