
Una mujer en Arkansas terminó enfrentando serios problemas legales luego de quedarse con casi $20.000 que su empleador le pagó por error. Lo que en un inicio pudo parecer un golpe de suerte terminó convirtiéndose en una acusación penal, después de que la empresa detectara el fallo y exigiera la devolución del dinero. Según las autoridades, lejos de corregir el error, la mujer decidió conservar el monto e incluso gastarlo, lo que finalmente derivó en su arresto y en un proceso judicial que ahora definirá su futuro.
La protagonista del caso es Rene Nichole Coleman, de 50 años, quien enfrenta un cargo por delito grave de robo tras recibir por equivocación un pago excesivo en su antiguo empleo con Superior Senior Care, una compañía de cuidado a domicilio ubicada en Jonesboro.
De acuerdo con documentos judiciales, Coleman normalmente ganaba $16,50 por hora. Sin embargo, debido a un error en la nómina, llegó a recibir $1.650 por hora por un turno de 12 horas. Esto provocó que el 10 de mayo de 2025 se depositaran $19.388 adicionales en su cuenta bancaria.
Cuando la empresa detectó el error, solicitó de inmediato la devolución del dinero. No obstante, según el reporte policial, Coleman se negó a regresarlo. Ante esta situación, la compañía presentó una denuncia por robo, respaldada por registros financieros y correos electrónicos que confirmaban el pago indebido.

Las autoridades indicaron que Coleman explicó que ya había gastado el dinero, en parte para reparar el camión de su esposo. Sin embargo, los investigadores señalaron que no proporcionó detalles adicionales sobre el destino del resto del monto. Posteriormente, un detective intentó contactarla para esclarecer lo ocurrido, pero aunque ella accedió inicialmente a conversar, nunca se presentó a la cita.
Esto llevó a la emisión de una orden de arresto en su contra por el delito de robo. Finalmente, fue detenida el 6 de abril, aunque en un inicio por otra orden pendiente, según reportes policiales obtenidos por la cadena de televisión KAIT. Tras su arresto, accedió a hablar con los agentes sin la presencia de un abogado.
Durante el interrogatorio, Coleman admitió que “no prestó atención y gastó el dinero”. También aseguró que, posteriormente, intentó ofrecerse a devolver el monto a su antiguo empleador.

El caso fue formalizado por el juez David Boling, quien la acusó de un delito grave de Clase C por una cantidad que supera los $5.000 pero es menor a $25.000. Su fianza fue fijada en $15.000 y tiene programada una audiencia judicial para el 18 de mayo.
Hasta el 10 de abril, los registros estatales no confirmaban que permaneciera bajo custodia. Ahora, el proceso continuará en los tribunales, donde se determinará su responsabilidad en este caso que comenzó como un error administrativo y terminó en una acusación penal.
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