Nuevos estudios basados en datos de los telescopios Hubble y James Webb aportaron nuevos detalles sobre el misterioso objeto interestelar 3I/ATLAS. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")
Nuevos estudios basados en datos de los telescopios Hubble y James Webb aportaron nuevos detalles sobre el misterioso objeto interestelar 3I/ATLAS. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")

Nuevas observaciones realizadas con los telescopios espaciales Hubble y James Webb aportan datos clave sobre 3I/ATLAS, el tercer objeto interestelar detectado atravesando el sistema solar. Los resultados fueron presentados en dos estudios científicos preliminares y ofrecen la visión más detallada hasta ahora sobre su tamaño, masa, brillo y composición química. Según el , recopilados entre diciembre de 2025 y enero de 2026, los astrónomos lograron detectar directamente el núcleo del objeto tras su paso más cercano al Sol.

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A partir de estas observaciones, estimaron que 3I/ATLAS tiene un diámetro efectivo de unos 2,6 kilómetros, una cifra considerablemente mayor que la de los dos objetos interestelares detectados con anterioridad.

Este tamaño implica que 3I/ATLAS es unas 40 veces más grande que 2I/Borisov y al menos 20.000 veces más masivo que 1I/’Oumuamua, el primer visitante interestelar identificado en 2017.

La estimación va acorde con cálculos independientes basados en la aceleración no gravitacional del objeto, atribuida a la pérdida de material por desgasificación, un efecto similar al de un pequeño “cohete”.

Las observaciones también revelaron un comportamiento asimétrico en su brillo. Tras alcanzar su máximo acercamiento al Sol el 29 de octubre de 2025, 3I/ATLAS se debilitó más rápido de lo esperado.

Las observaciones indican que su núcleo mide unos 2,6 kilómetros de diámetro, lo que lo convierte en el más grande de los visitantes interestelares conocidos. (Foto: NOIRLab)
Las observaciones indican que su núcleo mide unos 2,6 kilómetros de diámetro, lo que lo convierte en el más grande de los visitantes interestelares conocidos. (Foto: NOIRLab)

Este patrón, junto con cambios sutiles en su curva de luz, sugiere que el objeto rota de forma irregular, lo que provoca variaciones periódicas en la cantidad de luz que refleja.

Otro fenómeno destacado ocurrió el 22 de enero de 2026, cuando el Sol, la Tierra y el objeto se alinearon. En ese momento se detectó un aumento del brillo de aproximadamente el 20%, conocido como “efecto de oposición”, causado por la dispersión de la luz en los granos de polvo.

Por su parte, después del perihelio utilizando su instrumento MIRI.

Las observaciones, realizadas en diciembre de 2025, detectaron agua, dióxido de carbono, monóxido de carbono, níquel y metano, mostrando una disminución general de la actividad del objeto en un lapso de apenas 12 días, especialmente en la emisión de vapor de agua.

El astrofísico Avi Loeb que uno de los hallazgos más llamativos fue la detección clara de metano (CH₄), un compuesto altamente volátil.

Los análisis también revelaron un comportamiento inusual en su brillo y la presencia de varios compuestos volátiles, incluido metano. (Foto: Josep M. Trigo-Rodríguez / B06 Montseny Observatory)
Los análisis también revelaron un comportamiento inusual en su brillo y la presencia de varios compuestos volátiles, incluido metano. (Foto: Josep M. Trigo-Rodríguez / B06 Montseny Observatory)

Su aparición tardía plantea dudas, ya que el metano debería haberse sublimado antes que otros gases al acercarse al Sol. Esto sugiere que el metano estaba oculto bajo capas superficiales y solo quedó expuesto tras un calentamiento más intenso, aunque este escenario entra en tensión con la detección temprana de monóxido de carbono, aún más volátil.

Los nuevos datos de Hubble y Webb refuerzan la idea de que 3I/ATLAS es un objeto excepcional, tanto por su tamaño como por su compleja composición química.

Los científicos señalan que estos resultados no solo aumentan el interés sobre este visitante interestelar, sino que también indican que objetos similares podrían haber pasado desapercibidos en el pasado, lo que abre nuevas preguntas sobre cuántos cuerpos provenientes de otros sistemas estelares han atravesado nuestro vecindario cósmico.

Qué concluyeron los telescopios más avanzados del mundo tras analizar al cometa 3I/ATLAS

Tras ser descubierto en julio de 2025, se confirmó rápidamente que 3I/ATLAS provenía de fuera del Sistema Solar, convirtiéndose en apenas el tercer objeto de este tipo detectado.

Aunque surgieron especulaciones en redes sociales sobre un posible origen artificial, . Para estudiarlo, se utilizaron telescopios de primer nivel como Hubble, James Webb, Gemini South, Very Large Telescope y observatorios de radio en distintos continentes.

El proyecto Breakthrough Listen, dedicado a buscar señales de vida inteligente, apuntó varios radiotelescopios hacia el objeto. Uno de ellos, el Allen Telescope Array, concluyó tras sus observaciones que: “No encontramos ninguna señal que merezca un análisis adicional”.

Resultados similares llegaron desde el radiotelescopio MeerKAT, cuyos datos confirmaron que el comportamiento químico y físico del cometa es consistente con el de un cometa común y que “no detectan señales de origen tecnológico”.

Fernando Camilo, jefe científico del Observatorio Sudafricano de Radioastronomía, destacó el valor del trabajo colaborativo y afirmó: “Estamos contentos de contribuir, junto a colegas de todo el mundo, a una comprensión más completa de este fenómeno natural tan extraordinario: un cometa que probablemente se formó en otro sistema estelar y que ahora pasa brevemente por el nuestro”.

Para estudiarlo, se utilizaron telescopios de primer nivel como Hubble, James Webb, Gemini South, Very Large Telescope y observatorios de radio en distintos continentes. (Foto: Alfons Diepvens)
Para estudiarlo, se utilizaron telescopios de primer nivel como Hubble, James Webb, Gemini South, Very Large Telescope y observatorios de radio en distintos continentes. (Foto: Alfons Diepvens)

A estas conclusiones se sumaron observaciones del Green Bank Telescope, que indicó que “no se detectó ninguna emisión de radio artificial localizada en 3I/ATLAS”.

La conclusión general del proyecto Breakthrough Listen fue contundente: “No se han detectado tecnofirmas en ninguna de estas búsquedas. 3I/ATLAS continúa comportándose como se espera según procesos astrofísicos naturales…”, aunque aseguraron que seguirán monitoreando futuros objetos interestelares.

Sin embargo, y sostuvo que este tipo de análisis tempranos no deberían ser considerados definitivos. Destacó que observar el objeto durante poco tiempo no es suficiente para descartar hipótesis alternativas y advierte que aún existen anomalías por investigar, especialmente cuando el cometa se acerque a Júpiter.

Aunque aclara que no afirma que sea una nave artificial, insiste en que cerrar el caso sería prematuro y que la ciencia debería aplicar mayor cautela ante fenómenos de alto impacto potencial.

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