
El cometa interestelar 3I/ATLAS volvió a ser noticia después de que la NASA retomara sus informes tras el cierre del Gobierno Federal de Estados Unidos, que paralizó durante 43 días la difusión de información oficial. Durante ese período de silencio, las redes sociales se llenaron de rumores que aseguraban que el objeto podría ser una nave extraterrestre o una amenaza directa para la Tierra. La falta de datos alimentó la confusión y muchos comenzaron a especular con su origen.
Para cortar de raíz las teorías, la NASA ofreció una conferencia en la que presentó nuevas imágenes obtenidas por distintas misiones espaciales. Durante la sesión, Amit Kshatriya, director asociado de la agencia, explicó que no había nada misterioso ni artificial detrás del objeto.
“Este objeto es un cometa, y se comporta como tal”, afirmó, destacando que, aunque el interés del público era comprensible, las especulaciones no tenían fundamento.
Kshatriya también recordó que la NASA continúa buscando señales de vida en otros lugares del universo: “Nosotros pensamos que el universo es un sitio mágico y trabajamos para explorarlo tanto como podemos, y queremos encontrar vida en el universo, es muy importante para nosotros”.

3I/ATLAS es el tercer visitante interestelar detectado hasta ahora, después de ’Oumuamua en 2017 y Borisov en 2019. Su paso cerca de Marte permitió obtener imágenes detalladas gracias a varias naves de la NASA.
Según explicó Nicky Fox, directora asociada del Departamento de Misiones Científicas, la detección de objetos provenientes de fuera del Sistema Solar era algo esperado desde hace años, pero solo ahora los telescopios cuentan con la tecnología necesaria para encontrarlos.
La experta señaló que, aunque este cometa comparte características con los que ya conocemos, presenta diferencias que revelan que se formó en otro rincón de la galaxia.
Fox aseguró además que la NASA seguirá publicando todos los datos disponibles, especialmente ahora que “el cometa se está despertando”.


Otros organismos científicos, como la Agencia Espacial Europea, coincidieron en que 3I/ATLAS no representa ningún riesgo para el planeta. No se acercará a menos de 273 millones de kilómetros de la Tierra y su comportamiento es consistente con el de un cometa natural.
Tom Statler, científico jefe para cuerpos pequeños del Sistema Solar, destacó que la variedad de observaciones desde múltiples ángulos está permitiendo analizarlo con una precisión inédita. Según datos del telescopio Hubble, su tamaño podría oscilar entre 220 metros y dos kilómetros.
El interés en 3I/ATLAS surgió también por sus características atípicas. Como objeto interestelar, no nació en nuestro Sistema Solar y su antigüedad podría alcanzar los 7.000 millones de años, siendo más viejo que el propio Sol.

Presenta una aceleración no gravitacional muy elevada y una composición química inusual, aspectos que llevaron a algunos científicos, como el astrofísico Avi Loeb, a plantear hipótesis sobre un posible origen artificial.
Sin embargo, la NASA descartó completamente esta idea. Aun así, los expertos reconocen que su naturaleza interestelar lo convierte en un cometa muy distinto a los que se observan habitualmente.
Después de su máximo acercamiento al Sol el 30 de octubre y su aproximación a la Tierra el 19 de diciembre, el telescopio James Webb será el encargado de observarlo por última vez antes de que el cometa se aleje definitivamente de nuestro vecindario cósmico.
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