
Un grupo de manchas solares que crece rápidamente en la superficie del Sol está generando una actividad intensa. Esta región, identificada como la 4366, produjo decenas de erupciones solares, incluidas varias de la categoría X, que es la más intensa. La situación activó alertas de clima espacial y también influyó en el retraso del lanzamiento de la misión lunar Artemis II. La nueva zona de actividad comenzó a formarse el 30 de enero y “ha crecido rápidamente”, explicó Shawn Dahl, coordinador de servicios del Space Weather Prediction Center, que depende del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos.
Desde entonces, las llamaradas solares no dejaron de multiplicarse, despertando atención tanto por su espectacularidad como por sus posibles efectos.
Actualmente, esta región es “muchas veces el tamaño de la Tierra” y está orientada directamente hacia nuestro planeta, señaló Dahl. Hasta ahora, según señala USA TODAY, ha producido al menos 64 erupciones solares, entre ellas cinco de clase X y 38 de clase M, consideradas de intensidad media. Este nivel de actividad no es habitual y por eso está siendo monitoreado de cerca.

A pesar de ello, los expertos piden moderar las expectativas sobre auroras boreales. Por el momento, el centro de predicción solo anticipa actividad geomagnética menor para los días 5 y 6 de febrero, lo que podría dar lugar a auroras “menores” en algunas regiones.
Una de las erupciones más destacadas fue una llamarada X1.5 registrada en la mañana del 3 de febrero, según imágenes del Observatorio de Dinámica Solar de la NASA. Además, el 1 de febrero se produjo una eyección de masa coronal asociada a una potente erupción X8.1.
La mayor parte de ese material solar pasará lejos de la Tierra, aunque podría rozarla levemente en torno al 5 de febrero, indicó Dahl.

El Space Weather Prediction Center emitió una vigilancia por tormenta geomagnética G1 debido al riesgo de perturbaciones menores en el campo magnético terrestre.
Según la NASA, estas alteraciones podrían causar pequeñas fluctuaciones en las redes eléctricas y afectar las comunicaciones por radio, que ya han sufrido interrupciones diarias desde el 1 de febrero y podrían continuar hasta al menos el 6.
Los especialistas siguen atentos a la evolución de la actividad solar, especialmente por su impacto en misiones espaciales.

Dahl explicó que el centro analiza el tamaño, la estructura y el magnetismo de las manchas solares, ya que los campos magnéticos más fuertes y complejos son los que generan más erupciones.
Actualmente, el Sol atraviesa un período de máximo solar dentro de su ciclo de 11 años, por lo que este tipo de eventos no son imposibles, aunque tampoco se consideran comunes.
Por qué se produce una mancha solar y cuáles son las consecuencias para la Tierra
Según la NASA, las manchas solares son áreas que se ven oscuras en la superficie del Sol porque están más “frías” que el resto, aunque siguen alcanzando los 3,500°C. Se forman debido a que campos magnéticos muy potentes impiden que el calor interno llegue a la superficie, creando estas zonas de intensa actividad magnética.
Cuando esas líneas de campo magnético se enredan o cruzan, provocan erupciones solares, que son explosiones repentinas de energía y radiación. A veces, estas vienen acompañadas de eyecciones de masa coronal, que son nubes gigantes de partículas que viajan por el espacio a gran velocidad.
Esta actividad solar afecta directamente a la Tierra. Por un lado, crea las imponentes auroras boreales en el cielo, pero por otro, las tormentas más fuertes pueden interferir con las comunicaciones por radio y dañar las redes eléctricas provocando apagones.
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