
La misión Artemis II de la NASA está lista para hacer historia tras varios retrasos este año. Si todo sale según lo previsto, despegará la noche del miércoles 1 de abril, convirtiéndose en el primer vuelo tripulado hacia la Luna desde que los astronautas del programa Apolo llegaron en 1972. Como se sabe, este vuelo de prueba será transmitido en plataformas como el canal de YouTube de la NASA, NASA+ y Amazon Prime. El lanzamiento está programado para las 6:24 p.m. (hora del este de EE. UU.) con una ventana de dos horas. La agencia espacial espera que esta misión sirva como preparación clave para futuros viajes tripulados a la Luna.
Durante los 10 días que durará la misión, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen viajarán a bordo del cohete SLS (Space Launch System). Una vez en el espacio, rodearán la Luna dentro de la cápsula Orion, un vehículo compacto diseñado para este tipo de misiones.
Sin embargo, algunos expertos expresaron dudas sobre los riesgos de esta misión, ya que es la primera vez en medio siglo que humanos regresan a este tipo de viaje. El astrofísico Jonathan McDowell advirtió sobre un posible exceso de optimismo.
“Hay cierta preocupación de que puedan estar siendo demasiado optimistas”, dijo en conversación con el New York Post. “Este es el segundo vuelo de un cohete sustancialmente nuevo y la primera vez con personas a bordo. Y eso siempre es algo preocupante”.
Uno de los principales puntos de atención es el escudo térmico de la cápsula Orion, que protege a los astronautas durante el reingreso a la Tierra. En la misión anterior sin tripulación, este componente regresó dañado y le faltaba un trozo, según un reporte de CNN.

“Tienes que tener suficiente grosor [para que] en el tiempo que te toma reducir la velocidad de 26,000 millas por hora a unas pocas centenas, el material se vaya quemando”, explicó McDowell.
“Lo haces lo suficientemente grueso para que no se haya quemado por completo cuando hayas reducido la velocidad”, señaló, advirtiendo que no hay un plan alternativo si falla.
“Y si te equivocas por una pulgada, estás en serios problemas”, añadió.
Otro reto importante será el sistema de soporte vital dentro de la cápsula. Aunque ha sido probado, nunca se ha utilizado con personas en el espacio.
“Han probado el sistema de soporte vital, pero nunca con personas reales respirándolo en el espacio”, señaló McDowell. “Y esperamos que todo funcione bien”.
Aun así, explicó que este tipo de problema sería manejable con más tiempo de reacción en comparación con una explosión.

La radiación espacial también es un factor a considerar, ya que los astronautas viajarán más allá de la órbita baja de la Tierra, donde la protección del campo magnético es menor.
McDowell considera que el riesgo es relativamente bajo. “Si el entorno de radiación es como esperamos, es como tomar un gran número de vuelos en avión”, explicó; sin embargo, advirtió que una tormenta solar podría aumentar la exposición.
“Incluso con una erupción solar moderada, podrías recibir una dosis de radiación que aumente tu riesgo de cáncer más adelante en la vida en una proporción significativa”, dijo. “Pero hay cosas en la vida cotidiana que también pueden aumentar ese riesgo. No es algo tan extremo. No es como que vayas a morir de inmediato”.
El combustible es otro posible punto débil. El lanzamiento ya fue pospuesto anteriormente por fugas de hidrógeno, un problema difícil de controlar.
“El hidrógeno es una molécula muy pequeña y le gusta escaparse por agujeros muy diminutos, así que es muy difícil evitar las fugas”, explicó McDowell.

“No pudieron simplemente dar un paso atrás y decir: ‘Vamos a probar esto a fondo para hacerlo robusto’”, añadió. “Por eso, no me sorprendería que el miércoles por la noche, a 10 minutos del lanzamiento, de repente digan: ‘Tenemos otra fuga. Lo intentaremos otro día’”, agregó.
También hay preocupaciones sobre los trajes espaciales que se usarán en futuras misiones. Aunque son más avanzados que los del programa Apolo, aún presentan limitaciones.
Según la exastronauta Kate Rubins, pueden dificultar movimientos básicos.
“Creo que los trajes son mejores que los de Apolo, pero no creo que sean excelentes en este momento”, afirmó Rubins según Ars Technica. “Todavía tienen muchos problemas de flexibilidad. Agacharse para recoger rocas es difícil. El centro de gravedad es un problema. La gente se va a caer”.
A pesar de todos estos desafíos, los expertos coinciden en que el riesgo es parte inevitable de este tipo de misiones. McDowell explicó que todo debe funcionar perfectamente: desde la respiración de los astronautas hasta los motores del cohete y la trayectoria del vuelo.

“Tienen que poder respirar, tienen que estar a una temperatura adecuada, tienen que tener energía eléctrica, tienen que tener motores de cohete funcionando”, señaló.
Asimismo, destacó la complejidad del regreso a la Tierra. “Tienen que apuntar con precisión su aproximación para hacer una reentrada suave”, dijo, recordando que a 26,000 millas por hora (41,842.84 km/h) no es realmente “suave”.
Finalmente, aunque reconoce los riesgos, McDowell mantiene cierto optimismo.
“No hay razones para estar particularmente preocupados”, aseguró. “El equipo tiene mucha experiencia, pero no han hecho esto en mucho tiempo. Así que será interesante”.
Por su parte, John Honeycutt, líder del equipo de la misión, destacó la importancia de prever cualquier posible fallo.
“Queremos asegurarnos de que estamos pensando en todo lo que podría salir mal y que hemos evaluado todos los riesgos para tener las mejores posibilidades de éxito”, afirmó.
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