
La idea de que “no se puede tener todo” también parece aplicarse a los agujeros negros. Astrónomos descubrieron que, aunque estos colosales objetos cósmicos pueden generar potentes vientos y lanzar chorros de energía extremadamente intensos, no pueden producir ambos fenómenos al mismo tiempo. La investigación, publicada en la revista científica Nature Astronomy, revela que los agujeros negros funcionan como una especie de “balancín cósmico”, alternando entre dos modos distintos de expulsión de materia y energía.
Este hallazgo es importante porque ayuda a comprender mejor cómo crecen los agujeros negros, cómo influyen en la formación de estrellas y de qué manera moldean la evolución de las galaxias que los rodean.
El científico Jiachen Jiang, de la Universidad de Warwick, explicó el fenómeno de forma clara: “Estamos viendo lo que podría describirse como un tira y afloja energético dentro del flujo de acreción del agujero negro. Cuando el agujero negro dispara un chorro de plasma a gran velocidad, el viento de rayos X se debilita, y cuando el viento vuelve a intensificarse, el chorro desaparece”.
“Esto nos dice algo fundamental sobre cómo los agujeros negros regulan su producción de energía e interactúan con su entorno”, agregó.

El equipo llegó a esta conclusión al estudiar el sistema 4U 1630−472, que contiene un agujero negro con una masa unas diez veces mayor que la del Sol. Este objeto está absorbiendo material de una estrella compañera cercana.
Para observarlo, los científicos utilizaron el instrumento NICER de la NASA a bordo de la Estación Espacial Internacional y el radiotelescopio MeerKAT, durante un período de tres años.
La materia que el agujero negro roba a su estrella compañera forma un disco giratorio de plasma a su alrededor, conocido como disco de acreción. Parte de ese material cae hacia el agujero negro, pero otra parte es expulsada al espacio en forma de vientos o chorros a velocidades cercanas a la de la luz.
Lo que sorprendió a los investigadores es que nunca observaron vientos potentes y chorros energéticos ocurriendo al mismo tiempo, aun cuando la cantidad de materia disponible se mantenía estable.

Zuobin Zhang, de la Universidad de Oxford, destacó la importancia del hallazgo: “Nuestras observaciones proporcionan evidencia clara de que los sistemas binarios con agujeros negros alternan entre chorros potentes y vientos energéticos, y nunca producen ambos de forma simultánea, lo que pone de relieve la compleja interacción y competencia entre las distintas formas de expulsión de material”.
Los científicos creen que esta alternancia funciona como un mecanismo natural de autorregulación y que tanto los vientos como los chorros compiten por la misma materia. También descubrieron que, aunque cambia la forma de expulsión, la cantidad total de energía liberada se mantiene relativamente constante.
La investigación refuerza la idea de que los agujeros negros no solo absorben materia, sino que también controlan cómo la devuelven al universo, influyendo directamente en la formación de nuevas estrellas y galaxias.
Lo que debes saber sobre los agujeros negros
La NASA señala que un agujero negro es un lugar en el espacio donde la gravedad es tan fuerte que nada, ni siquiera la luz, puede escapar de él. Se forman cuando una estrella muy masiva agota su combustible y colapsa sobre sí misma, concentrando toda su masa en un punto infinitamente pequeño llamado singularidad.
A su alrededor existe una frontera invisible llamada horizonte de sucesos. Si cruzas esta línea, ya no hay vuelta atrás, pues la velocidad necesaria para escapar tendría que ser mayor a la velocidad de la luz. Fuera de este límite, a menudo se puede ver un “disco de acreción”, que es gas y polvo girando a velocidades increíbles y brillando intensamente debido al calor generado por la fricción antes de ser devorado.
Aunque no podemos verlos directamente porque no emiten luz, los científicos confirman su existencia al observar cómo afectan a las estrellas y galaxias cercanas. En el centro de casi todas las galaxias grandes, incluida nuestra Vía Láctea, existe un agujero negro supermasivo que actúa como un ancla gigante, influyendo en el movimiento de millones de estrellas a su alrededor.
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