
Nuevas observaciones del cometa interestelar 3I/ATLAS aportan datos clave sobre su inusual comportamiento. Las imágenes más recientes, captadas por el telescopio Gemini North en Hawái, muestran que el objeto se ha vuelto más brillante y adquirió un llamativo tono verdoso tras su paso más cercano al Sol.
Según los astrónomos, este aumento de brillo se debe a que el cometa se encuentra en una de sus fases más activas. Al calentarse por la radiación solar, el hielo de su superficie comienza a sublimarse, es decir, pasa directamente de sólido a gas, y expulsa grandes cantidades de polvo y gases que forman una coma luminosa y una cola visible.
Para estudiar este fenómeno, el equipo de Gemini North observó 3I/ATLAS con varios filtros de color. Gracias a estas mediciones, detectaron que el gas que rodea al núcleo emite cada vez más luz verde, un cambio notable frente a observaciones anteriores.

La explicación está en la química. De acuerdo con el NOIRLab, el cometa está liberando carbono diatómico (C2), una molécula que emite luz en longitudes de onda verdes. Se trata de un comportamiento que no es inusual y ya se observó en otros cometas cuando el calor del Sol activa nuevos compuestos en su superficie.
Lo llamativo es que meses atrás, cuando fue observado por el telescopio Gemini South, 3I/ATLAS mostraba un tono más rojizo. Para los científicos, este cambio de color sugiere que, a medida que se calienta, el cometa está liberando materiales distintos, lo que ofrece pistas valiosas sobre su composición y su origen fuera del sistema solar.

En paralelo a estos avances científicos, el cometa también estuvo en el centro de un acalorado debate. Algunas personas, entre ellos expertos como el reconocido astrofísico de Harvard Avi Loeb, sugieren, aún sin pruebas concretas, que podríamos estar ante un objeto de origen artificial.
Sus especulaciones se apoyan en su procedencia interestelar y en ciertas características poco comunes que no se habían registrado en el pasado en otros cuerpos celestes; sin embargo, la mayoría de los astrónomos sostiene que estos rasgos pueden explicarse dentro de los procesos naturales que afectan a los cometas cuando se acercan al Sol.
La NASA vuelve a insistir: 3I/ATLAS es un cometa y no una nave
Ha sido en medio de todos estos rumores que la NASA publicó un video explicativo en el que aclara que 3I/ATLAS no es una nave ni representa ningún peligro para la Tierra.
En el material, la agencia recuerda que se trata del tercer objeto conocido que llega desde fuera del sistema solar y que ha sido clasificado como cometa porque está activo y presenta coma.
Gerónimo Villanueva, astrónomo planetario en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, destacó que la trayectoria del cometa lo mantendrá a una distancia segura, incluso cuando alcance su punto más cercano a la Tierra, casi al doble de la distancia entre nuestro planeta y el Sol.

Además, señaló que múltiples telescopios y naves espaciales lo están observando para aprender más sobre estos mensajeros del espacio interestelar.
Más allá del debate sobre un supuesto origen artificial, lo cierto es que este 19 de diciembre el cometa 3I/ATLAS tendrá su máxima aproximación a la Tierra, lo que brindará a astrónomos y observatorios una oportunidad clave para estudiarlo con mayor detalle y obtener nuevos datos sobre su composición y comportamiento.
Qué pasará el 19 de diciembre, fecha del máximo acercamiento a la Tierra del cometa interestelar 3I/ATLAS
El 19 de diciembre de 2025 será la fecha del máximo acercamiento a la Tierra del cometa interestelar 3I/ATLAS.
La importancia de este día radica en que será el mejor momento para intentar la observación de este viajero cósmico. Se espera que el cometa sea visible en el cielo matutino, moviéndose cerca de constelaciones como Virgo y Leo.
Una vez que pase este punto, 3I/ATLAS continuará su camino hacia los confines del Sistema Solar, abandonándolo de forma permanente.

¿Será posible observar el cometa 3I/ATLAS el 19 de diciembre?
El cometa 3I/ATLAS será visible el 19 de diciembre de 2025, coincidiendo con su máximo acercamiento a la Tierra (perigeo); sin embargo, no será observable a simple vista debido a su baja luminosidad, que se estima en una magnitud aparente de alrededor de 10.
Para poder detectarlo, los observadores necesitarán utilizar instrumentos ópticos como un telescopio pequeño o binoculares astronómicos adecuados.
El mejor momento para buscarlo será durante las horas previas al amanecer, cuando el cielo está más oscuro, y aparecerá generalmente hacia el horizonte sureste (dependiendo de la ubicación del observador en el mundo).

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