El cometa 3I/ATLAS, procedente de fuera del sistema solar, mostró una actividad inesperada tras reaparecer luego de su máximo acercamiento al Sol. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")
El cometa 3I/ATLAS, procedente de fuera del sistema solar, mostró una actividad inesperada tras reaparecer luego de su máximo acercamiento al Sol. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")

Durante los últimos meses, el cometa interestelar se convirtió en uno de los sucesos más comentados por la comunidad astronómica. Este visitante, procedente de fuera del sistema solar, pasó inadvertido durante su máximo acercamiento al Sol al quedar oculto tras la estrella; sin embargo, reapareció a finales de año y captó de inmediato la atención de científicos de todo el mundo. Las primeras investigaciones ya permiten ver cómo este cuerpo ha ido cambiando de forma acelerada en muy poco tiempo.

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Uno de los trabajos más recientes, firmado por Carey Lisse y su equipo de la Universidad Johns Hopkins, disponible en , detalla el impacto que tuvo el encuentro con la radiación solar. Según el estudio, el cometa experimentó transformaciones drásticas tras exponerse a una energía estelar que no había enfrentado en miles de millones de años.

Para seguir su evolución, los investigadores se apoyaron en SPHEREx, un observatorio espacial de la NASA lanzado en marzo del año pasado. Aunque su misión principal es mapear todo el cielo en infrarrojo cercano, también está diseñado para observar fenómenos inesperados. El rápido desplazamiento de 3I/ATLAS lo convirtió en una prueba ideal para evaluar esa capacidad.

Científicos detectaron un fuerte aumento en la liberación de agua, dióxido de carbono y otros compuestos, señal de que su superficie se rompió por el calor solar. (Foto: NOIRLab)
Científicos detectaron un fuerte aumento en la liberación de agua, dióxido de carbono y otros compuestos, señal de que su superficie se rompió por el calor solar. (Foto: NOIRLab)

En las primeras observaciones, realizadas en agosto, el cometa apenas mostraba señales de actividad. La emisión de gases era mínima y casi no se detectaba vapor de agua. Los científicos creen que esto se debe a que, durante su largo viaje interestelar, los rayos cósmicos formaron una capa externa endurecida que selló los hielos más volátiles bajo la superficie.

La situación cambió por completo meses después. En diciembre, una nueva ronda de observaciones reveló que el calor del Sol había logrado penetrar esa corteza protectora. El resultado fue un aumento repentino de la actividad, señal clara de que el interior del cometa había quedado expuesto.

El incremento más llamativo se observó en el agua, cuya producción se multiplicó casi por 40 respecto a agosto. El dióxido de carbono mostró un salto aún mayor, con valores hasta 80 veces superiores. Además, la relación entre monóxido y dióxido de carbono cambió, acercándose a la que presentan muchos cometas originados dentro de nuestro propio sistema solar.

Los datos sugieren que el objeto está perdiendo material rápidamente, como si se estuviera “evaporando”. (Foto: Alfons Diepvens)
Los datos sugieren que el objeto está perdiendo material rápidamente, como si se estuviera “evaporando”. (Foto: Alfons Diepvens)

No solo se liberaron gases comunes. Los datos también apuntan a la presencia de diversas moléculas orgánicas, como metanol y metano, además de una señal completamente nueva que sugiere la emisión de cianuro. Este conjunto de compuestos refuerza la idea de que el cometa está perdiendo material de forma acelerada a medida que se aleja del Sol.

Los autores describen este proceso como la observación, casi en tiempo real, del desgaste extremo de un cometa ancestral. Aunque no parece que 3I/ATLAS vaya a desintegrarse por completo, sí está viviendo una fase crítica antes de continuar su viaje fuera del sistema solar.

Antes de despedirse definitivamente, los científicos esperan aprovechar una última oportunidad de observación en los próximos meses, convencidos de que aún quedan datos valiosos por descubrir.

¿Qué sigue para el cometa 3I/ATLAS?

El objeto interestelar 3I/ATLAS se encuentra actualmente en su fase de salida del sistema solar tras haber superado su punto más cercano al Sol y a la Tierra a finales de 2025.

El evento astronómico más relevante que sigue en su trayectoria es su aproximación a Júpiter, la cual está prevista para el 16 de marzo de 2026. Ese día, el cometa pasará a una distancia mínima de aproximadamente 53.4 millones de kilómetros del gigante gaseoso, lo que lo situará justo en el límite del radio de Hill de Júpiter, la región donde la gravedad del planeta comienza a dominar sobre la del Sol.

Este encuentro es de gran interés científico porque la inmensa gravedad de Júpiter podría alterar levemente la trayectoria hiperbólica del cometa o incluso provocar cambios en su actividad superficial debido a las fuerzas de marea.

El evento astronómico más relevante que sigue en su trayectoria es su aproximación a Júpiter, la cual está prevista para el 16 de marzo de 2026. (Foto: NASA / JPL-Caltech / SWRI)
El evento astronómico más relevante que sigue en su trayectoria es su aproximación a Júpiter, la cual está prevista para el 16 de marzo de 2026. (Foto: NASA / JPL-Caltech / SWRI)

Se espera que misiones como Juno, que actualmente orbita el planeta, puedan intentar captar datos o imágenes de este visitante interestelar durante su paso.

Tras este hito, 3I/ATLAS continuará alejándose a una velocidad extremadamente alta (superior a los 60 km/s), cruzando la órbita de los planetas exteriores hacia 2029 para perderse definitivamente en el espacio profundo.

Por qué el acercamiento del 3I/ATLAS a Júpiter es clave

El cometa interestelar 3I/ATLAS genera gran interés científico debido a su trayectoria, que lo llevará a transitar por las cercanías de Júpiter en marzo de 2026. Esta aproximación ofrece una oportunidad excepcional para observar la respuesta de un cuerpo interestelar ante un entorno dominado por la intensa gravedad y radiación del sistema joviano.

Durante este encuentro, los astrónomos analizarán si las fuerzas de marea de Júpiter alteran la estructura del núcleo o la dinámica de su coma. Las observaciones servirán para determinar la cohesión y composición del objeto, datos difíciles de obtener en el espacio profundo.

El paso del cometa interestelar 3I/ATLAS por el Sistema Solar despertó un enorme interés científico, especialmente por su aproximación a la región cercana a Júpiter. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")
El paso del cometa interestelar 3I/ATLAS por el Sistema Solar despertó un enorme interés científico, especialmente por su aproximación a la región cercana a Júpiter. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")

Además, este tipo de observaciones no solo mejora el conocimiento sobre 3I/ATLAS, sino que también fortalece el estudio del propio sistema de Júpiter.

La información obtenida sirve como base para futuras investigaciones sobre planetas gigantes y lunas como Europa y Ganímedes, consideradas lugares de gran interés científico.

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