
Durante las últimas semanas, los astrónomos vienen siguiendo con atención el comportamiento del 3I/ATLAS, el visitante interestelar más famoso desde ‘Oumuamua. Este objeto, procedente de fuera de nuestro sistema solar, acaba de pasar por su punto más cercano al Sol, un momento clave que reveló algo inesperado: una aceleración que no puede explicarse simplemente por la gravedad.
En condiciones normales, cuando un cuerpo celeste se aproxima al Sol, la fuerza gravitatoria aumenta y lo impulsa con mayor rapidez hacia el interior del sistema; sin embargo, en el caso de 3I/ATLAS, los científicos detectaron un cambio inusual en su movimiento que no encaja con ese patrón.
La aceleración observada parece tener otro origen, uno que no depende únicamente de la atracción solar.

Según un informe del ingeniero de navegación Davide Farnocchia, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, “3I/ATLAS muestra signos de aceleración no gravitacional”. Este tipo de comportamiento ya se ha visto antes en algunos cometas activos, pero en este caso resulta especialmente pronunciado y difícil de explicar con los modelos tradicionales.
Los expertos creen que el objeto podría estar expulsando material al espacio (gas y polvo), lo que funcionaría como una especie de motor natural que lo empuja y altera su trayectoria. Se calcula que podría estar perdiendo entre una décima y un sexto de su masa en cuestión de semanas.
No obstante, existe una teoría más osada: si 3I/ATLAS no es un cometa convencional, quizá posea algún mecanismo o estructura interna desconocida. Esta hipótesis, propuesta por el astrofísico de Harvard Avi Loeb, ya ha sido publicada, aunque la mayoría de especialistas la considera muy poco probable.

Desde una perspectiva científica, el hallazgo es fascinante, pues este tipo de aceleración sugiere que algunos objetos interestelares no se comportan como los asteroides o cometas comunes del sistema solar. Además, podría indicar que 3I/ATLAS contiene más gases y hielos volátiles de lo que se pensaba, provocando reacciones activas al acercarse al Sol.
Por ahora, los astrónomos planean continuar con la observación del objeto durante los próximos meses, especialmente cuando reaparezca tras pasar detrás del Sol.
El objetivo ahora es comprobar si el cometa es capaz de emitir una “pluma de gas” que podría alcanzar hasta 5.000 millones de toneladas, un fenómeno que ofrecería nuevas pistas sobre su naturaleza y sobre los misterios que aún ocultan los viajeros interestelares.
Avi Loeb no descarta que el 3I/ATLAS sea “mucho más” que un simple cometa
Las afirmaciones de Avi Loeb, sobre un posible origen artificial del cometa interestelar 3I/ATLAS, no son nuevas. Desde hace varios meses, el astrofísico sostiene que el cuerpo celeste podría ser “mucho más” que un cometa común.
Según el experto, el comportamiento del objeto no coincide con ningún cuerpo natural observado hasta ahora en el espacio, lo que abre la posibilidad de que tenga un origen tecnológico.
Mediante su blog, Loeb reportó que el 3I/ATLAS está expulsando una aleación de níquel puro sin rastros de hierro, un material que no se encuentra de forma natural en cometas de nuestro sistema solar. Este metal se utiliza en la industria moderna para la fabricación de componentes de alta tecnología, lo que levantó sospechas sobre su procedencia.
Además, el objeto mostró un fenómeno conocido como “anti-cola”, un chorro de partículas que, en lugar de alejarse del Sol como en cualquier cometa, apunta directamente hacia él.

Loeb afirma que este comportamiento podría tratarse de una especie de mecanismo de propulsión o maniobra controlada.
Otro dato que alimenta el misterio es su trayectoria hiperbólica. A diferencia de los cometas tradicionales, que orbitan alrededor del Sol, 3I/ATLAS viene desde el espacio interestelar y abandonará el sistema solar para no regresar jamás.
Lo anterior indica que el cuerpo celeste no forma parte de nuestro vecindario cósmico y podría ser un visitante artificial “enviado” desde otra civilización.
Para el experto, ignorar las anomalías de este objeto sería un error científico. Por eso, insiste en que es fundamental observarlo con el máximo detalle posible antes de que se aleje definitivamente y perdamos la oportunidad de descubrir si realmente estamos ante una señal de otra civilización.
¿Por qué se dice que el 3I/ATLAS es una auténtica “máquina del tiempo”?
El objeto interestelar 3I/ATLAS es considerado una “cápsula del tiempo” debido a su inmensa edad y su origen. Los astrónomos estiman que puede tener hasta 10.000 millones de años, haciéndolo mucho más antiguo que nuestro propio Sistema Solar (de 4.600 millones de años).
El 3I/ATLAS no proviene de nuestro vecindario estelar, sino de una de las regiones más antiguas de la Vía Láctea, probablemente el disco grueso galáctico, que alberga las estrellas más longevas.
Al ser un cometa, el 3I/ATLAS está compuesto de hielo, polvo y gases que se han mantenido prácticamente inalterados desde el momento de su formación. Esto significa que lleva consigo material primordial de las etapas iniciales de la galaxia.
Al estudiar su composición, los científicos pueden obtener información directa sobre las condiciones físicas y químicas del universo hace miles de millones de años.
Trayectoria del cometa 3I/ATLAS
La trayectoria del cometa interestelar 3I/ATLAS es hiperbólica, lo que significa que solo está de paso por nuestro Sistema Solar antes de regresar al espacio interestelar. A continuación, las fechas y detalles clave de su trayectoria:
- Septiembre: Se acerca al Sol, desaparece de la vista por el resplandor solar.
- Octubre: Cruza la órbita de Marte (aproximadamente a 30 millones de km de distancia).
- 29 de octubre: Perihelio (punto más cercano al Sol) a aproximadamente 210 millones de km. No visible desde la Tierra (está detrás del Sol).
- Finales de noviembre: Reaparece en el cielo, en la constelación de Virgo. Visible antes del amanecer con telescopios potentes.

- Diciembre: Se mueve a la constelación de Leo.
- 19 de diciembre: Máximo acercamiento a la Tierra (aproximadamente a 270 millones de km). No hay peligro de impacto.
- Finales de diciembre: Se aleja rápidamente, abandona el Sistema Solar y vuelve al espacio interestelar.
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