
La realidad supera a la ficción. Y es que si bien lo que sucede con el inodoro de la nave espacial Orion podría parecer salido de un capítulo de The Big Bang Theory, se trata de un inconveniente para los astronautas que viajan hacia la Luna y un dolor de cabeza para los ingenieros en el Centro Espacial de Houston de la NASA.
La tripulación de Artemis II ha hecho historia hoy. Ha alcanzado la órbita lunar, medio siglo después de que se hiciera por última vez con el programa Apolo, y también ha batido el récord de mayor distancia de una nave tripulada con la Tierra. Sin embargo, no han podido escapar de un problema doméstico: un retrete malogrado.

“No usar el inodoro”, fue la advertencia que dio hoy Jenny Gibbons, astronauta e ingeniera, a la tripulación de Artemis II.
El inodoro que da dolores de cabeza a la NASA
Pero este no es el primer problema con el inodoro de Orion. Desde el primer día de la Misión Artemis II, el retrete espacial ha sido un dolor de cabeza para los ingenieros de la NASA.
En un inicio se reportó que el “ventilador del inodoro estaba atascado”. La astronauta Christina Koch, convertida en la “plomera espacial”, siguió los pasos que Houston dio para repararlo. Resultó ser un problema con la bomba del inodoro, que necesitaba agua adicional para humedecerse lo suficiente para usarlo.
Cuando ingenieros y astronautas pensaron que el incidente del inodoro había sido superado, el retrete volvió a presentar fallas.

Qué pasa con el inodoro de Orion
A diferencia del retrete de la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) donde las aguas residuales son tratadas y recicladas en un circuito cerrado, en la misión Artemis II se vierten periódicamente al exterior durante toda la misión. Todo parece indicar que uno de esos vertidos de aguas residuales se detuvo prematuramente. Esto podría deberse a la acumulación de hielo en la boquilla de ventilación. Es así que durante el fin de semana, el inodoro no podía usarse para orinar.
La agencia espacial tuvo que “calentar” el inodoro de Orion. para ello, posicionó a la nave espacial de tal forma que recibiera la luz solar y derritiera parte del hielo. La insólita idea pareció funcionar, aunque se convirtió en el blanco de memes en redes sociales.
“El depósito de orina del vehículo es aproximadamente del tamaño de una papelera pequeña, como las de una oficina”, declaró Debbie Korth, subdirectora del programa Orion de la NASA, durante una rueda de prensa. “Por eso queremos asegurarnos de poder vaciarlo antes de introducir cualquier otra cosa”, enfatizó.
Sin embargo, hoy nuevamente los astronautas de Artemis no pueden usar el inodoro. “Solo queríamos informarles que el baño está fuera de servicio en este momento, ya que nos atenemos a un límite predeterminado”, les informó Jenny Gibbons, quien hoy se desempeña como comunicadora de la cápsula en el Centro de Control de la Misión de la NASA.
Sin duda, el inodoro deberá tener prioridad en la futura Artemis III.










