
La Agencia Espacial Europea (ESA) dio a conocer recientemente una serie de hallazgos obtenidos por su sonda Juice, tras observar al cometa interestelar 3I/ATLAS poco después de su paso más cercano al Sol. Aunque las observaciones se realizaron en noviembre de 2025, los datos recién pudieron analizarse meses más tarde. Para estudiar este objeto, la sonda utilizó cinco de sus instrumentos científicos principales: JANUS, MAJIS, UVS, SWI y RIME. Gracias a estos equipos, los científicos pudieron obtener una visión detallada del comportamiento del cometa durante ese momento clave de su recorrido.
Uno de los datos más llamativos es la enorme cantidad de vapor de agua que libera. La agencia señala que, el 2 de noviembre, el instrumento MAJIS detectó que el cometa expulsaba cerca de 2.000 kilogramos de vapor por segundo, lo que equivale a unas 70 piscinas olímpicas cada día.
“La cantidad de vapor de agua que expulsa 3I/ATLAS no es excepcional, pero se encuentra en el extremo superior de lo que cabría esperar de un cometa cercano al Sol”, indicó la organización.

Otro hallazgo importante tiene que ver con la dirección de ese material. El instrumento SWI reveló que la mayor parte del vapor se libera hacia el lado que mira al Sol. Además, este no proviene directamente del núcleo, sino de partículas de polvo helado que forman la coma, una nube que rodea al cometa.
También se logró medir la extensión de su cola. El espectrógrafo UVS identificó elementos como oxígeno, hidrógeno y carbono en el gas y polvo que acompañan al cometa, detectando que se extienden a más de 5 millones de kilómetros desde el núcleo. Esta cifra está dentro de lo esperado, ya que algunas colas de cometas pueden alcanzar hasta el doble de esa longitud.
Las imágenes captadas por la cámara JANUS mostraron que, a pesar de su origen fuera del Sistema Solar, su comportamiento es muy similar al de otros cometas conocidos.

En palabras de la ESA: “a pesar de su origen interestelar, el cometa 3I/ATLAS se comporta como un cometa típico del Sistema Solar durante un acercamiento al Sol”.
Por último, el estudio de este objeto también aporta información útil para la defensa planetaria. La cámara de navegación NavCam, diseñada para guiar la sonda en su futura misión hacia Júpiter, permitió complementar las observaciones hechas desde la Tierra. Esto ayudó a los científicos a entender mejor la trayectoria del cometa.
Gracias a este tipo de análisis, los expertos destacan el valor de las sondas espaciales para detectar y seguir objetos que podrían representar un riesgo, mejorando así la capacidad de anticipación y reforzando los sistemas de protección planetaria.

Qué dicen los más recientes estudios sobre 3I/ATLAS
Los estudios más recientes coinciden en que 3I/ATLAS es un objeto extremadamente antiguo y químicamente distinto a cualquier cometa del sistema solar.
Observaciones con telescopios como James Webb y Hubble indican que podría tener entre 10.000 y 12.000 millones de años, lo que lo convertiría en uno de los cuerpos más antiguos jamás detectados. Su composición isotópica sugiere que se formó en una etapa muy temprana de la Vía Láctea, en un entorno frío y primitivo.
Otro hallazgo clave es la detección de grandes cantidades de metanol y moléculas orgánicas en proporciones mucho más altas que en cometas locales, lo que refuerza la idea de que 3I/ATLAS proviene de un entorno químico distinto y podría ayudar a entender cómo se formaron los primeros sistemas planetarios de la galaxia.
En conjunto, los científicos lo ven como una especie de “cápsula del tiempo” que es capaz de revelar cómo era la química del universo hace miles de millones de años.
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