La nave TESS de la NASA logró observar al cometa interestelar 3I/ATLAS durante una campaña especial realizada en enero. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")
La nave TESS de la NASA logró observar al cometa interestelar 3I/ATLAS durante una campaña especial realizada en enero. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")

La nave espacial TESS de la , diseñada para buscar planetas fuera del sistema solar, logró recientemente observar un objeto muy distinto: el , visitante proveniente de otro sistema estelar. Durante una , el Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito (TESS, por sus siglas en inglés) siguió de manera repetida al cometa mientras se alejaba de nuestro vecindario cósmico.

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Gracias a su amplio campo de visión, el instrumento lo registró como un punto brillante y veloz, acompañado por una tenue cola que cruzaba un fondo repleto de estrellas.

A partir de algunas observaciones realizadas a comienzos de enero, Daniel Muthukrishna, investigador del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), reunió las imágenes en un video de 28 horas que muestra la trayectoria de 3I/ATLAS; sin embargo, el registro no es continuo, ya que TESS entró en “modo seguro” tras detectar un problema en sus paneles solares, lo que generó un salto temporal entre el 15 y el 18 de enero según el portal .

Las imágenes muestran al objeto como un punto brillante y veloz, con una tenue cola, desplazándose entre miles de estrellas. (Foto: NASA / Daniel Muthukrishna, MIT)
Las imágenes muestran al objeto como un punto brillante y veloz, con una tenue cola, desplazándose entre miles de estrellas. (Foto: NASA / Daniel Muthukrishna, MIT)

Los científicos esperan que este conjunto de datos permita estudiar con mayor detalle la actividad y la rotación del cometa. Estas pistas son clave para saber cuánta cantidad de polvo y gas libera al espacio y a qué velocidad gira su núcleo.

Según las mediciones de TESS, el brillo del cometa 3I/ATLAS alcanza una magnitud aparente cercana a 11,5. Esto lo hace unas 100 veces más débil de lo que el ojo humano puede percibir, aunque sigue siendo observable con telescopios.

La misión TESS fue concebida para detectar exoplanetas mediante el método de tránsito, el cual consiste en medir la leve disminución del brillo de una estrella cuando un planeta pasa frente a ella; no obstante, su capacidad para observar grandes zonas del cielo de forma constante también la convierte en una herramienta útil para seguir objetos cercanos, como cometas y asteroides durante largos períodos.

Gracias a esta ventaja, los astrónomos pudieron identificar a 3I/ATLAS incluso antes de saber que existía.

TESS había observado al cometa ya en mayo de 2025, dos meses antes de su descubrimiento oficial. Al revisar datos antiguos y combinar múltiples observaciones, los investigadores lograron aislar al visitante interestelar y reconstruir su recorrido, aunque sin poder determinar aún su lugar de origen.

Las observaciones de enero ya son públicas y están disponibles en el , donde podrían esconderse nuevas pistas sobre este viajero cósmico.

Qué concluyeron los telescopios más avanzados del mundo tras analizar al cometa 3I/ATLAS

Tras ser descubierto en julio de 2025, se confirmó rápidamente que 3I/ATLAS provenía de fuera del Sistema Solar, convirtiéndose en apenas el tercer objeto de este tipo detectado.

Aunque surgieron especulaciones en redes sociales sobre un posible origen artificial, . Para estudiarlo, se utilizaron telescopios de primer nivel como Hubble, James Webb, Gemini South, Very Large Telescope y observatorios de radio en distintos continentes.

El proyecto Breakthrough Listen, dedicado a buscar señales de vida inteligente, apuntó varios radiotelescopios hacia el objeto. Uno de ellos, el Allen Telescope Array, concluyó tras sus observaciones que: “No encontramos ninguna señal que merezca un análisis adicional”.

El cometa 3I/ATLAS fue descubierto en julio de 2025 y confirmó su origen interestelar, convirtiéndose en uno de los objetos más raros jamás observados. (Foto: NASA)
El cometa 3I/ATLAS fue descubierto en julio de 2025 y confirmó su origen interestelar, convirtiéndose en uno de los objetos más raros jamás observados. (Foto: NASA)

Resultados similares llegaron desde el radiotelescopio MeerKAT, cuyos datos confirmaron que el comportamiento químico y físico del cometa es consistente con el de un cometa común y que “no detectan señales de origen tecnológico”.

Fernando Camilo, jefe científico del Observatorio Sudafricano de Radioastronomía, destacó el valor del trabajo colaborativo y afirmó: “Estamos contentos de contribuir, junto a colegas de todo el mundo, a una comprensión más completa de este fenómeno natural tan extraordinario: un cometa que probablemente se formó en otro sistema estelar y que ahora pasa brevemente por el nuestro”.

A estas conclusiones se sumaron observaciones del Green Bank Telescope, que indicó que “no se detectó ninguna emisión de radio artificial localizada en 3I/ATLAS”.

La conclusión general del proyecto Breakthrough Listen fue contundente: “No se han detectado tecnofirmas en ninguna de estas búsquedas. 3I/ATLAS continúa comportándose como se espera según procesos astrofísicos naturales…”, aunque aseguraron que seguirán monitoreando futuros objetos interestelares.

El astrofísico Avi Loeb sostuvo que los análisis sobre 3I/ATLAS no deberían ser considerados definitivos. (Foto: The Sol Foundation / YouTube)
El astrofísico Avi Loeb sostuvo que los análisis sobre 3I/ATLAS no deberían ser considerados definitivos. (Foto: The Sol Foundation / YouTube)

Sin embargo, y sostuvo que los análisis no deberían ser considerados definitivos.

El experto señaló que observar el objeto durante poco tiempo no es suficiente para descartar hipótesis alternativas y advierte que aún existen anomalías por investigar, especialmente cuando el cometa se acerque a Júpiter.

Aunque aclara que no afirma que sea una nave artificial, insiste en que cerrar el caso sería prematuro y que la ciencia debería aplicar mayor cautela ante fenómenos de alto impacto potencial.

Qué sigue para el cometa 3I/ATLAS tras acercarse a la Tierra

Tras su acercamiento a la Tierra a finales de diciembre, el cometa 3I/ATLAS continúa su recorrido por el sistema solar. En ese momento se encontraba a una distancia muy grande de nuestro planeta, por lo que no representó ningún peligro. Los científicos aprovecharon esa cercanía relativa para observarlo con telescopios y recopilar más datos sobre su composición y comportamiento.

Luego de pasar cerca de la Tierra, 3I/ATLAS se está alejando gradualmente del Sol. A medida que se enfría, su actividad disminuirá: liberará menos gas y su brillo se irá apagando. Esto es normal en los cometas, que suelen ser más activos cuando están cerca del Sol y pierden energía al alejarse.

El siguiente punto clave en la trayectoria de 3I/ATLAS será su aproximación a Júpiter, prevista para marzo de 2026. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")
El siguiente punto clave en la trayectoria de 3I/ATLAS será su aproximación a Júpiter, prevista para marzo de 2026. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")

El siguiente punto clave en su trayectoria será su aproximación a Júpiter, prevista para marzo de 2026. La enorme gravedad del planeta gigante podría alterar ligeramente su camino, algo que los astrónomos seguirán con atención. Estas interacciones ayudan a entender mejor cómo se mueven los objetos que llegan desde fuera del sistema solar.

Finalmente, el cometa continuará su viaje hacia el espacio profundo y probablemente no volverá a acercarse a la Tierra. Aun así, los datos recogidos durante este periodo seguirán siendo analizados durante años, ya que 3I/ATLAS es un objeto poco común y ofrece pistas valiosas sobre lo que ocurre más allá de nuestro sistema solar.

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