Avi Loeb aseguró que un resplandor que aparece delante de 3I/ATLAS no coincide con el comportamiento habitual de un cometa. (Foto: NASA / JPL-Caltech / University of Arizona)
Avi Loeb aseguró que un resplandor que aparece delante de 3I/ATLAS no coincide con el comportamiento habitual de un cometa. (Foto: NASA / JPL-Caltech / University of Arizona)

El científico de Harvard volvió a generar debate tras sugerir que las nuevas imágenes de , difundidas por la NASA la semana pasada, podrían apuntar a un origen artificial del objeto.

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En una reciente publicación en su blog del portal , el astrofísico planteó incluso la posibilidad de que este “cometa” estuviera desplazándose de forma intencional y despejando su trayectoria de meteoritos.

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En conversación con el , Loeb explicó que lo que más le llama la atención es el resplandor que aparece delante del objeto.

“El resplandor extendido está delante del objeto, no detrás de él, como se esperaría en la cola de un cometa”, señaló. “En el caso de un objeto tecnológico, podría ser un haz de partículas o de luz iluminando el camino hacia adelante para evitar los peligros de los micrometeoritos”.

Su análisis se basó en una imagen captada por la cámara HiRISE del Mars Reconnaissance Orbiter, presentada esta semana en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.

La NASA insiste en que todo indica que se trata de un cometa típico, aunque proveniente de fuera del sistema solar. (Foto: @NOIRLabAstroES / X)
La NASA insiste en que todo indica que se trata de un cometa típico, aunque proveniente de fuera del sistema solar. (Foto: @NOIRLabAstroES / X)

Aunque la agencia destacó la nitidez de las fotografías, Loeb las consideró “borrosas” y aseguró que planeaba estudiarlas a fondo para obtener conclusiones más precisas.

En su publicación, describió que la pluma luminosa, lejos de comportarse como la cola tradicional de un cometa, se extendía hacia adelante.

Según detalló, si la elongación apuntara hacia el Sol, podría atribuirse a la luz solar calentando el hielo del objeto. Si estuviera orientada en sentido contrario, sería explicable por la presión de radiación o el viento solar, pero lo que observa es diferente.

Loeb señaló la dificultad de justificar “una pluma extendida perpendicular a la dirección del Sol y delante del objeto.”

Fue entonces cuando lanzó su hipótesis: “¿Podría ser esta una firma tecnológica que ilumina o despeja el camino de micrometeoritos peligrosos que puedan causar daño a un objeto tecnológico?”.

El científico señaló patrones en forma de “X” y posibles mini-objetos que podrían, a su juicio, tener un origen tecnológico. (Foto: NASA / Lowell Observatory / Qicheng Zhang)
El científico señaló patrones en forma de “X” y posibles mini-objetos que podrían, a su juicio, tener un origen tecnológico. (Foto: NASA / Lowell Observatory / Qicheng Zhang)

Al ser consultado por cómo podría lograrse esto, respondió: “Es posible cargar los obstáculos con un haz de luz y luego desviarlos con un campo magnético, por ejemplo. Podría haber tecnologías más avanzadas para realizar esta tarea.”

Loeb también analizó imágenes tomadas por los astrofotógrafos Michael Jäger, Gerald Rhemann y Enrico Prosperi, donde aparecen líneas laterales inusuales.

“La imagen muestra dos chorros estrechos dirigidos en direcciones opuestas y orientados verticalmente respecto al eje 3I/ATLAS–Sol”, explicó.

Apuntó que, junto con la cola y la anti-cola, estas líneas forman una especie de patrón en forma de “X” que se extiende a casi un millón de kilómetros del objeto.

Aunque indicó que la explicación más simple es que se trate del rastro de un satélite de comunicaciones, no descartó otra opción: que fueran “el rastro de gas o polvo asociado al camino lineal de pequeños mini-objetos que se desprendieron de 3I/ATLAS,” los cuales podrían ser fragmentos de hielo o incluso “pequeñas sondas que fueron liberadas desde una nave nodriza tecnológica.”

Avi Loeb es un físico teórico estadounidense-israelí especializado en astrofísica y cosmología. (Foto: The Sol Foundation / YouTube)
Avi Loeb es un físico teórico estadounidense-israelí especializado en astrofísica y cosmología. (Foto: The Sol Foundation / YouTube)

Para Loeb, el principal misterio que deberá resolverse en los próximos días es si esos pequeños objetos son reales y, de serlo, si su origen es natural o tecnológico.

Confía en que telescopios terrestres y los observatorios espaciales Hubble y James Webb puedan aclararlo pronto.

Mientras tanto, la NASA mantiene su postura oficial: el 3I/ATLAS “es un cometa, se ve y se comporta como un cometa, y todas las evidencias apuntan a que es un cometa”.

Lo cierto es que, más allá de teorías más audaces y de la plena confianza de la NASA en que se trata de un cometa convencional, 3I/ATLAS no deja de generar preguntas.

Cada nueva imagen genera más interés, convirtiendo a este cuerpo celeste en uno de los objetos más extraños que han visitado nuestro vecindario cósmico. Mientras avancen las investigaciones, solo queda esperar a que los nuevos datos confirmen si estamos ante un cometa inusual, o algo más.

¿Por qué algunos expertos creen que 3I/ATLAS es mucho más que un simple cometa?

El cometa 3I/ATLAS fue objeto de especulación debido a una serie de características altamente inusuales que desafían las explicaciones convencionales.

Sus anomalías incluyen una aceleración no gravitacional excepcionalmente grande que no puede justificarse completamente por la desgasificación normal del hielo (el “efecto cohete”), lo que requeriría una pérdida de masa inverosímil.

Además, su composición química es atípica, mostrando niveles inusuales de dióxido de carbono y níquel frente a otros elementos, sugiriendo que se formó en un entorno químico muy distinto y con una antigüedad estimada de hasta 7000 millones de años o más, siendo más viejo que el propio Sistema Solar.

Imágenes captadas por astrónomos aficionados muestran que el 3I/ATLAS está expulsando enormes chorros de material que superan en potencia al viento solar en un millón de veces. Además, estos se dirigen tanto en dirección al Sol como en sentido contrario. (Foto: Frank Niebling y Michael Buechner)
Imágenes captadas por astrónomos aficionados muestran que el 3I/ATLAS está expulsando enormes chorros de material que superan en potencia al viento solar en un millón de veces. Además, estos se dirigen tanto en dirección al Sol como en sentido contrario. (Foto: Frank Niebling y Michael Buechner)

Todo lo anterior, sumado a su inusual impulso extra, la ausencia de una gran nube de gas que justifique la aceleración, o el chorro de material (anticola) apuntando hacia el Sol, llevaron a algunos científicos, como el astrofísico Avi Loeb, a considerar hipótesis más especulativas, planteando que estaríamos ante una estructura de origen artificial o tecnológico.

Lo cierto es que, tras la conferencia de prensa de la NASA, esta hipótesis ha sido totalmente descartada; no obstante, los expertos destacan que, al provenir de fuera del Sistema Solar, estamos ante un cuerpo celeste que se comporta de manera única y anómala.

Las investigaciones y la difusión de imágenes continuarán conforme se obtengan nuevos datos.

Qué pasará el 19 de diciembre, fecha del máximo acercamiento a la Tierra del cometa interestelar 3I/ATLAS

El 19 de diciembre de 2025 será la fecha del máximo acercamiento a la Tierra del cometa interestelar 3I/ATLAS.

La importancia de este día radica en que será el mejor momento para intentar la observación de este viajero cósmico. Se espera que el cometa sea visible en el cielo matutino, moviéndose cerca de constelaciones como Virgo y Leo.

Una vez que pase este punto, 3I/ATLAS continuará su camino hacia los confines del Sistema Solar, abandonándolo de forma permanente.

¿Será posible observar el cometa 3I/ATLAS el 19 de diciembre?

El cometa 3I/ATLAS será visible el 19 de diciembre de 2025, coincidiendo con su máximo acercamiento a la Tierra (perigeo); sin embargo, no será observable a simple vista debido a su baja luminosidad, que se estima en una magnitud aparente de alrededor de 10.

Para poder detectarlo, los observadores necesitarán utilizar instrumentos ópticos como un telescopio pequeño o binoculares astronómicos adecuados.

El mejor momento para buscarlo será durante las horas previas al amanecer, cuando el cielo está más oscuro, y aparecerá generalmente hacia el horizonte sureste (dependiendo de la ubicación del observador en el mundo).

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