Astrónomos monitorean el cometa C/2026 A1 (MAPS) por su inusual trayectoria cercana al Sol. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")
Astrónomos monitorean el cometa C/2026 A1 (MAPS) por su inusual trayectoria cercana al Sol. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")

Un nuevo visitante del espacio mantiene en alerta a la comunidad científica. Se trata del cometa C/2026 A1 (MAPS), detectado el 13 de enero desde el observatorio AMACS1, ubicado en pleno desierto de Atacama, en el norte de Chile. Desde su descubrimiento, el objeto causó un gran interés por su trayectoria extrema y su posible brillo. Lo que vuelve especialmente llamativo a este cometa es que pertenece a los llamados rasantes del Sol de la familia Kreutz, un grupo conocido por incluir a algunos de los más brillantes jamás observados.

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Estos cuerpos celestes pasan peligrosamente cerca de nuestra estrella y, en muchos casos, terminan desintegrándose por el calor extremo.

Las proyecciones indican que en abril el cometa se aproximará a apenas 120.000 kilómetros de la superficie solar. Si logra resistir ese encuentro, los astrónomos creen que podría alcanzar un brillo tan intenso que incluso sería visible a plena luz del día, un fenómeno poco común.

El objeto forma parte de la familia de cometas Kreutz, conocidos por fragmentarse o evaporarse debido al calor extremo. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")
El objeto forma parte de la familia de cometas Kreutz, conocidos por fragmentarse o evaporarse debido al calor extremo. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")

El astrónomo César Fuentes, investigador asociado del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA) y académico del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile, explica el origen de estos objetos.

Según detalla, los cometas Kreutz son fragmentos de un cuerpo mucho mayor que se rompió hace siglos y que fue estudiado por el astrónomo alemán Heinrich Kreutz, quien demostró su parentesco.

“Casi todos estos cometas tienen períodos de alrededor de mil años y se acercan muchísimo a la superficie del Sol, lo que hace que muchos se evaporen o se vuelvan muy brillantes. Hasta ahora, se han descubierto más de 5.000 con observatorios que observan al Sol”, explicó en declaraciones a .

Su máximo acercamiento ocurrirá a inicios de abril y, si resiste, podría ser visible incluso durante el día. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")
Su máximo acercamiento ocurrirá a inicios de abril y, si resiste, podría ser visible incluso durante el día. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")

Fuentes destaca una característica clave del C/2026 A1 que lo diferencia del resto: “La particularidad de este cometa es que se descubrió de noche, por lo tanto, corresponde a un objeto que esperamos que sea grande, aunque todavía es difícil saber su tamaño. Podría ser uno de los fragmentos más grandes y, por lo mismo, pensar que podría ser bien brillante”.

El momento más cercano al Sol ocurrirá a comienzos de abril y, si el cometa sobrevive, su observación será más favorable desde el hemisferio sur.

Debido a su cercanía con el Sol, deberá buscarse durante el amanecer o el atardecer, cuando el cielo está parcialmente oscuro.

La observación sería más favorable desde el hemisferio sur, aunque su brillo final sigue siendo incierto. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")
La observación sería más favorable desde el hemisferio sur, aunque su brillo final sigue siendo incierto. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")

“Cosa de que el cielo esté más oscuro y, por lo tanto, aquellas estrellas y objetos que estén cerca de la posición del Sol, se puedan observar de mejor manera”, señala el astrónomo.

Aun así, el desenlace sigue siendo incierto. “Debiera ser mejor visiblemente para el hemisferio sur, pero va a depender mucho de las condiciones y también del brillo que tenga, que para los cometas es bastante variable. Por ahora, es difícil predecir qué tan brillante se va a ver”, destaca Fuentes.

“También importa qué tan cohesionado está, qué tanto rota y si, al acercarse al Sol, la ebullición de los hielos provoca que el cometa pueda destruirse. En definitiva, va a depender de las condiciones exactas cuando se acerque”, concluye.

Qué son los rasantes solares y por qué casi ninguno sobrevive

Según la , los cometas rasantes del Sol son un tipo especial de cometas que se acercan muchísimo a nuestra estrella en el punto más cercano de su órbita (perihelio). Para entrar en esta categoría, deben pasar a menos de unos 1,37 millones de kilómetros del Sol, aunque muchos se aproximan todavía más, incluso a solo unos pocos miles de kilómetros.

Estar tan cerca del Sol somete a estos cometas a condiciones extremas. La intensa radiación solar hace que sus hielos se evaporen rápidamente, mientras que el viento solar y la presión de la radiación ayudan a formar sus colas. Además, sufren fuertes fuerzas gravitacionales que pueden romperlos. Por eso, muchos cometas rasantes no sobreviven a su paso cercano al Sol, aunque no lleguen a tocar su superficie.

La mayoría de estos cometas siguen una órbita similar conocida como la ruta de Kreutz y forman el llamado grupo Kreutz. Los científicos creen que todos son fragmentos de un cometa gigantesco que se desintegró hace cientos o miles de años. A veces, cuando varios fragmentos regresan juntos, se observa un aumento de cometas rasantes.

Un caso famoso fue el cometa Lovejoy en 2011, uno de los pocos que logró sobrevivir a su paso por el Sol. Otros, como el cometa ISON, siguieron una trayectoria distinta y, si sobreviven, incluso podrían abandonar el sistema solar para siempre.

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