
Un destello intenso sorprendió a miles de personas la noche del martes 10 de febrero de 2026 en el medio oeste de Estados Unidos. Una bola de fuego cruzó el cielo y pudo observarse desde al menos cinco estados, generando una ola de reportes y grabaciones compartidas por testigos. El fenómeno fue visible desde Illinois, Indiana, Kentucky, Ohio y Wisconsin, según confirmó la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA). La agencia explicó que el objeto ingresó a la atmósfera sobre el estado de Indiana y recorrió una larga distancia antes de desaparecer.
De acuerdo con los datos oficiales, el meteorito fue detectado por primera vez sobre la localidad de Trinity, en Indiana, avanzando cerca de 48 millas hasta desintegrarse sobre la ciudad de Laura, en Ohio. Todo ocurrió alrededor de las 11:32 de la noche, hora del Este.
Más de 120 personas enviaron reportes a la Sociedad Americana de Meteoros tras presenciar el evento. Esos testimonios, junto con imágenes captadas por cámaras públicas, permitieron reconstruir el recorrido del objeto y estimar sus características.

“Más de 100 testigos en Illinois, Indiana, Kentucky, Ohio y Wisconsin enviaron informes sobre una brillante bola de fuego vista la noche del 10 de febrero a las 11:32 p. m., hora del Este. El análisis sitúa la primera visibilidad a 48 millas sobre Trinity, en Indiana, y muestra que se desplazó a 29.000 millas por hora antes de desintegrarse a 27 millas sobre Laura, en Ohio”, indicó la NASA, destacando que la velocidad relativamente baja sugiere que se trató de un pequeño fragmento de un asteroide.
En videos y fotografías difundidos por los testigos se observa una esfera extremadamente luminosa que ilumina el cielo nocturno durante su paso.
La NASA aclaró que el evento no estuvo relacionado con ninguna lluvia de meteoros activa y que se trató de un fenómeno aislado.

Bolas de fuego en el cielo: ¿qué son y por qué brillan tanto?
Las bolas de fuego que a veces se ven en el cielo son básicamente meteoros muy brillantes causados por fragmentos del espacio que entran en la atmósfera terrestre y se calientan hasta brillar intensamente. Cuando un meteoroide, que puede ser un fragmento de asteroide o cometa que orbita el Sol, choca con la atmósfera a gran velocidad, la fricción con el aire lo calienta y produce ese resplandor luminoso que muchas personas observan desde tierra.
Según la NASA, la diferencia entre un meteoro normal (lo que muchas personas llaman “estrella fugaz”) y una bola de fuego es su brillo: estas últimas son suficientemente luminosas como para ser comparadas con planetas brillantes. Solo una pequeña fracción de los objetos que entran se ven así, porque la mayoría son muy pequeños o ocurren sobre océanos o zonas poco observadas.
Además de fragmentos de asteroides y cometas, a veces también se observan fenómenos parecidos cuando objetos artificiales, como partes de cohetes, reingresan a la atmósfera y se desintegran por el calor generado.
En todos estos casos, la luz que vemos es el resultado del intenso calentamiento y la desintegración del objeto al impactar con los gases de la atmósfera.
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