
Las primeras horas del miércoles fueron un verdadero infierno en el oriente de Cuba. El huracán Melissa, que horas antes había arrasado Jamaica como una de las tormentas más potentes en tocar tierra en los últimos 90 años, impactó con fuerza en la isla provocando daños cuantiosos, inundaciones y escenas de desesperación que hoy circulan en redes sociales y medios locales.
El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que el país enfrentó “una madrugada muy compleja”, con fuertes ráfagas de viento, derrumbes e interrupciones del servicio eléctrico en varias provincias. “Daños cuantiosos, y aún el huracán #Melissa sigue sobre territorio cubano”, escribió el mandatario en su primer balance.
“Nos estamos inundando todos aquí”
En Santiago de Cuba, la segunda ciudad más importante del país, el panorama es desolador. Viviendas anegadas, calles convertidas en ríos y postes eléctricos derribados fueron parte del impacto que constató un corresponsal de la AFP. En redes sociales, los vecinos pedían auxilio.

“Se derrumbó una casa en Mariana de la Torre, por favor, Dios mío”, escribió un habitante en Facebook. “Nos estamos inundando todos aquí”, alertó otra residente en la misma red social.
Desde Univision Miami se reportó que los vecindarios de Santiago comenzaron a inundarse alrededor de la 1:00 a.m., mientras un río crecido y un posible deslizamiento de tierra en el barrio La Mina, donde se encuentra la iglesia de la Virgen de la Caridad del Cobre, encendieron las alarmas.
Una residente del municipio de Baire, también en el oriente del país, suplicó ayuda: “Por favor, el pueblo necesita ayuda. Hay muchas personas pidiendo auxilio”.

Noche sin luz y vientos “criminales”
Las autoridades confirmaron que más de 735.000 personas fueron evacuadas, especialmente en las provincias de Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo. Sin embargo, muchos decidieron permanecer en sus hogares ante la falta de refugios disponibles.
En todo el oriente cubano no hay servicio eléctrico, y millones de personas pasaron la madrugada alumbrándose con velas o linternas, mientras los vientos rugían con fuerza.

“Aquí estoy desde Santiago de Cuba. Se sienten los vientos muy fuertes, yo estoy en una casa adentro, en un callejón. Es un ruido fuerte, mucha lluvia, muchas cosas cayendo encima de la placa… es algo criminal”, relató una mujer al citado medio.
El huracán Melissa, que ya ha sido calificado por expertos como una de las tormentas más feroces de la década, continúa su desplazamiento hacia el norte del Caribe, dejando tras de sí un rastro de destrucción, miedo y resiliencia.

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