
Amazon comenzó a retirar de su plataforma algunos juguetes sensoriales falsificados, conocidos por ser blandos y apretables, debido a preocupaciones relacionadas con la seguridad. Según la estación WESH 2, la compañía está eliminando productos que podrían incumplir las leyes y regulaciones aplicables, así como sus propias políticas de venta.
La decisión ocurre después de una alerta emitida el 5 de agosto por la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor de Estados Unidos (CPSC), que advirtió sobre la venta de juguetes antiestrés falsificados.
De acuerdo con la agencia, algunos de estos productos no cumplen con los requisitos federales de seguridad para juguetes infantiles y pueden contener bolitas de agua, piezas pequeñas, plomo, ftalatos y otras sustancias potencialmente peligrosas.

¿Qué riesgos pueden tener estos juguetes?
La CPSC explicó que los juguetes falsificados pueden llegar al mercado sin las advertencias obligatorias, información sobre la edad recomendada, datos para identificar el producto o el fabricante.
Además, algunos podrían no haber pasado las pruebas ni contar con las certificaciones requeridas para los artículos destinados a niños.
El peligro aumenta si el juguete se rompe, se rasga o explota, ya que su contenido podría quedar expuesto.
Dependiendo del producto, los niños podrían entrar en contacto con líquidos, polvos, arena, geles o bolitas de agua que pueden provocar asfixia, obstrucciones intestinales, inhalación o ingestión de sustancias y exposición a productos químicos, entre otras lesiones.

La alerta por el uso de microondas
Otro riesgo señalado por las autoridades está relacionado con el calor. La CPSC advirtió que algunos de estos juguetes pueden alcanzar temperaturas peligrosamente altas cuando son sometidos a fuentes de calor, un problema muy preocupante debido a tendencias virales en redes sociales que promueven la idea de introducir juguetes antiestrés en el microondas.
Los consumidores también pueden prestar atención a algunas señales que podrían indicar que un juguete es falso o inseguro, como un olor químico muy fuerte, una superficie aceitosa o excesivamente pegajosa, fugas, facilidad para romperse, ausencia de información de seguridad obligatoria o un fabricante desconocido.
La CPSC recuerda que, en general, los juguetes infantiles deben ser “probados por un laboratorio externo aceptado por la CPSC y certificados como compatibles con los requisitos federales aplicables”.
La magnitud del problema llevó a la CPSC a identificar 55 envíos de juguetes antiestrés falsificados en puertos estadounidenses.
En total, las autoridades impidieron que 355,683 unidades ingresaran al país, en un esfuerzo por evitar que estos productos lleguen a los consumidores.











