
Recientes pronósticos climáticos han advertido que California está a la espera de enfrentar un potente evento climático que complicaría a sus habitantes. Sucede que los expertos advirtieron sobre el desarrollo de un fenómeno meteorológico de gran intensidad, conocido como el ‘Súper El Niño’, que traería el cambio en los patrones habituales de lluvia y temperatura. En esta nota, te brindaré más detalles sobre el alcance de esta amenaza natural y por qué es importante tomar precauciones desde estos momentos.
En caso residas en alguna comunidad del ‘Estado Dorado’, debes saber que la región formaría parte de la trayectoria este evento natural de gran magnitud; se espera que se desarrolle a finales del verano de este 2026 y se extienda hasta el invierno del 2027.
El fenómeno El Niño se origina debido al debilitamiento de los vientos alisios, lo que provoca que las masas de agua cálida se movilicen hacia el este del océano Pacífico, transformando drásticamente los niveles de lluvia y las temperaturas en todo el mundo.

De acuerdo con el último diagnóstico del Centro de Predicción Climática de la NOAA (emitido el 9 de abril de 2026), actualmente predominan las condiciones ENSO-neutrales, situación que tiene un 80% de probabilidad de mantenerse durante el trimestre de abril a junio del presente año.
Lo alarmante es que, de ocurrir este pronóstico, los californianos están bajo riesgo de lluvias torrenciales, inundaciones, flujos de escombros y erosión costera; esto significa que distintas viviendas y estructuras quedarían severamente dañadas.
Eso sí, la conexión entre este fenómeno intenso y los inviernos muy lluviosos es menos estable en el norte de California que en la zona sur, pues un evento de gran magnitud no garantiza lluvias récord. Por lo tanto, el resultado final de las precipitaciones dependerá de múltiples variables adicionales.

Un evento natural que ya ocurrió en años anteriores
Michael Anderson, climatólogo del estado de California, precisó que entre 1982 y 1983 la región padeció una serie de tormentas destructiva, hasta el punto de dañar completamente la infraestructura costera y una sección de 400 pies del muelle de Santa Mónica.
También existen otros episodios intensos registrados en el estado en los periodos 1997-1998 y 2015-2016, que están más asociados a erosiones significativas en distintas playas de California central y norte.
Esto demuestra que la coincidencia de marejadas altas, niveles marítimos elevados fenómenos meteorológicos intensos provocó daños estructurales en carreteras, inmuebles costeros y formaciones de acantilados en esos mismos periodos.
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