
En las últimas semanas, mientras muchos en la comunidad hispana en Estados Unidos están pendientes del trabajo, de los niños en la escuela, de los planes para el próximo spring break o de cuándo toca la próxima visita al pediatra, hay un tema de salud pública que ha ido ganando espacio en los reportes oficiales y que merece atención: el sarampión. Esta enfermedad, que para muchos padres y abuelos parecía cosa del pasado —algo de lo que se hablaba en sus naciones de origen o que se veía en los libritos de vacunas—, está volviendo a encender las alarmas sanitarias por el aumento sostenido de casos en varios estados, algunos de ellos con poblaciones latinas muy numerosas. Los datos publicados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC) muestran que 2025 marcó un récord preocupante, con las primeras muertes registradas en el país desde 2015. Y 2026 no comenzó mejor: en apenas el primer mes del año ya se habían notificado más contagios de los que normalmente se reportan en todo un año, algo que inquieta tanto a las autoridades como a médicos de familia y pediatras que atienden a familias hispanas en clínicas comunitarias y centros de salud en barrios latinos de todo el país.

UN REPUNTE QUE PREOCUPA A LAS AUTORIDADES SANITARIAS
Para entender la gravedad de lo que está pasando, hay que recordar algo clave: el sarampión fue declarado eliminado en Estados Unidos en el año 2000. Eso significaba que ya no había transmisión continua dentro del país, solo casos importados desde otras regiones del mundo. Sin embargo, los brotes recientes ponen en riesgo ese estatus, algo que incluso podría ser evaluado por la Organización Panamericana de la Salud en sus próximas reuniones.
Según los CDC, si un brote se mantiene activo durante un año o más en el territorio nacional, Estados Unidos podría perder oficialmente su condición de eliminación del sarampión, un retroceso simbólico y práctico en materia de salud pública.
Gran parte del problema tiene que ver con la caída en las tasas de inmunización infantil. La cobertura con la vacuna triple viral —conocida como MMR (sarampión, paperas y rubéola)— pasó de 95,2% en el ciclo escolar 2019-2020 a 92,5% en 2024-2025. Esto deja a unos 286,000 niños en edad escolar en situación de riesgo, muchos de ellos en escuelas públicas donde la población latina es mayoritaria o creciente.
En varias ciudades con alta presencia hispana, como áreas de Florida, Texas, California o el área triestatal de Nueva York y Nueva Jersey, pediatras y enfermeras de programas escolares han advertido que cada vez ven más padres que retrasan o rechazan vacunas, influenciados por desinformación en redes sociales, grupos de WhatsApp o videos virales en español y en inglés.
LOS ESTADOS CON MÁS CASOS EN 2026
Al revisar el mapa estatal, hay cifras que llaman poderosamente la atención. Algunos estados concentran la mayor carga de contagios reportados hasta ahora en 2026 y han tenido que activar protocolos especiales en escuelas, guarderías y centros religiosos. CNN recopila los siguientes datos:
| Estado | Casos confirmados |
|---|---|
| Carolina del Sur | 622 |
| Utah | 88 |
| Florida | 68 |
| Arizona | 43 |
| Washington | 23 |
| California | 17 |
| Carolina del Norte | 17 |
Carolina del Sur encabeza la lista con diferencia. El brote que comenzó en la región norte del estado en octubre de 2025 se ha convertido en el mayor registrado en décadas dentro del país, con impacto en escuelas, iglesias y comunidades donde conviven familias blancas, afroamericanas, latinas y migrantes recientes.
Le siguen Utah y Florida, también con cifras elevadas. En Florida, donde viven millones de hispanos —incluyendo comunidades puertorriqueñas, cubanas, venezolanas y centroamericanas—, las autoridades han emitido comunicados en inglés y en español para insistir en la importancia de verificar el carnet de vacunas antes de que los niños regresen a clase o asistan a guarderías y programas de after school.
En 2025, un brote importante en el oeste de Texas representó al menos un tercio de los casos nacionales y generó contagios vinculados en otros estados. Aunque las autoridades declararon el fin de ese brote a mediados de agosto, el virus ya se había expandido a otras zonas. Parte de esos casos se asociaron a comunidades con bajas tasas de vacunación, tanto por razones religiosas como por desinformación.
OTROS ESTADOS CON CASOS CONFIRMADOS
Aunque las cifras son menores, la presencia del virus en múltiples territorios confirma que no se trata de un problema aislado ni de un solo condado. Para familias hispanas que suelen viajar entre estados —por trabajo, visitas a familiares o vacaciones— este dato es especialmente relevante.
Estados con menos de 10 casos reportados en 2026:
- Idaho (7)
- Dakota del Sur (6)
- Virginia (6)
- Oregon (5)
- Kentucky (4)
- Dakota del Norte (3)
- Ohio (3)
- Minnesota (2)
- Wisconsin (2)
- Maine (1)
- Vermont (1)
- Nueva York (1)
- Colorado (1)
- Nebraska (1)
- Oklahoma (1)
- Georgia (1)
- Texas (2)
El patrón es claro: el sarampión está presente en distintas regiones del país, desde la Costa Este hasta el medio oeste y la Costa Oeste, lo que eleva el riesgo de transmisión comunitaria si no se refuerzan las medidas de vacunación y de detección temprana, sobre todo en entornos donde se reúnen muchas personas: escuelas, guarderías, iglesias, fiestas familiares, eventos deportivos juveniles y centros de trabajo.
¿POR QUÉ EL SARAMPIÓN ES TAN PELIGROSO?
A veces se piensa que el sarampión es solo una enfermedad infantil con fiebre y sarpullido, algo que “se pasa solo” y que muchos adultos recuerdan vagamente de su infancia en México, Centroamérica, el Caribe o Sudamérica. Pero no es tan simple. El sarampión es altamente contagioso y se transmite por el aire. Puede permanecer en el ambiente hasta dos horas después de que una persona infectada haya salido de una habitación, una sala de espera o un salón de clases.
Los síntomas incluyen:
- Fiebre alta
- Tos
- Goteo nasal
- Ojos llorosos
- Erupción con manchas rojas en la piel
Pero lo más preocupante son las complicaciones. Según los CDC:
- 1 de cada 5 personas no vacunadas que contrae sarampión será hospitalizada.
- 1 de cada 20 niños desarrollará neumonía.
- Algunos pueden sufrir encefalitis (inflamación del cerebro), con riesgo de daño neurológico permanente.
- Hasta 3 de cada 1,000 niños infectados pueden morir por complicaciones.
La mayoría de los casos actuales se concentran en personas no vacunadas, especialmente menores de 20 años. En varios brotes recientes también se han identificado casos en bebés que todavía no tenían edad para recibir la primera dosis de la vacuna, lo que evidencia la importancia de que el entorno familiar y escolar esté protegido.
Para muchas familias latinas que suelen compartir vivienda entre varias generaciones —abuelos, padres, tíos, niños pequeños—, un caso de sarampión en casa o en la escuela puede convertirse en un riesgo para personas vulnerables, como embarazadas, bebés y personas con sistemas inmunológicos comprometidos.
LA VACUNA ES LA CLAVE PARA FRENAR EL BROTE
La vacuna MMR es altamente eficaz y lleva décadas utilizándose de forma segura en Estados Unidos y en muchos países de América Latina. Una dosis ofrece aproximadamente 93% de protección contra el sarampión; con dos dosis, la eficacia alcanza alrededor del 97%.
El esquema recomendado es:
- Primera dosis: entre los 12 y 15 meses
- Segunda dosis: entre los 4 y 6 años
En algunos contextos de brote, las autoridades pueden recomendar adelantar o administrar dosis adicionales en coordinación con el pediatra o el departamento de salud local.
Estados Unidos estableció como meta una cobertura del 95% para prevenir brotes significativos. Sin embargo, la disminución reciente en la vacunación está facilitando la propagación. Entre las razones que mencionan expertos y organizaciones comunitarias figuran:
- Desinformación sobre supuestos efectos secundarios graves, que no cuentan con respaldo científico.
- Desconfianza hacia instituciones médicas y gubernamentales.
- Barreras de acceso, como falta de seguro médico, miedo a acudir a servicios públicos por estatus migratorio o dificultades con el idioma.
- Citas perdidas durante la pandemia de covid-19 que nunca se reprogramaron.

En muchos condados, especialmente donde vive una gran cantidad de personas hispanas, existen clínicas comunitarias, programas de vacunación gratuita y jornadas especiales en escuelas y centros comunitarios que ofrecen información y vacunas en español, sin preguntar por estatus migratorio.
Si algo muestran estos números es que el sarampión no es un problema del pasado. Es una enfermedad prevenible que vuelve a cobrar fuerza cuando bajan las defensas colectivas. Y aunque los expertos siguen monitoreando la situación semana a semana, el mensaje es claro: mantener altas tasas de vacunación es fundamental para evitar que esta alerta se convierta en una crisis sanitaria mayor.
Para las familias latinas en Estados Unidos, revisar el carnet de vacunas de los niños, hablar con el pediatra de confianza y buscar información en fuentes oficiales como los CDC o el departamento de salud de su estado puede marcar la diferencia entre un brote controlado y una situación de riesgo en la escuela, el vecindario o el hogar.
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