
En los últimos meses, las visas de trabajo H-2B han vuelto al centro del debate migratorio en Estados Unidos. Para miles de trabajadores temporales y para empresas que dependen de mano de obra estacional, cualquier ajuste en este programa genera expectativa, inquietud y muchas preguntas. Hoteles, restaurantes, empresas turísticas, agrícolas y de servicios siguen de cerca cada anuncio oficial, conscientes de que estas decisiones pueden marcar la diferencia entre una temporada exitosa o una llena de dificultades. Aunque el gobierno ha confirmado que habrá novedades relevantes, el impacto real de estas medidas solo se entiende al mirar el contexto laboral actual y la creciente presión que enfrentan varios sectores productivos del país.
Las políticas de control migratorio impulsadas por la administración de Donald Trump han reavivado las preocupaciones sobre el futuro de la fuerza laboral en EE.UU. El programa de visas H-2B permite a los empleadores contratar trabajadores temporales no inmigrantes para cubrir empleos estacionales o de corto plazo cuando no hay suficientes trabajadores estadounidenses disponibles. Industrias como la hotelería, el turismo, el paisajismo y ciertos servicios dependen año tras año de este mecanismo para operar con normalidad, especialmente en temporadas altas.

EE.UU. reduce el número de visas H-2B
El Departamento de Trabajo (DOL) anunció el 31 de diciembre que liberará 35.000 visas suplementarias H-2B bajo una autoridad discrecional otorgada por el Congreso. En años anteriores, durante la administración Biden, se habían utilizado las 64.716 visas suplementarias completas disponibles bajo esa misma facultad.
Desde el año fiscal 2017, el Congreso ha permitido al DOL y al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) autorizar visas adicionales más allá del límite legal, en función de las necesidades del mercado laboral. De forma constante, los grupos empresariales han solicitado que se use el máximo de esta asignación discrecional para aliviar la escasez de trabajadores en sectores clave como el paisajismo, la hotelería y los servicios asociados al turismo.
Cómo funciona el límite de las visas H-2B
El programa H-2B tiene un tope legal anual de 66.000 visas, dividido en dos mitades para cubrir la demanda estacional a lo largo del año fiscal. Sin embargo, la demanda suele superar ampliamente ese límite. Por ello, el Congreso ha autorizado de manera recurrente la emisión de visas suplementarias, incluidas en leyes presupuestarias o resoluciones temporales, para responder a momentos críticos del mercado laboral.
En los últimos años, esta autoridad permitió que el número total potencial de visas H-2B alcanzara alrededor de 130.716 por año, combinando el cupo legal con las visas adicionales.

Preocupación por el impacto laboral
La decisión de liberar solo 35.000 visas suplementarias para el año fiscal 2026 ha encendido alertas entre líderes empresariales, que temen un agravamiento de los problemas de personal. A este escenario se suma un contexto más amplio: datos preliminares del Buró del Censo, analizados por el Pew Research Center, muestran que más de 1,2 millones de inmigrantes salieron de la fuerza laboral estadounidense entre enero y julio de 2025, incluyendo trabajadores con estatus legal e irregular.
Durante ese mismo período, la población nacida en el extranjero cayó de 53,3 millones en enero a 51,9 millones en junio, reduciendo su participación en la fuerza laboral del 20% al 19%. Sectores como la agricultura, la construcción y los servicios, donde la presencia de trabajadores inmigrantes es clave, ya sienten los efectos de este cambio.
Un informe de Economic Insights and Research Consulting también reveló que el empleo agrícola disminuyó en unos 155.000 trabajadores entre marzo y julio de 2025, justo cuando normalmente se registra un aumento estacional de contrataciones.
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