
Bad Bunny decidió convertir el Levi’s Stadium de California en una extensión de las calles de Puerto Rico durante su presentación de medio tiempo del Super Bowl LX. El show arrancó con “Tití Me Preguntó” y llevó a los espectadores a través de uno de los montajes más elaborados en la historia del evento, con coreografías intensas y la aparición de invitados de lujo como Lady Gaga y Ricky Martin.
El artista puertorriqueño lució una camiseta blanca de fútbol americano diseñada a medida por Zara, con el apellido Ocasio y el número 64 estampados al frente. Su nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, lo que explica la referencia familiar, aunque el significado del número desató una ola de interpretaciones entre los fanáticos.
En redes sociales, algunos seguidores señalaron que el 64 podría ser un homenaje al año de nacimiento de su madre. Otros recordaron que esa cifra coincide con el número inicial (incorrecto) de fallecidos reportados tras el huracán María en 2017, una tragedia que luego sería reconocida como una de las más mortales en la historia de Estados Unidos.
El portal Page Six compartió su propia teoría: el número 64 aludiría al 64º Congreso de Estados Unidos, que aprobó en 1917 la Ley Jones-Shafroth, otorgando la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños; sin embargo, para muchos, el mensaje más probable está dirigido al impacto del propio Bad Bunny en la música.

En 2023, su álbum ‘Un Verano Sin Ti’ hizo historia al convertirse en el primer disco en español nominado a álbum del año en la 64ª edición de los Grammy. Para la gala de los Grammy 2026, celebrada la semana pasada, el cantante ganó tres premios, incluido álbum del año por ‘Debí Tirar Más Fotos’, el primer trabajo en español en llevarse ese galardón.
Durante la ceremonia, Bad Bunny utilizó sus discursos para hacer declaraciones políticas y protestar contra ICE.
“Antes de dar gracias a Dios, voy a decir que ICE se vaya”, dijo. “No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres. Somos humanos y somos estadounidenses”.
Más tarde, esa escena volvió a ser vista en el Super Bowl, cuando el cantante apareció entregando simbólicamente su Grammy a un niño que veía su discurso en televisión.

Lo cierto es que, más allá de todas las especulaciones difundidas por los usuarios, Bad Bunny no ha revelado de manera explícita el significado del número 64 durante su presentación. De hecho, ese misterio parece ser parte del mensaje, al dejar que cada persona interprete el número desde su propia experiencia, ya sea como un homenaje personal, una referencia a un suceso histórico o una celebración de un logro alcanzado.
Antes del partido, el artista se mostró visiblemente emocionado en una conferencia de prensa al hablar de su madre y adelantó que el show sería una celebración total.

“Solo quiero divertirme, va a ser una fiesta enorme… No quiero dar spoilers, la gente solo debe preocuparse de bailar, ni siquiera tienen que aprender español, es mejor que bailen, pero no hay mejor baile que sale del corazón”, afirmó.
Ya en septiembre de 2025, al anunciar que encabezaría el halftime show, resumió el espíritu de su presentación: “Lo que siento va más allá de mí mismo. Es por aquellos que vinieron antes que yo y corrieron innumerables yardas para que yo pudiera entrar y anotar un touchdown... esto es para mi gente, mi cultura y nuestra historia”.
Bad Bunny se salta el lujo y opta por Zara: el motivo detrás de su look en el Super Bowl LX
Según la revista Cosmopolitan, Zara colaboró estrechamente con Bad Bunny y su director creativo, Janthony Oliveras, para plasmar la visión estética del artista. El cantante optó por un diseño sin logotipos y en tonos neutros para evitar cualquier vínculo con un equipo de fútbol específico.
Sin embargo, el vestuario incluyó detalles muy personales: lució su apellido, ‘Ocasio’ en honor a su familia y el número 64, que se interpreta como un tributo al año de nacimiento de su madre o al dorsal que usaba su tío en el fútbol americano.
“La visión de Benito dio forma a todo, desde la paleta de colores hasta el corte de los trajes”, señalaron desde la marca, destacando que el puertorriqueño prefirió alejarse del lujo tradicional para alinearse con su discurso de orgullo cultural.
La combinación de un traje de sastrería con una sudadera común buscaba transmitir cercanía e inclusión. Al elegir prendas que cualquier fan podría vestir, Bad Bunny buscó reforzar el mensaje central de su show: una conexión real y directa con el público.
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