
La masa de aire frío que se impuso tras la tormenta invernal hará que los termómetros se desplomen en gran parte de Estados Unidos, desde Texas hasta el noreste del país. En Houston ya se registran 24 ºF, mientras que para el jueves se esperan 1 ºF en Chicago y apenas 8 ºF en Nueva York, un escenario que convierte cada trayecto en un verdadero reto. Con este panorama, extremar las precauciones al volante no es una opción, es una necesidad. Los expertos advierten que uno de los riesgos más ignorados es conducir con nieve acumulada sobre el vehículo, una práctica común que puede convertirse en un peligro mortal tanto para quien maneja como para los demás conductores en la vía.
“Hay que manejar con muchísima precaución”, explica Carlos Robles, meteorólogo de Noticias Telemundo, mientras describe una escena que se repite tras cada tormenta: vehículos circulando sin haber retirado completamente la nieve acumulada en el techo, el capó o el parabrisas.
A simple vista puede parecer un descuido menor, pero el primer riesgo es inmediato: los pedazos de nieve y hielo que salen volando reducen la visibilidad del conductor que viene detrás, provocando reacciones bruscas, frenazos repentinos y posibles choques.

El peligro de conducir con nieve acumulada
Pero el problema más grave no es solo la visibilidad. Con el paso de las horas, esa nieve se compacta y se transforma en bloques de hielo cada vez más duros y pesados. El viento en contra, combinado con la velocidad del vehículo, puede desprender estos fragmentos y lanzarlos como verdaderos proyectiles sobre otros autos.
Para dimensionar el peligro, Robles lo explica con un ejemplo contundente: un bloque de hielo de cuatro pies por cuatro pies puede pesar hasta 100 libras. Si un vehículo circula a 60 millas por hora y recibe el impacto de uno de estos fragmentos, el golpe es comparable al impacto de 10 toneladas de peso, suficiente para hacer perder el control del auto en segundos.

El mensaje es claro y directo: no basta con limpiar el parabrisas y las ventanas. Es fundamental retirar toda la nieve acumulada del techo, el capó y la parte trasera del vehículo antes de salir a la carretera. No se trata solo de una recomendación de seguridad, sino de una acción básica de responsabilidad vial que puede prevenir accidentes graves y salvar vidas.
Después de una tormenta invernal, la urgencia por retomar la rutina puede llevar a cometer errores peligrosos. Pero en condiciones extremas de frío, cada detalle cuenta. Limpiar completamente tu auto no es una pérdida de tiempo: es una medida simple que puede marcar la diferencia entre un trayecto seguro y una tragedia en la carretera.
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