
Ir al supermercado en Estados Unidos se ha convertido en una experiencia cada vez más frustrante para millones de familias, y en barrios del área metropolitana de Nueva York esa sensación se vive con especial intensidad. Desde Sunset Park a Washington Heights, pasando por el Bronx y Elmhurst, consumidores que antes calculaban el presupuesto semanal ahora se encuentran revisando apps, comparando precios y discutiendo en grupos de WhatsApp o en la fila del bodegón por las diferencias de costo entre tiendas. Para muchos residentes —incluidos trabajadores de restaurantes, conductores de Uber o padres que crían a los hijos aquí—, el dinero rinde menos y la incertidumbre sobre lo que pagarán al pasar por caja añade stress a la rutina. En una ciudad donde las cadenas latinas y las bodegas de esquina conviven con comercios grandes que ya usan tecnología digital, un proyecto de ley del Concejo Municipal pretende frenar prácticas de precios que, según activistas y consumidores, están agravando esta presión económica.
Ahora, un nuevo proyecto impulsado en el New York City Council busca poner freno a una práctica que ha generado críticas entre consumidores y organizaciones defensoras: los cambios constantes de precios en supermercados mediante sistemas automatizados y tecnología digital. La propuesta se centra en el llamado “dynamic pricing”, una modalidad que permite modificar precios varias veces al día según la demanda o incluso el comportamiento de compra de cada cliente.

¿QUÉ PROPONE EL PROYECTO DE LEY EN NUEVA YORK?
La iniciativa presentada en el New York City Council plantea reglas claras para supermercados y tiendas de alimentos que operan en la ciudad. El objetivo principal es evitar que los precios aumenten repetidamente en cuestión de horas.
Según el proyecto, los supermercados solo podrían aumentar el precio de un producto una vez dentro de un período de 24 horas. Además, se prohibiría el uso de sistemas de “dynamic pricing” o precios dinámicos dentro de los establecimientos.
Para entender mejor la propuesta, este es un resumen de los puntos centrales:
| Medida propuesta | Detalle |
|---|---|
| Límite de aumento de precios | Solo un incremento por producto cada 24 horas |
| Prohibición principal | Restricción del “dynamic pricing” dentro de tiendas |
| Tecnología bajo revisión | Etiquetas electrónicas y sistemas algorítmicos |
| Multa por primera infracción | US$50 |
| Multa por segunda infracción | US$170 |
| Multas posteriores | US$250 por cada nueva violación |
El concejal Shaun Abreu, principal impulsor del proyecto, explicó que la rápida expansión de las etiquetas electrónicas y de los sistemas automatizados ha permitido que algunos comercios cambien precios en cuestión de minutos. “La adopción de tecnología de precios algorítmicos y etiquetas electrónicas ha dado a los supermercados la capacidad de modificar precios múltiples veces al día”, señaló al presentar la propuesta.

¿QUÉ ES EL “DYNAMIC PRICING” Y POR QUÉ GENERA POLÉMICA?
El “dynamic pricing” describe estrategias donde los precios cambian según factores como demanda, hora del día o perfil del cliente. Aunque ya se usa en aerolíneas, hoteles y apps como Uber, su llegada al comercio de alimentos despierta alarma por su impacto en consumidores con bajos márgenes presupuestarios.
Factores que pueden influir en cambios de precio:
- La hora del día
- La demanda de ciertos productos
- El inventario disponible
- Datos recopilados sobre los compradores (patrones de consumo, historial)
- Promociones o competencia en la zona
Uno de los aspectos más cuestionados es el “surveillance pricing”: precios personalizados basados en datos de los consumidores. En la práctica, alguien que compra siempre marca de cereal en una tienda podría ver precios distintos que otra persona que compra productos diferentes, aun estando en la misma área de Jackson Heights o El Barrio.
EL PAPEL DE LAS ETIQUETAS ELECTRÓNICAS EN SUPERMERCADOS
Las Electronic Shelf Labels (ESL) reemplazan etiquetas de papel por pantallas digitales que permiten cambios instantáneos. Supermercados defienden la tecnología por eficiencia; críticos dicen que facilita ajustes constantes que confunden y perjudican al comprador.
Comparación rápida:
| Etiquetas tradicionales | Etiquetas electrónicas |
|---|---|
| Cambios manuales, lentos | Cambios automáticos, inmediatos |
| Visible y familiar para el cliente | Cambios más difíciles de detectar en el momento |
| Requieren impresión | Funcionan digitalmente |
Para expertos, el problema central no es la tecnología sino la falta de reglas sobre su uso y transparencia hacia el consumidor.
RELACIÓN CON LA INFLACIÓN Y EL AUMENTO DE ALIMENTOS
El debate ocurre en un contexto económico sensible. La inflación y los mayores costos de transporte han presionado precios en tiendas y supermercados. Productos que más han subido:
- Huevos
- Carne
- Lácteos
- Verduras
- Cereales
- Congelados
Los residentes de barrios latinos y trabajadores con jornadas largas —quienes compran en bodegas o mercados locales después de turnos— son los que con frecuencia sienten el impacto inmediato de estos cambios.
POSTURA DE AUTORIDADES Y LEGISLADORES
La fiscal general de Nueva York, Letitia James, y legisladores estatales han impulsado medidas para frenar prácticas abusivas basadas en datos. Entre las iniciativas relacionadas está la “One Fair Price Act”, que busca impedir precios distintos para clientes basados en vigilancia de datos o comportamiento personal.
Shaun Abreu ha resumido la idea clave: el precio que una persona ve al entrar al supermercado debería ser el mismo que encuentre al momento de pagar.
¿QUÉ PASARÍA SI LA LEY SE APRUEBA?
El proyecto aún se discute en el Concejo Municipal. Si se aprueba, podría:
- Servir de precedente para regulaciones sobre IA y precios automatizados.
- Forzar mayor transparencia en sistemas digitales de tiendas.
- Influir en políticas en otras ciudades con gran población hispana como Los Ángeles o Miami.
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