
El zar fronterizo de la Casa Blanca, Tom Homan, defendió el plan del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de equipar a sus agentes con guantes capaces de aplicar descargas eléctricas. Según Homan, estos dispositivos ofrecerían a los agentes una alternativa para controlar situaciones de resistencia sin tener que recurrir directamente a la fuerza letal. A continuación, la razón por la que Homan considera que estos dispositivos podrían ayudar en la labor de la agencia migratoria.
“Es otro dispositivo para ayudar a que alguien cumpla cuando no lo está haciendo”, declaró Homan el jueves durante una entrevista en el programa “Fox & Friends”, de Fox News . El funcionario agregó que no se puede pasar “de 0 a 100” y hacer que la fuerza letal sea la primera opción ante una situación de confrontación.
¿Por qué Homan respalda los guantes de ICE?
La principal razón es que Homan considera que los guantes pueden convertirse en una herramienta intermedia dentro de la respuesta de los agentes. Su argumento es que permitirían controlar a una persona que se resiste sin llegar inmediatamente a métodos potencialmente más graves.
El plan de ICE contempla adquirir dispositivos conocidos como G.L.O.V.E. (Generated Low Output Voltage Emitter), fabricados por Compliant Technologies LLC, una empresa con sede en Lexington, Kentucky. La administración prevé destinar hasta US$20 millones a estos equipos.
ICE los describe como dispositivos de “distracción conductiva y desescalada”. A diferencia de un arma de fuego, su propósito declarado es provocar un estímulo doloroso que ayude a conseguir el cumplimiento de una persona durante un enfrentamiento.
Los guantes ya han sido utilizados por algunas agencias policiales y centros penitenciarios en Estados Unidos.
¿Cómo funcionan los guantes G.L.O.V.E.?
Los G.L.O.V.E. tienen la apariencia de unos guantes convencionales, pero incorporan un sistema capaz de generar una descarga eléctrica cuando el dispositivo entra en contacto directo con la piel. El equipo se activa mediante un interruptor incorporado en el guante.
De acuerdo con información sobre el dispositivo, la descarga está diseñada para producir un estímulo doloroso y favorecer que una persona cumpla las instrucciones del agente. A diferencia de un Taser, el objetivo no es necesariamente incapacitar o derribar al individuo.
Esa característica es precisamente uno de los argumentos utilizados por quienes defienden su utilización. En lugar de recurrir inmediatamente a una pistola u otro método de mayor impacto, el agente tendría una alternativa dentro de la llamada escala de uso de la fuerza.

ICE todavía debe establecer protocolos de uso
Aunque Homan defendió públicamente el dispositivo, los guantes todavía no están listos para ser utilizados de manera generalizada por los agentes de ICE. La agencia debe establecer protocolos, capacitación y otros procedimientos antes de su despliegue.
La información disponible indica que los agentes deberán recibir entrenamiento para utilizar los dispositivos y someterse posteriormente a procesos de recertificación.
Por ello, la adquisición de los equipos no significa que los agentes puedan comenzar a utilizarlos inmediatamente durante operativos migratorios.
Un centro penitenciario de Kentucky ya los utiliza
Uno de los ejemplos citados para defender la herramienta es el de la cárcel del condado de Nelson, en Bardstown, Kentucky. El centro comenzó a utilizar los guantes hace varios años para controlar a internos que no obedecían las instrucciones de los custodios.
Justin Hall, uno de los custodios del centro, explicó que las descargas producen un dolor intenso, pero que este desaparece cuando el contacto con la piel termina. Según su experiencia, los guantes pueden funcionar como una herramienta inicial cuando las técnicas de desescalada no consiguen controlar una situación.
El uso de estos dispositivos también aparece documentado en otras instituciones. Por ejemplo, autoridades del condado de Rockingham, Carolina del Norte, aprobaron la compra de varios G.L.O.V.E. para personal penitenciario y los describieron como una herramienta de cumplimiento destinada a reducir el riesgo de lesiones.

Críticas por el uso de fuerza de ICE
El plan, sin embargo, ha provocado fuertes críticas de organizaciones defensoras de los derechos civiles, legisladores demócratas y especialistas en el uso de la fuerza.
Los críticos cuestionan que ICE incorpore una nueva herramienta capaz de provocar dolor en un momento en que la agencia enfrenta cuestionamientos por sus métodos de actuación durante la ofensiva migratoria de la administración de Donald Trump.
La preocupación principal es que un dispositivo presentado como una herramienta de desescalada pueda terminar utilizándose de manera excesiva o fuera de los protocolos establecidos. Organizaciones de derechos civiles también han cuestionado la falta de supervisión sobre el uso que los agentes podrían darle.
Expertos piden más estudios y capacitación
Geoffrey Alpert, profesor de criminología de la Universidad de Carolina del Sur y especialista en el uso de la fuerza policial, ha advertido sobre la necesidad de estudiar más ampliamente estos dispositivos antes de extender su utilización.
El experto considera que ICE debería ser especialmente cuidadoso con la capacitación de sus agentes y con las reglas que determinen cuándo puede utilizarse el equipo.
Su preocupación se centra en que una tecnología diseñada para reducir el uso de la fuerza puede producir el efecto contrario si los agentes no reciben una preparación adecuada o si no existen controles claros sobre su utilización.
En ese sentido, el debate no gira únicamente en torno a si los guantes pueden ser una alternativa a la fuerza letal, sino también sobre cuándo, cómo y contra quién podrían utilizarse.

¿Cuándo comenzaría a utilizar ICE los guantes?
ICE todavía debe completar el proceso de adquisición, capacitación y establecimiento de protocolos antes de que los agentes puedan emplear los G.L.O.V.E. de forma generalizada. La previsión difundida sobre el programa apunta a que el despliegue de los dispositivos ocurriría posteriormente, una vez completados esos procedimientos.
Así, la defensa de Tom Homan se basa en presentar los guantes como una opción intermedia para reducir la necesidad de recurrir a la fuerza letal. Sus detractores, en cambio, advierten que la incorporación de esta tecnología requiere controles estrictos para evitar abusos y un uso indebido durante las operaciones de ICE.
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