
Aunque los primeros pronósticos apuntan a una temporada de huracanes 2026 en el Atlántico menos intensa de lo habitual, en Florida nadie baja la guardia. La temporada, que comenzará oficialmente el 1 de junio y se extenderá hasta el 30 de noviembre, según el Centro Nacional de Huracanes (NHC), llega marcada por la influencia del fenómeno de El Niño, que suele reducir la formación de tormentas. Sin embargo, el mensaje de los expertos es claro: menos ciclones no significa menos peligro. Un solo huracán puede ser suficiente para generar impactos devastadores, especialmente en zonas vulnerables del estado, lo que mantiene la preocupación activa entre autoridades y residentes.
Los modelos del Proyecto Meteorológico de la Universidad Estatal de Colorado estiman que en 2026 podrían formarse 13 tormentas con nombre, de las cuales 6 se convertirían en huracanes y 2 alcanzarían categoría mayor. Estas cifras están por debajo del promedio histórico de la cuenca atlántica, lo que en teoría sugiere una temporada más tranquila. Pero esa aparente calma es precisamente lo que genera cautela.
Especialistas citados por medios como The Washington Post y Reuters advierten que una temporada “menos activa” puede ser engañosa. La historia ha demostrado que no se necesita una gran cantidad de tormentas para provocar desastres: basta con que una sola impacte directamente en una zona poblada para causar daños significativos.

El dato que mantiene en alerta a Florida
El factor que realmente preocupa a los expertos es la probabilidad de impacto. Según datos citados por The Washington Post, Florida tiene aproximadamente un 43% de probabilidad de ser golpeada por un huracán en 2026 y cerca de un 21% de recibir un huracán mayor. Este nivel de riesgo mantiene al estado en vigilancia constante, pese a la previsión de menor actividad ciclónica.
Fechas clave y periodo más peligroso
El periodo más activo de la temporada se concentra entre mediados de agosto y octubre, siendo septiembre el mes pico. Durante estas semanas, las condiciones del océano Atlántico, como temperaturas más cálidas, favorecen el desarrollo e intensificación de ciclones tropicales, según el NHC.

Aunque junio y julio suelen ser meses más tranquilos, los expertos insisten en que no están libres de riesgos. Asimismo, octubre puede traer sistemas peligrosos, especialmente desde el Caribe y el Golfo de México, que pueden desplazarse hacia la península de Florida.
Ante este escenario, las autoridades recomiendan no confiarse. Preparar un kit de emergencia, revisar rutas de evacuación y mantenerse informado a través de canales oficiales son medidas clave para reducir riesgos. La temporada puede ser menos activa en números, pero el nivel de amenaza sigue siendo real para millones de personas.
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