
Si manejas por las avenidas de Jackson Heights, cruzas a diario el puente Williamsburg o te mueves entre el Bronx y Manhattan para ir al trabajo, hay algo que podría cambiar la forma en la que conduces en New York City en muy poco tiempo. Una de las medidas viales más agresivas en décadas está a punto de convertirse en realidad en el estado de Nueva York, y no, no se trata simplemente de una nueva multa, más cámaras en las esquinas o más retenes policiales en la Grand Concourse. Hablamos de un sistema que, en la práctica, podría impedir que ciertos conductores excedan el límite de velocidad aunque lo intenten: dispositivos instalados directamente en el vehículo para que este “no corra más” de lo permitido, parte de un proyecto conocido como “Stop Super Speeders”, identificado en el Senado estatal como S4045A, que busca frenar a los conductores más peligrosos en las calles donde viven y se mueven millones
¿QUÉ ES EXACTAMENTE LA S4045A Y POR QUÉ TODOS HABLAN DE ELLA?
La S4045A es un proyecto impulsado por la administración de la gobernadora Kathy Hochul y patrocinado por legisladores como el senador estatal Andrew Gounardes, que apunta directamente a los llamados “super speeders”, es decir, conductores con un historial reiterado de violaciones graves de velocidad. A diferencia de las campañas de concientización o de los simples letreros electrónicos que ves en la BQE o en la FDR, esta no es una sugerencia: es una intervención mecánica obligatoria para ciertos conductores reincidentes, que tendrían que instalar un dispositivo para limitar la velocidad de su auto.
La propuesta exige la instalación de un sistema llamado Intelligent Speed Assistance (ISA), una tecnología que usa GPS y datos de límites de velocidad para detectar el máximo permitido en la vía por la que circulas y restringir la aceleración. En términos prácticos, si el límite es 35 mph en una avenida de Queens o Brooklyn, el vehículo no podría superar esa velocidad por más de 5 millas por hora; el motor simplemente dejaría de responder, aunque pises más el acelerador. En otras palabras, el auto deja de depender de tu “buen juicio” y se convierte en un guardián electrónico de la velocidad.

¿A QUIÉN PODRÍA AFECTAR ESTA MEDIDA?
La S4045A no está pensada para el conductor que se pasó unos pocos mph una vez saliendo de misa en Corona o de hacer compras en el Bronx; está dirigida a los considerados super infractores, con patrones claros de conducta peligrosa. De acuerdo con las versiones actuales del plan “Stop Super Speeders”, se busca aplicar el dispositivo a quienes acumulen un volumen significativo de puntos o multas por exceso de velocidad en un periodo determinado.
Entre los perfiles que se han mencionado públicamente se incluyen, por ejemplo:
- Conductores que acumulen 11 o más puntos en su licencia en un lapso de entre 18 y 24 meses, según la redacción final que adopte el estado.
- Vehículos con un alto número de multas por cámaras de velocidad o semáforos en rojo en un solo año, especialmente en zonas con alta siniestralidad.
Un punto clave para tu bolsillo, si vives en barrios como Washington Heights, Sunset Park o Corona y dependes del carro para trabajar: el costo de instalación y mantenimiento del dispositivo correría por cuenta del conductor, similar a lo que ya ocurre con los dispositivos de encendido obligatorio para quienes son declarados culpables de manejar bajo la influencia del alcohol. No importa si el vehículo es privado, de uso familiar o si lo utilizas para hacer entregas, trabajar en construcción o como chofer de servicios de apps.
EL DMV ENDURECE EL SISTEMA DE PUNTOS
Mientras la atención pública se concentra en los limitadores de velocidad, el New York State Department of Motor Vehicles (DMV) ya hizo un cambio silencioso pero contundente que afecta a todos los conductores del estado, vivan en Long Island, en Yonkers o en los cinco condados de la ciudad. El periodo de revisión de puntos se amplió de 18 a 24 meses, lo que significa que las infracciones permanecen más tiempo en tu historial antes de “borrarse” para efectos administrativos.
Además, el DMV confirmó que varios tipos de violaciones ahora tendrán puntajes más altos o empezarán a sumar puntos cuando antes no lo hacían, con especial énfasis en conductas consideradas de alto riesgo, como:
- Exceso de velocidad en zonas de construcción.
- Pasar un autobús escolar detenido.
- Incidentes relacionados con alcohol o drogas al volante, que ahora también se reflejan en el sistema de puntos.
En la práctica, el mensaje para quienes manejan a diario entre Queens y Manhattan, llevan a los niños a la escuela en el Bronx o cruzan a New Jersey para trabajar es claro: el margen de error se reduce. Un puñado de multas que antes tal vez solo te subían el seguro ahora puede acercarte mucho más rápido a una suspensión de licencia y, si se aprueba la S4045A, a la obligación de instalar un limitador de velocidad en tu carro.
LA FLOTA MUNICIPAL YA PROBÓ LA TECNOLOGÍA
Si todo esto te suena demasiado radical, vale la pena mirar lo que ya está pasando con los vehículos oficiales de la ciudad, esos mismos que ves circulando por la Quinta Avenida, por la Northern Boulevard o atendiendo emergencias en Brooklyn. El New York City Department of Citywide Administrative Services (DCAS) realizó un programa piloto instalando tecnología ISA en parte de la flota municipal, con resultados que las autoridades han calificado como un éxito.
Según datos oficiales, los vehículos con ISA cumplieron con los límites de velocidad el 99% del tiempo y registraron una reducción de 36% en eventos de frenado brusco, un indicador frecuente de conducción insegura. Tras el piloto, la ciudad presentó planes para expandir la instalación de este sistema a alrededor de 7,500 vehículos municipales en los próximos años, lo que sería una de las mayores implementaciones coordinadas de esta tecnología en el mundo. Los vehículos disponen de un botón de anulación temporal —por unos segundos— para situaciones de emergencia, pero fuera de esos casos, el sistema mantiene la velocidad bajo control y limita cualquier intento de “pisar de más” el acelerador.
En otras palabras, la ciudad ya ha usado su propia flota como laboratorio y argumento a favor de extender estos “gobernadores electrónicos” a los super infractores que comparten calle con ciclistas, peatones y familias que caminan por vecindarios mayoritariamente latinos como Inwood, Corona o el sur del Bronx.
¿CUÁNDO PODRÍA APROBARSE Y QUÉ SIGNIFICA PARA LOS HISPANOS EN NUEVA YORK?
El proyecto S4045A está atado al proceso presupuestario del estado y enfrenta una fecha clave: su inclusión y aprobación antes del 1 de abril de 2026, cuando se define buena parte del paquete legislativo y financiero en Albany. Si la Legislatura estatal y la oficina de la gobernadora cierran un acuerdo a tiempo, Nueva York podría convertirse en uno de los estados con las políticas de control de velocidad más estrictas del país, especialmente para los reincidentes.
Más allá de los detalles legales, lo que está en juego es un cambio profundo en la manera en que el estado concibe la seguridad vial: de castigar después de la infracción a prevenir físicamente que el exceso de velocidad ocurra, algo que organizaciones de víctimas y activistas por calles más seguras vienen pidiendo desde hace años. Para muchas familias hispanas que viven en barrios donde los atropellos y choques se han vuelto parte del paisaje noticioso, la medida se ve como una herramienta necesaria para proteger a peatones, repartidores en bicicleta y conductores responsables. Para otros, es una intervención excesiva del gobierno en la conducción privada y un nuevo costo que se suma al alto precio de vivir y manejar en Nueva York.
Lo cierto es que, si manejas en Nueva York —ya sea desde el Alto Manhattan hasta Queens, rumbo a tu segundo trabajo en Brooklyn o cruzando Staten Island para visitar a la familia—, vale la pena prestar atención a lo que ocurra con la S4045A en las próximas semanas. La “Ciudad que nunca duerme” podría estar a un paso de convertirse, al menos para ciertos conductores, en la ciudad donde simplemente no se puede acelerar más allá de lo que marca el letrero… y esta vez no sería solo una metáfora, sino un límite fijado desde el propio motor.

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