
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) comenzaron el año con cambios importantes en su calendario de vacunación infantil. El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) anunció la reducción de seis vacunas que hasta ahora se recomendaban de forma rutinaria para todos los niños en el país. La decisión se tomó luego de que el presidente Donald Trump ordenara revisar cómo otros países desarrollados estructuran sus programas de vacunación infantil y evaluar si el modelo estadounidense debía ajustarse.
Tras esa revisión, el HHS informó que las vacunas contra rotavirus, gripe, hepatitis A, hepatitis B, algunas formas de enfermedad meningocócica y el virus respiratorio sincitial (VRS) dejarán de recomendarse de manera universal.
A partir de ahora, estas vacunas solo se indicarán para niños con alto riesgo de enfermedad grave o bajo el esquema de “toma de decisiones clínicas compartida”, es decir, tras una consulta entre médicos y padres. Según el HHS, el acceso a las vacunas y su cobertura por seguros públicos y privados no se verá afectado.

El secretario del HHS, Robert F. Kennedy Jr., defendió los cambios y señaló que se alinean con prácticas internacionales.
“Después de una revisión exhaustiva de la evidencia, estamos alineando el calendario de vacunación infantil de EE. UU. con el consenso internacional, al tiempo que fortalecemos la transparencia y el consentimiento informado”, dijo Kennedy según el comunicado. “Esta decisión protege a los niños, respeta a las familias y reconstruye la confianza en la salud pública”.
Sin embargo, varios expertos en salud pública expresaron preocupación y adviertieron que el cambio puede generar confusión entre las familias.
Cuáles son las enfermedades y muertes que prevenían las vacunas retiradas por los CDC
Las vacunas que ya no se recomiendan de forma general protegían contra enfermedades que han causado hospitalizaciones, secuelas graves y muertes durante décadas. Solo las vacunas contra hepatitis A, hepatitis B y rotavirus evitaron cerca de 2 millones de hospitalizaciones y más de 90.000 muertes en los últimos 30 años, según datos de los propios CDC.
El virus respiratorio sincitial (VRS) es la principal causa de hospitalización en bebés en Estados Unidos. Aunque suele causar síntomas leves parecidos a un resfriado, puede ser mortal en niños pequeños y cada año provoca decenas de miles de internaciones y cientos de muertes. Aproximadamente el 80% de los bebés hospitalizados por VRS no tienen factores de riesgo identificables.
La hepatitis A y la hepatitis B afectan al hígado y pueden tener consecuencias graves. La vacunación contra hepatitis A redujo los casos en más del 90% desde 1996, mientras que la vacuna contra la hepatitis B logró una caída del 99% en los casos agudos en niños y adolescentes entre 1990 y 2019. Esta última también ha sido clave para reducir el cáncer de hígado infantil.

El rotavirus, antes de la vacunación rutinaria, provocaba la hospitalización de unos 70.000 niños pequeños al año y causaba alrededor de 50 muertes.
“Se conocía como el síndrome del vómito invernal”, explicó Sean O’Leary al portal KFF Health News. “Era una enfermedad terrible, que casi ya no vemos”.
Especialistas advierten que una baja en la vacunación podría revertir esos avances.
Otras vacunas afectadas protegían contra la enfermedad meningocócica, la gripe y el covid, infecciones que aún causan muertes infantiles cada año.

Expertos señalan que trasladar la decisión a las familias aumenta la carga de información y el riesgo de malinterpretaciones.
“Para la salud pública, es fundamental que las recomendaciones sobre vacunas sean muy claras y precisas”, dijo Eric Ball, pediatra en el condado de Orange, California.
“Cualquier cosa que genere confusión solo llevará a que más niños se enfermen”, agregó.
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