Harry Kane y Vardy, los delanteros de la selección inglesa. (Foto: AFP)
Harry Kane y Vardy, los delanteros de la selección inglesa. (Foto: AFP)
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El fútbol inglés tiene razones para sonreír. No perdió ninguno de los cinco partidos que disputaron en la ida de los octavos de final de la Champions League -récord para un país- y dos de ellos prácticamente aseguraron su clasificación a la siguiente ronda, Manchester City y Liverpool, que vencieron por goleada a Basilea y Oporto respectivamente.

Tottenham consiguió un meritorio empate de visitante contra la Juventus y Manchester United logró salir vivo ante el Sevilla gracias a la milagrosa mano de David de Gea, además del desacierto del colombiano Luis Muriel.

David de Gea desvió el cabezazo de Muriel al filo del descanso del partido entre Manchester United y Sevilla. (Foto: Reuters)
David de Gea desvió el cabezazo de Muriel al filo del descanso del partido entre Manchester United y Sevilla. (Foto: Reuters)

Pero incluso el Chelsea, que cedió un empate en casa frente al Barcelona, tiene razones para sentirse optimista de cara a la vuelta que se jugará en el Camp Nou en tres semanas.

Podría ser la primera vez que un país clasifique a cinco equipos a los cuartos de final de la Champions League, lo que confirma el regreso de los clubes de la Liga Premier a la primera plana del fútbol europeo, lugar del que estuvo desterrado desde hace una década.

Aquella época de gloria tuvo su punto culmine en la Champions League de 2007-2008, cuando logró clasificar a cuatro representantes a los cuartos de final, tres llegaron a semifinales y dos disputaron la final, siendo el título para Manchester United tras vencer a Chelsea en la definición por penales en Moscú.

Manchester United ganó la final de la Liga de Campeones al Chelsea en 2008. (Foto: Getty Images)
Manchester United ganó la final de la Liga de Campeones al Chelsea en 2008. (Foto: Getty Images)

Un dominio incontestable que aspira a recuperar para desbancar de la cúspide al fútbol español, que de las últimas nueve Champions ganó seis.

Solo el Inter de Italia, el Chelsea y el Bayern Múnich interrumpieron la supremacía de la Liga, que vio cómo el Barcelona y el Real Madrid se repartían tres títulos cada uno.

La diferencia

Pero hay un factor que muestra que la resurrección del fútbol inglés está sustentada en una base más sólida y amplia que en el pasado, donde los éxitos de sus clubes contrastaban drásticamente con los fracasos de su selección.

Antes Inglaterra veía con resignación y envidia cómo otros países celebraban títulos en el ámbito internacional, o por lo menos lograban ser protagonistas de los principales torneos de fútbol, mientras ellos fueron cayendo en un abismo cada vez más profundo.

Es difícil saber cuándo tocaron fondo, si fue al quedar apeada de la Eurocopa de 2008, cuando fueron goleados por Alemania en los octavos de final del Mundial de Sudáfrica en 2010, la eliminación en primera fase del Mundial de 2014 o en la derrota contra Islandia en la Eurocopa de Francia hace dos años.

Una suma de fracasos que detonó un cambio radical en el seno del fútbol inglés, inspirado principalmente por las experiencias vividas en otros países como Francia, España y Alemania.

Los primeros fueron los que marcaron la pauta con la creación de su avanzado complejo de desarrollo de futbolistas en Clairefontaine, que abrió sus puertas en 1988.

Diez años después, tras el fracaso de quedar por fuera del Mundial de Estados Unidos, Francia levantó su título mundial frente a su afición en 1998.

Ese ejemplo fue seguido por Alemania, tras su eliminación en la primera fase de la Eurocopa 2000, y tras sumar títulos en categoría inferiores terminó por levantar su título mundial hace cuatro años.

nglaterra abrió el centro de St. George's Park en 2012 para todas sus selecciones nacionales, femeninas y masculinas. (Foto: Getty Images)
nglaterra abrió el centro de St. George's Park en 2012 para todas sus selecciones nacionales, femeninas y masculinas. (Foto: Getty Images)

Y si bien el camino de España fue algo diferente, también tuvo su base en un proceso que surgió desde las selecciones juveniles y que fue evolucionando con el paso del tiempo, beneficiado por una filosofía parecida en las canteras de sus principales clubes.

Estos casos fueron asimilados en Inglaterra, que en 2012 abrió el centro nacional de fútbol St. George's Park con el objetivo de conquistar el título mundial en Qatar 2022.

En camino

El complejo donde entrenan todas las selecciones nacionales ha tenido un claro impacto en las actuaciones de Inglaterra en los torneos internacionales.

Primero con el tercer puesto alcanzado en el Mundial femenino de 2015, y después por los dos títulos masculinos conquistados el año pasado en la categorías sub20, cuando venció a Venezuela, y sub17, tras superar a España en la final.

A eso se suman otras destacadas actuaciones en diversos torneos europeos.

Dominic Calvert-Lewin celebra el único gol en la victoria de Inglaterra sobre Venezuela en la final del mundial sub20. (Foto: Getty Images)
Dominic Calvert-Lewin celebra el único gol en la victoria de Inglaterra sobre Venezuela en la final del mundial sub20. (Foto: Getty Images)

Este crecimiento desde las categorías inferiores también se ve reflejado en el ámbito de clubes, donde de las cuatro ediciones de la Liga Juvenil de la UEFA dos fueron ganadas por un club inglés, Chelsea.

Y de los ochos equipos en los cuartos de final de la actual edición, cuatro son de Inglaterra (aunque España también cuenta con tres representantes).

Pese a estos síntomas promisorios, y a que la infraestructura está en pie, el ex futbolista inglés Jermaine Jenas, quien fue parte de la selección de los tres leones desde los 15 años de edad, considera que si bien se ha avanzado mucho, otros países están dando todavía pasos más grandes.

En particular por el hecho que la mayoría de sus jugadores juveniles suelen tener espacio en los clubes de primera división de sus respectivos países.

Algo que no pasa en la Premier League donde los clubes, amparados en su gran poder adquisitivo, tienen plantillas formadas principalmente con jugadores de otros países.

El año pasado, entre todos los integrantes de la sub21 de Inglaterra que llegó a semifinales del europeo de la categoría, solo jugaron poco más de 20.000 minutos de fútbol en la máxima división, 17.000 menos que los futbolistas españoles.

De los otros dos semifinalistas de ese torneo, los de Alemania disputaron más de 31.000 y los de Italia poco menos de 30.000.

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