Mundial Rusia 2018: la euforia tardía de los locales

La hinchada del país anfitrión de este Mundial ha vivido una notable resurrección en los últimos días hasta tomar todas las noches las principales calles de Moscú

Cada vez hay más rusos en los ‘fan fest’, esos espacios con televisores gigantes instalados en cada sede mundialista

Cada vez hay más rusos en los ‘fan fest’, esos espacios con televisores gigantes instalados en cada sede mundialista. (Foto: EFE)

(Foto: EFE)

Después de la inauguración del Mundial Rusia 2018, uno de los diarios rusos que hicieron mejor cobertura de la goleada fue el “Sport Express”. A pesar del 5-0 sobre Arabia Saudí, no hubo explosión de emociones en Moscú. Cerca de las 3 de la tarde del día siguiente, aún era posible encontrar ediciones del periódico en cuestión. Repetimos la búsqueda de este periódico deportivo tras el triunfo ruso ante Egipto, pero fue en vano. Estaba agotado desde las 10 de la mañana. Como si para los hinchas de este país, su selección hubiera tardado un poco en convertirse en una buena noticia.

“Rusia, y sobre todo Moscú, es demasiado grande. Por eso no encuentras fiebre por el Mundial por todos los rincones. Hay gente a quien todo esto no le importa”, me explica Vitaly, un amigable dueño de un café a pocas cuadras de la Plaza Roja.

Su frase parecía ser conclusión luego de un sondeo por millones de casas, sin embargo, hoy esta teoría quedó derrumbada. Vitaly ha extendido su hora de atención porque Moscú ha comenzado a dormir más tarde. No importa si es día de semana, la montaña rusa de emociones hace sufrir de insomnio crónico.

Antes de la clasificación rusa a octavos de final de la Copa del Mundo (su Copa del Mundo), había empatía con su selección aunque con enormes dosis de escepticismo. Lo que vemos ahora es distinto a pesar de la goleada sufrida ante Uruguay, es un colectivo entregado a un equipo del cual no esperaban nada y que hoy los hace imaginar que pueden ganarlo todo.

Ya se están cumpliendo dos semanas de Mundial y lo que hemos visto en Rusia ha sido un despertar tardío. Los rusos, amigables y ordenados en los primeros momentos del torneo, ahora sí viven una felicidad permanente. “La alegría sudamericana también nos contagió”, dice Viktoria Ivanova, una barista que atiende en uno de los quioscos ubicados en el ingreso al estadio Luzhniki. La temperatura, literalmente, ha subido en Rusia. Ayer hubo picos superiores a los 20 grados en Moscú.

La calle Nikolskaya es una vía peatonal cerca del centro histórico de Moscú. Desde los días previos al Mundial, quienes se agrupaban en este colorido punto céntrico eran fanáticos mexicanos, argentinos o peruanos. Hasta que llegó la revolución rusa para instaurar la fe futbolística. En Nikolskaya, rincón tan tradicional como comercial, la casa gana.

DT Mundialistas

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