Milagros Asto Sánchez

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Además de un momento para repensar nuestro pasado y presente mirando hacia el futuro, el es una oportunidad de oro para preguntarse cómo es el Perú que se ve desde el exterior y tomar en cuenta la respuesta.

En diálogo con El Comercio, seis periodistas extranjeros que han escrito sobre nuestro país para prestigiosos medios destacan que los 200 años de independencia llegan en circunstancias cuando menos complicadas, y no solo por la pandemia del COVID-19.

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Las crisis políticas en cadena, la polarizada elección presidencial y los problemas estructurales que todavía están lejos de ser resueltos han abarcado la mayoría de noticias que se han difundido recientemente en el resto del mundo sobre nuestro país.

Los reporteros consultados en esta nota consideran que la coyuntura nacional ha ensombrecido la conmemoración del bicentenario al desviar la atención a aspectos como las disputas políticas o los debates por la asunción de Pedro Castillo como presidente.

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También destacan que las grandes crisis tienen un impacto en la imagen exterior de un país y que el Perú deberá trabajar con urgencia por dejar la inestabilidad atrás.

“En el exterior, la atención está en el proceso político actual”

Carolina Álvarez

Editora de la sección Internacional del diario “El Mercurio” (Chile)

Perú enfrenta circunstancias complejas. Por una parte, está la crisis del sistema político y de gobernabilidad evidenciada en la sucesión de destituciones presidenciales de los últimos cinco años, la polarización y fragmentación política, a lo que se han sumado los cuestionamientos al proceso electoral y la demora en la ratificación de los resultados.

Por otra, está la crisis económica desatada por la situación sanitaria, que acentuó los problemas estructurales del desarrollo peruano, como pasa en otros países de América Latina. No obstante, creo que es importante resaltar el hecho de que sobre todo la crisis política haya sido llevada por el cauce institucional.

Sin duda, grandes crisis tienen un impacto en la imagen exterior de un país y habrá probablemente un efecto particularmente por los problemas de gobernabilidad y el nivel de estabilidad que eso implique, por ejemplo, para las empresas extranjeras que quieran invertir en Perú. Creo que, en ese aspecto, actualmente lo más relevante está siendo el cambio en el gobierno y pienso que es eso lo que tiene expectantes a gobiernos extranjeros, observadores políticos, inversionistas y al mercado internacional.

Creo que en el exterior –con contadas excepciones– la atención está puesta sobre el proceso político actual y lo que eso implica para las perspectivas políticas y económicas de Perú, como un actor regional relevante. Eso es probablemente lo que está eclipsando las celebraciones del Bicentenario”.


“Las condiciones son duras, pero se puede cambiar el rumbo del país”

Stefano Pozzebon

Periodista italiano y corresponsal internacional para CNN y otros medios

Perú, al igual que el resto de América Latina, está atravesando este año una crisis dramática y de varios niveles. Además de la pandemia, Perú ha vivido una incertidumbre política sin precedentes, con un proceso tan largo y frágil que finalmente ha culminado con la proclamación de Pedro Castillo. Los retos que tiene por delante son los de todo el país: unirse y dejar atrás la crisis lo antes posible.

La situación política ha ensombrecido las celebraciones por los 200 años de independencia. Es triste decirlo, tal vez, pero este 28 toda la atención estará puesta en Pedro Castillo y en las expectativas en torno a las primeras semanas y meses de su gobierno. El aniversario histórico ha pasado a un segundo plano, al menos para la comunidad internacional.

No creo que Perú sufra de “malas relaciones públicas” por la crisis política, al menos para el público en general. Dicho esto, los observadores internacionales y los inversores mirarán con mucha atención los próximos movimientos de la administración: la incertidumbre política es la peor pesadilla de un economista, y Perú ha sufrido mucho por ello. Aunque la marca Perú sigue intacta en lo que respecta a la cultura y el turismo, queda mucho trabajo por hacer para recuperar la imagen de un país inteligente con un futuro económico próspero.

Las circunstancias son duras, todo lo difíciles que pueden ser, pero también está la oportunidad de cambiar el rumbo del país, como hace dos siglos cambió el Perú para bien”.


“El Perú ha sobrevivido una crisis inverosímil tras otra”

Eliezer Budasoff

Editor de proyectos especiales en América del diario “El País” (España)

Después de todo lo que ha ocurrido en el país en los últimos años, creo que Perú llega muy castigado a su bicentenario; pero también con motivos para el optimismo, aunque los haya parido con dolor a través de una serie de crisis interminables. Por el lado de lo imprevisible, el país se ha vuelto un caso emblemático del azote de la pandemia. Lo más duro, sin embargo, es que parece haberse convertido también en un ejemplo extremo de los males previsibles de América Latina a nivel político y social.

Y, aun así, en todo ese proceso doloroso creo que hemos visto las semillas de algunos cambios que pueden tener efectos a mediano y a largo plazo, como es el caso de los jóvenes de la llamada generación del bicentenario. Las instituciones electorales del país han resistido con estoicismo y seriedad, una y otra vez, las campañas de desinformación que buscaban instalar la idea de un fraude para el que nunca existieron pruebas.

El rechazo irracional a la figura de Pedro Castillo –no el miedo legítimo que pueden generar su plan de Gobierno o sus declaraciones, sino el miedo atávico a tener un presidente de la sierra– ha puesto sobre la mesa una discusión urgente y necesaria sobre el centralismo y el racismo en el país. No creo que sea menor el hecho de que Perú llegue a su Bicentenario con un maestro rural de Cajamarca como presidente; un hombre que, aún con todas las dudas y temores concretos que despierta, representa a sectores históricamente marginados del país.

Todos estos hechos no son necesariamente indicios de un presente luminoso, pero sí representan para mí algo que no tiene retorno: la posibilidad de otro futuro; con nuevos actores, con otras discusiones y unas prioridades distintas a la de las clases acomodadas o las de las mafias enquistadas en el poder. Son, si se quiere, señales que permiten leer la realidad contra el cinismo. No como un momento de llegada, sino como un punto de partida.

La imagen que se me viene a la cabeza es del Perú llegando a su bicentenario como el protagonista de la película El Renacido, después de haber sobrevivido una situación límite inverosímil detrás de otra, sin resto de espíritu para celebrar sino apenas para sentir perplejidad por seguir vivo, tras haber pasado la última noche durmiendo dentro del cuerpo de un oso muerto”.


“La coyuntura ha podido tener un impacto negativo en la imagen del país”

Gideon Long

Corresponsal para los Andes del diario “The Financial Times” (Reino Unido)

Pienso que la gente está hablando más de la actualidad política que del bicentenario, pero al mismo tiempo creo que eso es normal. En los últimos años muchos países latinoamericanos han celebrado su bicentenario y obviamente es una fecha muy importante simbólicamente, pero no se puede comparar con la actualidad que se está enfrentando en este momento.

Creo que la coyuntura ha podido tener un cierto impacto negativo en la imagen del país, dependiendo de con quién estés hablando. Yo escribo para un medio que tiene un enfoque económico.

Muchos de nuestros lectores son inversionistas y claramente ha tenido un impacto económico la victoria de Pedro Castillo. Hemos visto eso con el cambio en el precio del sol y con una salida de capital en las últimas semanas, pero más allá de eso, las elecciones no han tenido un impacto en lo que los extranjeros comunes y corrientes piensan del Perú.

Las circunstancias en las que Perú está celebrando su bicentenario son bastante tensas. Yo estuve en Lima para las elecciones de junio y nunca he visto a la sociedad peruana tan polarizada”.


“Lo que cuenta es resolver los problemas adentro”

Ramiro Pellet

Periodista del diario “La Nación” (Argentina)

Las circunstancias actuales son complicadas, como en todas partes del mundo debido a la pandemia, que en el Perú disparó al mismo tiempo una crisis económica desacostumbrada, como no se conocía desde hace muchos años. Eso dejó expuesta la desigualdad y la informalidad galopantes, y ahondó la crisis política, aunque sabemos que venía de antes.

El sistema mal o bien resistió la inestabilidad y los peruanos completarán la transición presidencial después de muchas vueltas. En lo personal lamento las maniobras insólitas que hemos visto con la remoción de presidentes como si fuera un concurso de televisión. Y luego la demorada proclamación del presidente electo, sin ninguna justificación.

Hice una nota sobre cómo las estrategias como las que vimos en este mes y medio debilitan las instituciones democráticas. Pese a ello, yo no me preocuparía demasiado sobre la imagen del país. Lo que cuenta, como siempre, es resolver los problemas adentro.

Las fechas patrias, y más aún una tan importante como el bicentenario, deben ser celebradas. Pero son tiempos austeros, de moderación, de honrar a los que forjaron el país y recordar al mismo tiempo a los que murieron en estos meses”.


“Pedro Castillo tiene al frente desafíos muy serios”

Sylvia Colombo

Corresponsal en América Latina del diario “Folha de São Paulo” (Brasil)

Una fecha histórica como el bicentenario de la independencia es siempre más grande de lo que pase a nivel político. Desafortunadamente, las últimas crisis no le hicieron bien a la imagen del Perú. Mostraron que los partidos políticos dejaron de existir como grupos con ideas para ser siglas de alquiler ante grandes intereses. El fujimorismo tiene gran responsabilidad en eso. Además, con un Congreso que actúe guiado por enemistades políticas en lugar de por ideas de país, la tendencia es que la inestabilidad persista.

El presidente Pedro Castillo tiene al frente desafíos muy serios, como son la pandemia y la economía. Pero si se impide que pueda gobernar, el país tendrá aún menos chances. El inicio de un período administrativo no es más que eso, un mandato de un nuevo presidente. Corresponde a él y a la sociedad llegar a un pacto democrático para que, con las instituciones funcionando con independencia, el país vuelva a recuperar la inestabilidad política.

Por otro lado, el hecho de que el Perú investigara y condenara a varios políticos corruptos en los últimos años es una señal que su justicia puede actuar con seriedad. Es importante que este poder siga preservado de su independencia.

Sobre las acusaciones de fraude, me quedó claro que no lo hubo, aunque la candidata de Fuerza Popular haya hecho de todo para hacer creer que sí. Esperaría de ella una actitud más democrática.

Más allá de la situación política, es importante que no se atropelle el importante ejercicio de reflexión histórica que esta fecha propone. En el caso del Perú esto significa pensar en su gran desigualdad, que es fruto de no haber resuelto aquellos temas pendientes que datan de la independencia y más atrás”.


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