Escribe Francisco Sánz (@frasan71)

De los 32 países que están hoy en Brasil 2014, el único que nunca antes estuvo en un Mundial es Bosnia-Herzegovina, un país de poco más de 4 millones de habitantes que existe recién desde hace 22 años, cuando Yugoslavia estalló en pedazos. Un país que tiene las marcas de su historia en los jugadores que hoy enfrentan a Argentina.
 
1. El horror de la guerra.
Casi 100 mil muertos, un millón de desplazados y una limpieza étnica sistemática. Ese es el frío resumen del conflicto más sangriento que asoló Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Tuvo lugar en Bosnia desde abril de 1992 –empezó el mismo día que declaró su independencia– y se prolongó durante dos años y medio.  

Dentro de Bosnia-Herzegovina convivían musulmanes, serbios y croatas. Tras su completa ruptura de la antigua Yugoslavia, el ejército serbobosnio inició una brutal campaña contra el flamante país con el objetivo de fundar la Gran Serbia. 
 
Dos hitos negros de esta conflagración fueron el sitio de Sarajevo, capital bosnia, que fue el más prolongado de las guerras modernas, y la masacre de Srebrenica, donde más de 8 mil bosnios (incluidos niños y ancianos) fueron exterminados.
 
2. El portero que huyó.
Asmir Begovic estará hoy en el arco bosnio frente a Messi y compañía. Cuando tenía apenas 4 años, su familia tuvo frente a la muerte. “Mis padres y abuelos habían hecho su vida en Bosnia y lo perdieron todo”, recuerda Begovic. Todos huyeron de su ciudad en el este del país a Alemania, primero, y a Canadá después. “Adoptamos la cultura de todos, pero no dejamos de ser bosnios”.
 
3. El goleador que sufrió.
Edin Dzeko es la figura excluyente de la selección. El mundo lo conoce por sus goles en el Manchester City. Lo que se sabe menos es lo que vivió de niño en Sarajevo. “Tenía 6 años cuando la guerra empezó. Destruyeron mi casa, así que fuimos donde mis abuelos. Éramos 15 personas en un departamento de 35 metros cuadrados. A mis padres les estresaba que todos los días algún conocido moría”.
 
4. Un gol es más que un gol.
Vedad Ibisevic es otro nombre reconocido del equipo. Su padre y su tío murieron en el conflicto y el barrio donde vivía fue arrasado. Al igual que muchísimos bosnios, se convirtió en un refugiado más en el mundo, hoy ya en casa. “Un gol, para nosotros, es mucho más que un gol”, dice el delantero. Con tamaña tragedia detrás, debe ser la pura verdad.