
El gobierno de China bloqueó la compra del agente de inteligencia artificial Manus por parte de Meta. La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR) del gigante asiático vetó la adquisición “exigiendo que todas las partes involucradas en ella desistan” de esta operación.
El gobierno de China bloqueó la compra del agente de inteligencia artificial Manus por parte de Meta. La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR) del gigante asiático vetó la adquisición “exigiendo que todas las partes involucradas en ella desistan” de esta operación.
El acuerdo denegado este lunes 27 por el gobierno chino fue anunciado el 29 de diciembre del 2025 e iba a suponer un desembolso de 2.000 millones de dólares por parte del gigante tecnológico estadounidense.
Las autoridades chinas habían señalado a inicios de este año que los términos de la venta de Manus serían evaluados y el Ministerio de Comercio adelantó que todos los acuerdos de este tipo debían ceñirse al marco normativo local.
“Las empresas que lleven a cabo inversiones en el exterior, exporten tecnología, transfieran datos o acuerden fusiones y adquisiciones transfronterizas deben cumplir con las leyes chinas y seguir los procedimientos legales”, había declarado He Yadong, vocero del Ministerio de Comercio chino.
Finalmente, este lunes 27 la Oficina del Mecanismo de Trabajo para la Revisión de Seguridad de la Inversión Extranjera, parte de la CNDR, anunció que “prohibía la inversión extranjera” en la empresa emergente.
El atractivo de Manus
La inversión que planeaba hacer Meta en Manus es parte de un contexto en el que la firma fundada por Mark Zuckerberg busca recuperar terreno en el mercado de la inteligencia artificial (IA) con respecto a sus competidores.
El sistema fue desarrollado por la ‘startup’ china Butterfly Effect y es visto como un activo de gran potencial debido a que se trata de un agente de IA que sus creadores definen como “verdaderamente autónomo”, al ser capaz de realizar actividades complejas de planificación y ejecución en entornos web y de software.

En términos generales, la firma emergente se distanciaba al ofrecer una solución que no requería de supervisión constante por parte de personas y ofrecía a Meta la posibilidad de gestionar las redes sociales, moderar el contenido e incluso administrar la pauta publicitaria.
A lo anterior se añade que Manus requiere menos capacidad de cómputo para funcionar, lo que supone una ventaja operativa crucial en un momento en el que el hardware y la energía necesarios para estos procesos son cada vez más escasos.
Un indicio de que ya había avances de cara a la integración corporativa fue que Manus recientemente presentó un conector con Meta Ads, la plataforma publicitaria de la firma norteamericana con la que se gestionan los anuncios en servicios como Facebook, Instagram y WhatsApp.

La versión beta de esta función fue lanzada a mediados de marzo y la empresa de origen chino la compara con tener “un analista de anuncios profesional de IA”. A través del citado conector el agente de IA es capaz de revisar el rendimiento de los anuncios y preparar informes detallados, además de generar contenido para los reportes e incluso para la propia campaña publicitaria.
¿Caso ejemplificador?
Las entidades gubernamentales chinas no han precisado los motivos del veto y tampoco citaron textualmente a Meta al anunciar que prohibían la venta de Manus a capitales extranjeros, pero los analistas internacionales atribuyen la medida directamente la consideración que Beijing tiene de la inteligencia artificial como un elemento cada vez más importante de su seguridad.
“China está mostrando al mundo que está dispuesta a jugar duro cuando se trata de talento y capacidades en IA, que el país considera un activo central de seguridad nacional”, comentó a la agencia AP el especialista Lian Jye Su, jefe de análisis del grupo de investigación y consultoría tecnológica Omdia.
Butterfly Effect se marchó de China a mediados del 2025 para establecerse en Singapur en un intento de pasar por alto el control del gigante asiático en torno a la inversión extranjera y poder captar capitales internacionales.

El cambio también implicaba ya no enfrentar las restricciones que imponía Estados Unidos a las empresas de su rival asiático, entre ellas el acceso a unidades de procesamiento y hardware de última generación. Con el traslado a Singapur Manus tenía carta libre para comprar equipos como los de NVIDIA —esenciales para la IA— sin las restricciones de Washington.
Esta práctica de las empresas chinas de llevar sus operaciones a suelo singapurense ha comenzado a hacerse cada vez más recurrente en el sector, por lo que Beijing estaría buscando limitar la fuga de talento y conocimiento en medio de una creciente carrera tecnológica y comercial con Estados Unidos.
Aunque la estrategia de Manus dio fruto con el anuncio de la venta a Meta, Xiao Hong y Ji Yichao, fundadores de la ‘startup’, fueron convocados por China en marzo durante el análisis gubernamental de la transferencia. Reuters reportó que desde entonces a ambos ejecutivos se les ha prohibido salir del país.

“Es un indicio muy claro de lo que las autoridades chinas pueden hacer en el futuro con las adquisiciones que afecten a empresas chinas de alta tecnología”, explicó el analista Lian Jye Su a AP.
Por su parte, Ben Chester Cheong, profesor de la Universidad de Ciencias Sociales de Singapur, declaró a Reuters que no creía “que esto termine con la llegada de empresas chinas” al pequeño estado asiático, pero que sí cree que el bloqueo a la venta de Manus “eleva el umbral de cumplimiento” de los estándares de Beijing.
“Las empresas podrían necesitar demostrar un cambio operativo real: dónde se ubica la gerencia, dónde se posee la propiedad intelectual, dónde se lleva a cabo la I+D, dónde se almacenan los datos y si se necesitan aprobaciones regulatorias chinas”, apuntó el especialista.
El veto de China abre interrogantes en el apartado legal, debido a que Meta sostiene que “la operación cumplía plenamente con la legislación vigente” y afirma que espera “una resolución apropiada de la investigación”. Antes del anuncio del gobierno chino varios trabajadores de Manus ya se habían sumado a los equipos de trabajo de la firma procedente de EE.UU. como parte de la asimilación.
La noticia se produce en las semanas previas a la visita de Donald Trump a China, que ocurrirá entre los días 14 y el 15 de mayo, por lo que se especula si la compra frustrada de Manus será parte de la agenda por abordar durante el encuentro del mandatario estadounidense con Xi Jinping.
TikTok, la experiencia previa
El caso de TikTok es un referente claro para entender los mecanismos que intervinieron en la decisión de China de frustrar la venta de Manus a Meta.
Durante la primera presidencia de Donald Trump, Estados Unidos buscó que ByteDance, la matriz china de TikTok, vendiera la red social a inversores estadounidenses aduciendo que esta suponía un riesgo para la seguridad nacional. La Casa Blanca citaba también como parte de sus argumentos el hecho de que empresas como Google o Meta estuvieran impedidas de tener actividad en territorio chino bajo principios similares.

En medio de la presión de Trump, en agosto del 2020 la potencia asiática actualizó su Catálogo de Tecnologías Prohibidas o Restringidas para la Exportación e incluyó dentro de este los “servicios de recomendación de contenido personalizado” y la inteligencia artificial, complicando los objetivos del gobernante con respecto a TikTok.
No obstante, desde Washington se siguió considerando que era peligroso que TikTok gestionara desde servidores en China la información personal de los usuarios estadounidenses. La empresa asiática confirmó que su personal chino tenía acceso a datos de usuarios globales, aunque dijo que esto era bajo protocolos específicos, anunciando que abriría servidores en países como Singapur y Estados Unidos.
Trump llegó a su segundo mandato en el 2025 con la misma idea con respecto a TikTok, aunque con una modificación importante en su planteamiento: ahora buscaba que la venta de la plataforma no fuera total sino parcial, con un porcentaje mayoritario controlado por capital no chino.

Tras varias amenazas del presidente norteamericano de suspender el uso de TikTok en su territorio, en setiembre del 2025 ByteDance vendió la mayor parte de su participación, quedándose únicamente con el 19,9% de la red social.
El 60% de la empresa pasó a ser controlada por un consorcio de inversores estadounidenses y de otras procedencias, que incluyen a firmas como Oracle, Silver Lake y MGX (de Abu Dabi). Las tres empresas citadas son los accionistas más grandes, teniendo cada una de estas una participación del 15%.
De cara al interés de Washington, hubo otro cambio clave y fue que la información de los usuarios estadounidenses pasó a alojarse en los servidores de Oracle, referente global de la gestión de datos y que tiene como principal accionista a Larry Ellison, amigo cercano de Trump.
Pese a la pérdida del control, la compañía china logró que el acuerdo le asegurara casi la mitad de las ganancias que TikTok hiciera en Estados Unidos; sin embargo, para Beijing el elemento más importante que se pudo salvaguardar fue el algoritmo de la red social, considerado un activo estratégico importante para el gobierno chino.
Bajo el nuevo marco, la nueva administración estadounidense de la plataforma social sigue teniendo acceso al algoritmo desarrollado en China, pero únicamente bajo una licencia. Estos complejos sistemas son los mismos que ByteDance emplea en Douyin, la versión china de TikTok, la cual está sometida a un estricto control por parte del gobierno chino.
Más disputas
La disputa entre las potencias globales en el apartado tecnológico ha tenido como otro punto clave la guerra de los semiconductores.
Estados Unidos busca limitar la capacidad tecnológica de China, por lo que ha prohibido a NVIDIA y otras compañías relacionadas a la industria de chips vender sus productos de última generación al gigante asiático, necesarios para el entrenamiento y funcionamiento de los modelos de inteligencia artificial.

Trump también ha presionado a otras firmas como la neerlandesa ASML y la taiwanesa TSMC para limitar la disponibilidad de sus productos en la industria china y abrir fábricas en suelo estadounidense. Se trata de actores fundamentales para la industria tecnológica, pues ASML tiene el monopolio global de las máquinas litográficas con las que se crean los chips avanzados, situación similar con TSMC en el rubro de fabricación de semiconductores.
El sector de los autos eléctricos ha sido otro frente abordado por EE.UU., que ha impuesto aranceles de hasta el 100% a los vehículos chinos de este tipo, acusando al país asiático de competir deslealmente por medio de subsidios masivos para sus empresas.
A esto se suma el veto a Huawei y su infraestructura 5G, debido a que Washington considera que dicha empresa es esencialmente controlada por el gobierno en Beijing. Los estadounidenses también han buscado limitar el acceso de los chinos a la computación cuántica.
Para mitigar ese impacto en el mediano plazo China ha emprendido un enorme proyecto de desarrollo para generar su propia industria de litografía de fotolitografía para circuitos integrados y chips complejos con una inversión estimada en 47.500 millones de dólares.
El gobierno encabezado por Xi Jinping también ha respondido a Washington limitando la disponibilidad de recursos esenciales para el sector tecnológico, pues produce el 80% del galio y 60% del germanio a nivel global. A esto se suma que China también controla cerca del 70% de la producción y refinamiento de tierras raras como el neodimio, praseodimio, disprosio y terbio.
Estas materias primas son vitales para el desarrollo de radares, satélites, equipos 5G, fibra óptica, procesadores avanzados, vehículos eléctricos y armamento.
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NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.






