Milagros Asto Sánchez

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Diez meses después de que el primer caso de apareciera en la ciudad china de Wuhan, el mundo continúa sumando muertes y contagios por la pandemia a tiempo que lucha con los estragos sociales y económicos causados por la enfermedad. Han crecido las apuestas por vacunas, pero también las protestas y el descontento hacia las restricciones impuestas por el virus. Todo mientras las certezas sobre lo que vendrá son tan vagas como lo eran meses atrás.

En este momento, América Latina y el Caribe es la región del planeta más castigada por el virus. Mientras tanto, en Europa los casos siguen aumentando vertiginosamente, obligando a las preocupadas autoridades a aumentar las medidas de control social. Ni siquiera China, que afirma haberse librado del COVID-19 en su territorio, está tranquila. Un pequeño brote del virus llevó al país a realizar recientemente millones de test en pocos días en la ciudad de Qingdao.

El Comercio conversó sobre el panorama internacional de la pandemia con Ciro Maguiña, médico infectólogo y profesor principal de la Universidad Cayetano Heredia, que señala que a este punto no existen verdades absolutas en cuanto al COVID-19, pero que lo más importante es no bajar la guardia. “La mascarilla es el arma más importante para hoy, mañana y siempre”, apunta el experto.

- Los alarmantes rebrotes de casos de coronavirus en Europa están obligando a los gobiernos a retomar y aumentar las restricciones. Francia, por ejemplo, impuso toques de queda mientras otras naciones cerraron escuelas y establecimientos como bares y restaurantes. ¿Cuál ha sido el mayor error en Europa?

En Europa bajaron la guardia totalmente y era previsible esta nueva y fuerte ola. Europa, por bajar la guardia, tiene un cremento notable de casos porque había un 90% de personas susceptibles, o sea, había menos del 10% de infectados. En el Perú, en cambio, la susceptibilidad varía entre 30%, en Iquitos, y 75%, en Lima. Entonces esta situación se debe, en primer lugar, a que en Europa hay más susceptibles y, en segundo lugar, a que bajaron la guardia de manera contundente. Ellos abrieron su economía de manera irresponsable: bares, discotecas, restaurantes, esa imprudencia cuesta.

Esta foto del último martes muestra a propietarios de bares y camareros sosteniendo carteles que dicen "París la ciudad de las luces, permanezca abierta" durante una protesta contra el cierre de negocios en París. (Foto: AP / Francois Mori)
Esta foto del último martes muestra a propietarios de bares y camareros sosteniendo carteles que dicen "París la ciudad de las luces, permanezca abierta" durante una protesta contra el cierre de negocios en París. (Foto: AP / Francois Mori)

- ¿Qué opina del retorno de las medidas restrictivas? ¿Servirá de algo o ya es tarde?

En el caso de Europa, estas medidas van a tener que volver porque son medidas que tienen que ver con la movilización. Cada país tiene que ajustar su propia estrategia. Por ejemplo, en el Perú las playas requieren una estrategia que se prevé difícil, pero hay que hacerlo porque las playas van a ser el nuevo foco. Entonces yo creo que cada país tiene que ser creativo en base a la experiencia que ha adquirido. En Europa impondrán sus toques de queda, pero eso en el Perú es más difícil por la informalidad. Ellos tienen una economía más fuerte, esa es la diferencia.

- ¿Cómo definiría el estado actual de la pandemia?

Estamos aprendiendo semana a semana sobre la pandemia. No hay verdades absolutas. Un ejemplo es lo que pasó con Manaos, en Brasil. Manaos decía que el 66% de su población se había infectado y que por lo tanto ya tenía inmunidad de rebaño. ¿Y qué ha pasado en Manos? Hubo rebrote.

Varias personas disfrutaron el miércoles de un último trago en el bar Jordaan antes de un cierre parcial en Ámsterdam por el aumento de casos de coronavirus. (Foto: AFP / ANP / Ramon van Flymen)
Varias personas disfrutaron el miércoles de un último trago en el bar Jordaan antes de un cierre parcial en Ámsterdam por el aumento de casos de coronavirus. (Foto: AFP / ANP / Ramon van Flymen)

Nadie puede garantizar nada sobre el COVID-19. Es una enfermedad tan cambiante, tan dura, que no tenemos garantía de nada, ni siquiera con la vacuna. Porque la ciencia es así, no es que por el deseo del presidente la vacuna saldrá en 3 o 6 meses. En conclusión, yo diría que hay que tener mucha cautela en esta pandemia. La pandemia no ha terminado.

Recuerden la epidemia del 1918, las personas bajaron la guarda ese año y en 1919 y 1920 fue peor. Yo creo que esa es la experiencia que deja la historia. Hay que tener cautela en todo, en las vacunas, en las terapias, en las cuarentenas, etc.

Personal sanitario permanece cerca a un centro de pruebas de coronavirus en Nantes, Francia. (Foto: Reuters / Stephane Mahe)
Personal sanitario permanece cerca a un centro de pruebas de coronavirus en Nantes, Francia. (Foto: Reuters / Stephane Mahe)

- Se ha visto en Europa un aumento de las protestas contra las medidas restrictivas, incluso contra el uso de mascarilla. ¿Qué opina de eso?

Lo que pasa es que Europa tiene valores distintos a los orientales. Por eso es que en Europa hay ciudadanos anti vacuna y son numerosos. Es un tema que está ligado a la forma de vida que tiene Europa. Ese continente vive del turismo, hay economías muy liberales.

¿Por qué en China no se presentan estos fenómenos? Porque China tiene otros valores: más orden, más respeto, usan mascarillas desde hace tiempo. Entonces, esto tiene que ver con el tipo de sociedad que tenemos, independientemente de los gobiernos porque China puede ser “comunista”, pero Taiwán no lo es y tiene los valores orientales.

Un hombre sostiene un cartel que dice "¡Libertad!" mientras participa en una protesta contra las mascarillas y las restricciones por el virus en Constanza, al sur de Alemania, el 4 de octubre. (Foto: AFP / Sebastien Bozon)
Un hombre sostiene un cartel que dice "¡Libertad!" mientras participa en una protesta contra las mascarillas y las restricciones por el virus en Constanza, al sur de Alemania, el 4 de octubre. (Foto: AFP / Sebastien Bozon)

- China realizó más de cuatro millones de test de diagnóstico en pocos días en la ciudad de Qingdao tras detectar un foco de 12 casos positivos. ¿Es esto exagerado o es lo que corresponde en este estado de la pandemia?

Es que China tiene una tecnología que nosotros no tenemos gracias a que es un país rico. Todos los problemas que hemos tenido en el Perú son porque no hay tecnología. Los países desarrollados sí pueden darse el lujo de hacer ese tipo de cosas. En cambio Perú depende tecnológicamente para todo, hasta para los ventiladores.

En este momento son las pruebas moleculares o las nuevas pruebas rápidas las que nos van a ayudar a evaluar a los no infectados para que podamos mantener las estrategias de aislamiento, de detección temprana, todo lo que permite evitar que los infectados sigan contagiando. Esa estrategia sigue vigente hoy con mayor razón. Se deben detectar los casos rápidamente con las pruebas moleculares.

Peatones, algunos con mascarillas, caminan por una calle principal del oeste de Londres el pasado 11 de octubre. (Foto: AFP / Justin Tallis)
Peatones, algunos con mascarillas, caminan por una calle principal del oeste de Londres el pasado 11 de octubre. (Foto: AFP / Justin Tallis)

- ¿Cree que la gente ya le perdió el miedo al virus?

Creo que sí. La gente ha bajado la guardia por el cambio climático, por ir a la playa. También por el cansancio, por la situación económica que es insostenible y porque cuando la gente escucha sobre vacunas o inmunidad de rebaño cree que la solución está a la vuelta de la esquina. Tiene una falsa seguridad de que esto se va a resolver pronto, pero mi opinión de experto es que con esto tenemos para rato.

- ¿Qué importancia tiene la mascarilla a este punto?

La mascarilla es el arma más importante para hoy, mañana y siempre. La mascarilla ha demostrado que, bien usada, es la más segura de todas las armas. No hay vuelta que darle. En Europa hay más de 90% de personas susceptibles al virus. Perú tiene una ventaja porque tenemos más infectados, pero eso no garantiza que no haya rebrotes. Por eso, cuidarnos con la mascarilla es lo único que nos queda estos meses y el próximo año.

El médico infectólogo Ciro Maguiña es profesor principal de la Universidad Cayetano Heredia.
El médico infectólogo Ciro Maguiña es profesor principal de la Universidad Cayetano Heredia.

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