El presidente estadounidense, Donald Trump (derecha), saluda al primer ministro israelí en funciones, Benjamin Netanyahu (izquierda), durante una ceremonia celebrada este martes en la Casa Blanca, en Washington. (Foto: EFE).
El presidente estadounidense, Donald Trump (derecha), saluda al primer ministro israelí en funciones, Benjamin Netanyahu (izquierda), durante una ceremonia celebrada este martes en la Casa Blanca, en Washington. (Foto: EFE).
/ MICHAEL REYNOLDS
Redacción EC

Washington [EFE]. El presidente estadounidense, desveló este martes su plan de paz para , una “solución de dos Estados realista” que favorece los intereses de y ofrece a los palestinos una soberanía limitada sobre su futuro país al tiempo que deja intactos los asentamientos israelíes.

El plan de Trump, que se topó con el rechazo inmediato de los líderes palestinos, otorgaría a Israel el control íntegro de Jerusalén como capital y le permitiría anexionar el valle del Jordán, que ocupa alrededor del 30 % del territorio palestino de Cisjordania, una posibilidad que la ONU considera ilegal.

“Mi propuesta presenta una oportunidad con la que ganarían los dos lados, una solución realista de dos Estados que resuelve el riesgo que presentaba para la seguridad de Israel un Estado palestino”, dijo Trump durante una ceremonia en la Casa Blanca junto al primer ministro israelí en funciones, .

Un mapa del futuro estado palestino

Trump argumentó que su plan de paz, que tardó más de dos años en presentar, es “diferente” del de sus predecesores porque contiene muchos más detalles “técnicos” de partida, con 80 páginas de propuesta.

“Esta es la primera vez que Israel ha autorizado la publicación de un mapa conceptual que ilustra las concesiones territoriales que está dispuesto a hacer para conseguir la paz”, subrayó.

Ese mapa, que Trump publicó poco después en su cuenta de Twitter, muestra un Estado palestino contenido casi por completo dentro de Israel -con la única excepción de la frontera de Gaza con Egipto- y la pérdida del valle del Jordán, un territorio fértil y fronterizo con Jordania y el Mar Muerto que quedaría bajo soberanía israelí.

Israel retendrá el control de seguridad en toda el área al oeste del río Jordán, lo que nos dará una frontera oriental permanente para poder defendernos”, celebró Netanyahu, que incluyó el año pasado la anexión de ese valle entre sus promesas electorales.

El mapa contempla la conexión de los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania mediante un túnel de alta velocidad, y acceso a “algunas instalaciones” en los puertos mediterráneos israelíes de Haifa y Ashdod, además de dos conexiones terrestres con Jordania.

También amplía Gaza con la creación de una zona industrial y otra agrícola sin frontera con Egipto, pero no exige a Israel que acabe con “ningún asentamiento” en territorio palestino ocupado.

“La población israelí ubicada en zonas que permanezcan dentro de territorio palestino contiguo pero sean parte del Estado de Israel deben tener la opción de seguir donde están a no ser que decidan lo contrario”, indica el texto del plan.

Jerusalén para Israel

Trump dejó claro que su propuesta contempla a Jerusalén como “capital íntegra” de Israel, y generó confusión al prometer al mismo tiempo que los palestinos podrían instalar la suya en la zona oriental de esa ciudad.

La letra pequeña del plan aclara que la capital palestina solo podría ubicarse en las afueras de Jerusalén, “al este y al norte de la barrera de seguridad actual” de la zona oriental de la ciudad, y llamarse Al Quds (Jerusalén en árabe).

Además, el proyecto implica que “el Estado de Palestina debe estar completamente desmilitarizado y permanecer así”, con solo un cuerpo encargado de la seguridad interna y antiterrorismo.

Cuatro años de plazo

Aunque pocos confían en que prospere, la propuesta de Trump sorprendió a algunos analistas, que esperaban un documento menos ambicioso en cuanto a los detalles de los dos futuros Estados.

Sin embargo, muchos coincidieron en que el texto -presentado a cinco semanas de las elecciones en Israel y a nueve meses de las de EE.UU.- es sobre todo un intento de reforzar a Trump entre sus votantes evangélicos en un momento de juicio político en Washington y fortalecer a Netanyahu, acusado de cargos de corrupción.

El presidente palestino, Mahmud Abás, calificó el plan como “la bofetada del siglo” y dijo “mil veces que no” a la propuesta, pero Trump apostó por el largo plazo y le dio cuatro años para superar sus reservas y sentarse a la mesa de negociación.

“Hoy le he mandado una carta al presidente Abás. Le he explicado que el territorio reservado para su nuevo Estado quedará abierto y sin desarrollar durante un periodo de cuatro años, en los que los palestinos pueden estudiar el acuerdo, negociar con Israel y conseguir los criterios para ser un Estado”, explicó Trump.

El mandatario prometió a los palestinos una inversión de 50.000 millones de dólares para duplicar su PIB y crear un millón de empleos, pero exigió a cambio un alto el fuego con Israel, cambios en su estructura de Gobierno y la desmilitarización de Gaza.

“Realmente no importa lo que digan los palestinos a corto plazo, vamos a mantener esta opción abierta para ellos durante cuatro años”, dijo a los periodistas el embajador estadounidense en Israel, David Friedman.

Un punto clave en el plan diseñado por el yerno y asesor de Trump, Jared Kushner, era reclutar a países árabes para que convenzan a los palestinos de negociar, y tres reinos del Golfo Pérsico mostraron su apoyo implícito al enviar a sus embajadores a la Casa Blanca: Omán, Baréin y Emiratos Árabes Unidos.

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