ActualidadEste lunes 7 comenzó en París (Francia) el juicio por el asesinato del exrugbista argentino Federico Martín Aramburú, en el que cuatro personas están siendo procesadas por el crimen sucedido hace cuatro años y medio en la capital gala.
Este lunes 7 comenzó en París (Francia) el juicio por el asesinato del exrugbista argentino Federico Martín Aramburú, en el que cuatro personas están siendo procesadas por el crimen sucedido hace cuatro años y medio en la capital gala.
Dos de los implicados son los militantes de extrema derecha Romain Bouvier y Loïk Le Priol, siendo este último el principal acusado. Ambos enfrentan posibles penas de cadena perpetua, mientras que los otros dos implicados, Lyson Rochemir y Antony Sorrentino, también enfrentan cargos por haber sido agentes facilitadores del delito.
El crimen que conmocionó a dos países
Aramburú fue un destacado rugbier con un importante paso por la selección argentina de dicho deporte, con la que disputó más de una veintena de partidos y obtuvo un histórico tercer puesto en el Mundial del 2007 en Francia justamente ante el equipo anfitrión en la disputa por la medalla de bronce.
El rugbier realizó parte importante de su carrera en clubes galos y tras su retiro en el 2012 se afincó en el País Vasco francés, donde residía junto a su esposa María Czackis y sus tres hijos.

El incidente que desembocó en la muerte de Federico Martín Aramburú ocurrió el 19 de marzo del 2022 cuando el argentino de 42 años llegó a “Le Mabillon”, ubicado en el bulevar Saint-Germain de París, en compañía de su amigo Shaun Hegarty, exrugbier neozelandés.
Poco antes de las 6 a.m. tuvo lugar en el recinto una tensa discusión entre los exrugbistas y una mesa en la que se encontraban Le Priol y Bouvier. El desencuentro habría surgido cuando Hegarty y Aramburú reaccionaron a los insultos de corte discriminatorio del otro grupo contra un cliente del bar.
Los testimonios señalan que el francés habría amenazado al argentino con “pegarle un tiro” si no se callaba, algo que al día de hoy siguen negando.
Tras reiteradas provocaciones de Le Priol y sus acompañantes, el argentino se levantó de su mesa para tirar de la capucha de este último, lo que provocó que cayera al piso. El conflicto en la terraza del local llegó hasta los puños y el personal de seguridad tuvo que intervenir para detener la pelea.

Los rugbistas retirados se marcharon unos quince minutos después del altercado con destino a su hotel en la capital francesa, pero alrededor de las 6:15 a.m. fueron interceptados por una camioneta, desde la que descendió Romain Bouvier con un arma de fuego con la que abrió fuego contra el argentino, huyendo a toda prisa a pie.
Posteriormente, Loïk Le Priol abordó a Aramburú a pie y le asestó seis disparos, que terminarían siendo letales. El deportista falleció en brazos de su amigo antes de poder recibir atención médica.
El crimen causó gran impacto en Argentina, al tratarse de un deportista destacado y muy querido, con la Unión Argentina de Rugby y la selección nacional emprendiendo la campaña “Justicia por Fede”.
En Francia también hubo gran repercusión al ser Federico Aramburú un vecino apreciado en Biarritz, su ciudad de residencia y en la que se desempeñó profesionalmente. Amélie Oudéa-Castéra, por entonces ministra de Deportes del país galo, calificó de “tragedia atroz” el asesinato y tanto la opinión pública como la prensa dieron cuenta del entorno radical de los perpetradores del crimen.
Perfiles agresivos
El trasfondo extremista de los principales sospechosos sigue siendo uno de los elementos más comentados alrededor del caso, con potencial de influir en el proceso judicial actual.
Loïk Le Priol, hoy de 32 años, fue parte de la Marina de Francia, con la que participó en operaciones en África a mediados de la década pasada. Su paso por la milicia le dejó secuelas de estrés postraumático, y sería finalmente expulsado de las Fuerzas Armadas luego de protagonizar incidentes violentos.

Desde los 19 años Le Priol sumó varias denuncias y condenas por violencia, entre las que se encontraban una acusación por golpear y estrangular a una prostituta en Yibuti —que llevó a su baja militar— y la tortura de un antiguo dirigente de Group Union Défense (GUD), colectivo estudiantil de derecha extrema al que también pertenecía. El historial del presunto asesino de Aramburú también incluye la creación de una línea de ropa “hecha por blancos para blancos”.
Romain Bouvier tiene actualmente 35 años y era identificado como un hombre muy interesado en la literatura de discurso nacionalista. Al igual que Le Priol tenía un amplio registro de militancia radical de derecha, además de sentencias por portación ilícita de armas y ataques en la vía pública.
Por su parte, Lyson Rochemir era pareja de Le Priol en el momento del ataque y es sindicada como la conductora del vehículo en el que viajaron los responsables del tiroteo para alcanzar a Aramburú. El último implicado en el caso fue Antony Sorrentino, señalado por facilitar la huida de Bouvier y ayudarlo a esconderse de las autoridades.
Tres de los implicados en la muerte de Federico Aramburú fueron capturados a lo largo de los cuatro días siguientes al incidente, pero Sorrentino no sería detenido hasta tres meses después del asesinato. Esto se debió a que su participación recién se comprobó luego del peritaje al teléfono de Bouvier.
Un hecho peculiar de la captura de Le Priol fue que esta se produjo en la frontera entre Hungría y Ucrania. El prófugo francés declaró ante los guardias húngaros que lo interceptaron que deseaba pelear como voluntario en el frente ucraniano, lo que no impidió su extradición inmediata a Francia.
Situación actual
Los dos principales imputados por la muerte de ‘Fede’ Aramburú se presentaron en el Palacio de Justicia de París durante la tarde de este lunes para presentar su testimonio.
Loïk Le Priol enfrenta cargos de homicidio voluntario y un elemento clave en la acusación en su contra es la postura de la fiscalía local, que argumenta que la emboscada contra Aramburú fue un acto planificado. La información testimonial señala que Le Priol afirmó que “iba a matar” al exrugbier luego de la gresca y que ordenó a Lyson Rochemir ir a buscar su automóvil para abordarlo.

Paralelamente, Romain Bouvier es acusado de intento de asesinato y los dos enfrentan potenciales penas de cadena perpetua.
Durante su comparecencia, Bouvier aseguró que “piensa todos los días en esa catástrofe, en Aramburú, su amigo (Hegarty) y la familia” del fallecido. “Sé que esto que digo es difícil de escuchar para la familia, pero no tuve la intención”, dijo el acusado según recogió la prensa local.
Le Priol admitió el asesinato, pero alegó haber actuado como parte de su derecho a la legítima defensa por “puro reflejo” y que “no era él mismo”, recordando las secuelas psicológicas de su labor militar en África.
“Soy autor de la muerte de Aramburú, será el Tribunal el que determine si fue o no para defenderme”, dijo el principal sospechoso del caso, agregando que “no dejará de pedir perdón” a la familia del exrugbista.

Lyson Rochemir, de 29 años, también declaró ante el tribunal para responder por los cargos de complicidad en el asesinato e infracciones a legislación sobre armas de Francia. Se considera que tuvo un rol clave en el crimen y su castigo podría llegar también a la prisión perpetua.
Antony Sorrentino es quien tiene la menor imputación al ser sindicado por sustracción de documentos y objetos relacionados al crimen y obstaculización de la justicia, con una pena potencial de hasta tres años de cárcel y sanciones económicas.
La etapa de interrogación debe culminar el 23 de setiembre, con la exposición de los alegatos de la defensa realizándose un día más tarde. El pronunciamiento del veredicto está programada para el viernes 25.
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