El pontífice argentino decidió ir un paso más allá para acabar con el encubrimiento sistemático de la Iglesia a los casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes. (Foto: EFE)
El pontífice argentino decidió ir un paso más allá para acabar con el encubrimiento sistemático de la Iglesia a los casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes. (Foto: EFE)
Gisella López Lenci

En el día de su cumpleaños 83, el tomó una histórica decisión: eliminar el secreto pontificio para las denuncias de abusos sexuales, una petición de las víctimas que garantizará mayor transparencia ante una realidad que ha desacreditado a la Iglesia Católica.

El Comercio conversó al respecto con Juan Fonseca, historiador, experto en religiones y catedrático de la UPC.

¿Qué implica la eliminación de este secreto pontificio?

Desde el lado de la Iglesia en sí misma, es un paso fundamental para reconciliarse con la feligresía y la sociedad en general, porque permite que uno de los cuestionamientos más fuertes que ha habido con respecto a la actitud de la Iglesia sea superada. El secreto pontificio era un obstáculo que impedía que las personas que habían sufrido abusos sexuales pudieran conocer la situación de las denuncias, y que las autoridades políticas y judiciales también pudieran acceder a ellas. Es un paso de reconciliación. Y por el lado de las instancias judiciales, es fundamental para realmente tener la posibilidad de alcanzar justicia para las víctimas. Ahora ya no va a haber esta excusa para no investigar.

¿Cuál es la diferencia con el secreto de confesión?

La diferencia es que el secreto de confesión es una dimensión personal, con el fiel; en cambio, el secreto pontificio es un asunto de Estado. El Vaticano planteó en algún momento esta disposición, pero es un instrumento del derecho canónico que durante todo el siglo XX ha estado establecido y protegía de su difusión a una serie de aspectos importantes para el pontificado, entre ellos lo de las denuncias sobre abusos. No es que haya habido una disposición que indique que los casos de abusos sean protegidos por el secreto pontificio, sino que se entendía que esta información estaba dentro de una serie de rubros que el Vaticano considerada importantes proteger.

(Foto: AFP)
(Foto: AFP)

De alguna forma el secreto pontificio fue usado como ‘tapadera’ de los abusos sexuales...

Durante su pontificado, Benedicto XVI señaló que los casos de abusos sexuales tenían que seguir siendo protegidos por el secreto pontificio porque, según él, era una manera de proteger a las víctimas y a quienes eran denunciados. El Papa Francisco ahora ha tomado una decisión muy sana.

Este año el Papa ha tomado varias acciones con respecto a las denuncias de abusos sexuales. De alguna manera, ha ido de las palabras a la acción...

Al menos está cumpliendo con las expectativas de algunos sectores progresistas dentro de la Iglesia. Faltaban acciones concretas y esta es fundamental porque permite que las instancias judiciales puedan trabajar y proceder a hacer investigaciones sin ningún tipo de restricción, no solo con los archivos del Vaticano, sino con los archivos que existen en cada diócesis respecto a las denuncias. Digamos que le pasa la pelota a las instancias judiciales, porque ya la Iglesia no va a proteger estos asuntos. Se ha llegado hasta lo máximo que pueda llegar. Sería mucho más impactante que el propio Vaticano y la propia Iglesia de pronto entreguen personas que ya se saben culpables por investigaciones internas, pero no creo que se haga, al menos no este Papa.

¿Y por qué cree que no lo haría?

Porque hay una serie de tradiciones que la Iglesia tiene y no son fáciles de romper. Francisco está intentando hacer cambios, pero con una oposición interna de diversos lados, no solo conservadora, sino por una serie de rutinas que se han establecido. Una de ellas es la de proteger siempre a su gente, esta cultura del secreto. Es como el ejército, con una estructura muy jerárquica, donde tienen que protegerse unos a otros y asume que esto es lealtad. Son siglos de tradición.