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El miércoles 15, en su audiencia de confirmación ante el Senado de Estados Unidos, Marco Rubio, designado por Donald Trump para ser el nuevo secretario de Estado, lanzó duras críticas contra China, calificándola como el principal adversario del país. La respuesta de Beijing no se hizo esperar.
Rubio describió al gigante asiático como un país que había “mentido, engañado, hackeado y robado” para alcanzar su estatus actual como superpotencia, a costa de Estados Unidos. Además, hizo un llamado a fortalecer el apoyo militar a Taiwán, argumentando que es clave para prevenir una intervención militar del régimen chino.
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Poco después, el portavoz de la cancillería china, Guo Jiakun, rechazó las acusaciones, calificándolas de “infundadas” y culpando a Washington de promover campañas de desprestigio. Asimismo, Beijing reiteró su oposición a cualquier apoyo militar a Taiwán, considerada una “provincia rebelde”.
Antecedentes
Ya desde el primer gobierno de Trump las políticas hacia China se caracterizaron por un enfoque confrontacional, basado en la competencia económica, tecnológica y estratégica.
Se buscó redefinir la relación bilateral alejándose del enfoque cooperativo que habían mantenido administraciones anteriores, de tal manera que se impusieron aranceles que afectaron importaciones chinas por un valor de miles de millones de dólares.
Y aunque en el 2020 ambos países firmaron un acuerdo preliminar en el que China se comprometió a aumentar la compra de productos estadounidenses, los problemas estructurales no se resolvieron.

¿Rubio más radical que su jefe?
De acuerdo a Jorge Antonio Chávez Mazuelos, internacionalista especialista en política asiática, hay una diferencia esencial entre Rubio y Trump. El primero es un político profesional con 14 años en el Comité de Asuntos Exteriores del Senado y proviene del Tea Party dentro del Partido Republicano. Es un conservador con valores claramente definidos, a diferencia del magnate, cuyo enfoque en política exterior es más transaccional: “Un día odia, otro día ama, según lo que pueda obtener en la negociación”.
“Rubio tiene una visión política más estructurada y mayor experiencia en política exterior. Ha cuestionado a China durante años criticando la labor de los Institutos Confucio en el mundo, su influencia en la NBA, TikTok, y denunciando un supuesto genocidio contra los uigures. También investigó el origen del COVID-19 y llegó a señalar que el virus se originó en un laboratorio en Wuhan. Su postura hacia China ha sido constante y principista”, comenta el especialista a El Comercio.
Postura antiglobalista
Cabe preguntarse si el nuevo gobierno republicano tomará una actitud más agresiva contra China que la administración saliente.
Para Chávez Mazuelos existe un consenso bipartidista en Estados Unidos de que China es el principal adversario estratégico. Sin embargo, el enfoque varía: Joe Biden ha buscado institucionalizar la relación, manteniendo el diálogo al más alto nivel pese a las tensiones, mientras restringía transferencias tecnológicas y trabajaba para reducir el déficit comercial.
“Con Rubio podríamos esperar una retórica más fuerte y principista en temas como Taiwán y Hong Kong, que son cruciales para la seguridad y soberanía de China. Esto probablemente incremente las tensiones bilaterales”, señala.
Rubio sostiene que desde los años 90, Estados Unidos permitió a China beneficiarse de ventajas comerciales y transferencias tecnológicas, lo que llevó a la pérdida de empleos en la base industrial estadounidense. El actual senador considera que esta dinámica ha puesto a Estados Unidos en una situación de vulnerabilidad, ya que en el futuro dependerá de China para productos esenciales, desde medicinas hasta tecnología. Su postura es, por tanto, antiglobalista. Ha llegado a afirmar que la globalización ha sido perjudicial para la soberanía económica y tecnológica de Estados Unidos.
En su discurso del último miércoles, el próximo secretario de Estado dijo: “Hemos recibido al Partido Comunista Chino en este orden mundial. Y aprovecharon todos sus beneficios. Pero ignoraron todas sus obligaciones y responsabilidades”. ¿Qué significa todo eso?
El internacionalista explica a este Diario que durante las administraciones de Bush padre y Bill Clinton, se otorgaron privilegios comerciales a China, como el estatus de nación más favorecida, bajo la expectativa de que China se democratizaría. Sin embargo, eso no ocurrió.
“Rubio argumenta que China ha usado esas ventajas para proyectar poder económico y militar, ejerciendo coerción en regiones como el Mar Meridional y amenazando la seguridad de aliados como Filipinas. También señala que Estados Unidos debe fortalecer a Taiwán para disuadir una posible intervención militar china”.

El dilema de Taiwán
Para China, la reintegración de la isla es una cuestión existencial. Para Estados Unidos, por tanto, es importante que Taiwán mantenga su independencia y siga siendo un aliado estratégico.
En ese sentido, fortalecer los recursos militares de Taiwán, como propone Rubio, “podría generar un ‘dilema de seguridad’, donde este fortalecimiento sea percibido por China como una amenaza, aumentando su preparación militar”, comenta Chávez Mazuelos.
“Aunque Estados Unidos puede apoyar a Taiwán, el desequilibrio entre ambas partes sigue siendo significativo a favor de China. Rubio entiende la importancia estratégica de Taiwán para mantener el statu quo en Asia del Este y preservar la hegemonía estadounidense en la región. Además, su visión democrática lo impulsa a apoyar a Taiwán como un ejemplo de autogobierno”, añade.
El camino de Trump
“Para Trump, el comercio será una prioridad”, considera Chávez Mazuelos. “Es probable que intente negociar desde una posición de fuerza para seguir reduciendo el déficit comercial con China. En tecnología, habrá continuidad con las restricciones implementadas por Biden sobre transferencias avanzadas. En materia estratégica, Rubio podría fortalecer alianzas internacionales, pero con un enfoque en que los aliados contribuyan más a su defensa”, acota.
Rubio y su posición frente a Venezuela
Durante su presentación en el Senado, Marco Rubio también criticó duramente al régimen de Nicolás Maduro y la política de concesiones de la administración Biden hacia Venezuela. El senador republicano afirmó que la relajación de sanciones no ha producido avances significativos hacia la democracia en el país llanero. Además, señaló que el régimen ha manipulado procesos electorales para obtener beneficios sin cumplir sus compromisos.
Rubio abogó por una postura más firme hacia Venezuela, centrada en aumentar la presión sobre Maduro y respaldar a las fuerzas democráticas, enfatizando la necesidad de defender los derechos humanos y la democracia en el país.
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