El proceso de designación de embajadores, en la mayoría de países, empieza con la propuesta del diplomático o político presentada por el jefe de Estado y suele continuar con la aprobación del mismo por parte del Poder Legislativo del país proponente, para terminar con la aceptación del embajador por parte del país receptor, lo cual se formaliza con la presentación de las cartas credenciales.
Este último paso, en la mayoría de los casos, suele ser bastante expeditivo. Pero no siempre ocurre así, y a lo largo de la historia hay numerosos ejemplos de nombramientos que se han atascado, demorado o incluso abortado por reparos interpuestos por las naciones receptoras del embajador propuesto.
Desde hace varios días se han desatado en Malasia protestas por la designación de Nick Adams, ‘influencer’ nacido en Australia y autodenominado macho alfa, como embajador de Estados Unidos en dicho país asiático. Además de fanático de Donald Trump, Adams es un férreo defensor de Israel, estado que Malasia no reconoce, y ha lanzado en redes comentarios bastante críticos sobre el islam, religión oficial de dicha nación y que es profesada por la mayoría de sus habitantes.
En esta segunda Administración Trump no ha sido el primer alto funcionario propuesto para este tipo de cargos y posteriormente cuestionado. Ahí tenemos los casos del embajador en Francia, Charles Kushner -padre del yerno de Trump, Jared-, que ya fue ratificado por el Senado o del embajador designado en Singapur, Anjani Sinha, quien está en el limbo luego de demostrar públicamente su escasísimo conocimiento del país al que debe ir.
También rodeados de polémica están los nombramientos de Mike Waltz como embajador ante la ONU o de Christine Toretti en Malta. El último que ha levantado mucho polvo pone a un país de nuestra región en estado de alerta.
Sus tres misiones
Peter Lamelas -“cubano de nacimiento, estadounidense por la gracia de Dios y con la suerte de haber vivido el sueño americano”, según su perfil en LinkedIn- es el embajador designado por Donald Trump para representar a Estados Unidos en Argentina en los próximos años. En su reciente exposición ante legisladores de su país habló de tres objetivos principales: apoyar al gobierno de Javier Milei en las elecciones legislativas de octubre, “terminar con la corrupción y la influencia maligna” de China y asegurarse de que la exmandataria Cristina Fernández de Kirchner “tenga la justicia que se merece”.
Un enorme revuelo
Los gobernadores opositores argentinos calificaron de “intervencionistas y violatorias del derecho internacional” las palabras de Lamelas, quien añadió que tiene entre sus planes viajar a las 23 provincias del país rioplatense a dialogar con sus líderes y tener una asociación con ellos. “Excedió mucho el nivel de involucramiento en la política interna, hablar sobre viajar por el interior y terminar con la corrupción excede el mandato de un embajador”, refirió al diario “La Nación” un alto funcionario provincial que prefirió mantener el anonimato. Los gobernadores de Buenos Aires, La Rioja y Tierra del Fuego fueron los primeros que salieron a fustigar a Lamelas en redes.
La respuesta china
Al ser aludida directamente por Lamelas -por aquello de la inconveniencia de vincularse con China y aludir puntualmente a estar muy pendientes sobre los acuerdos de colaboración aeroespacial, de comercio y financieros con Beijing-, la embajada del gigante asiático en Buenos Aires no demoró ni 24 horas en replicar a través de un comunicado en el cual señaló que las declaraciones del designado estadounidense estaban “llenas de sesgo ideológico y de la mentalidad de suma cero propia de la Guerra Fría”.
Médico, empresario y donante
Lamelas y su familia huyeron de Cuba en un barco de la Cruz Roja cuando él apenas tenía 4 años. Creció en Miami, se convirtió en médico y fundó MD Now Urgent Care, la red de clínicas de primeros auxilios y emergencias más grande del estado de Florida. Como otros empresarios, construyó lazos con el Partido Republicano y en la última campaña electoral donó más de medio millón de dólares a Trump, según el sitio web Open Secrets. Su confirmación como embajador en Argentina no correría riesgos, pero puede enfrentar algunas demoras. De materializarse, será su primera experiencia en el extranjero como diplomático.