Por Roger Zuzunaga Ruiz

Al expirar el jueves el Tratado New START, conocido como START III, por primera vez desde 1972 el mundo entró en una era sin límites verificables para los arsenales atómicos de Estados Unidos y Rusia, las mayores potencias nucleares. Así lo entiende Moscú, que esta semana advirtió que el escenario internacional será “más peligroso”, mientras Washington evitó promover una nueva negociación bilateral. Con el último gran acuerdo de desarme muerto, las dos potencias comenzarán a moverse en un orden estratégico cada vez más incierto y sin reglas claras. ¿Cuáles serán las consecuencias inmediatas y qué puede pasar con otras naciones con ambiciones nucleares como China y Corea del Norte?

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