PerúA pesar de que fue breve, la rebelión del Grupo Wagner tendrá impacto directo en la guerra en Ucrania y en las ambiciones de Vladimir Putin para mantener el control de Rusia, considera Román Ortiz, analista experto en seguridad internacional, que ve cada vez menos respaldo y perspectivas de éxito para el gobernante ruso.
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Considera, además, que si bien el objetivo de Yevgueni Prigozhin, jefe de los mercenarios, era dar un golpe de Estado, la forma en la que se desarrolló fue más consistente con una fallida asonada militar.
— ¿Qué significa para Putin la rebelión del Grupo Wagner en este momento de la guerra en Ucrania?
Desde un punto de vista militar supone una crisis de primer nivel. El Grupo Wagner tiene en Ucrania unos 20.000 combatientes. Una parte de ellos son experimentados y efectivos y otra parte, bastante grande, son delincuentes reclutados de las cárceles que reciben un entrenamiento muy limitado. Esta rebelión crea un problema en ciertos sectores del frente porque Rusia ya no va a poder contar con esas fuerzas, y eso abre una oportunidad para las FF.AA. ucranianas. El segundo problema es de control político.

— ¿Qué tan golpeado queda Putin en ese aspecto?
Desde que empezó la guerra, Putin ha estado tratando de movilizar a la sociedad y economía rusas para sostener el esfuerzo de guerra y, al mismo tiempo, ha buscado mantener el control político a pesar de que la guerra está yendo mal. Lo que ha ocurrido con el Grupo Wagner es una señal clarísima de que Putin es cada vez más débil. Esto merma notablemente su control sobre el poder político y abre la puerta a futuros intentos de desalojarlo, tal vez menos espectaculares, pero quizá más efectivos.
— ¿Qué tantas opciones reales tenía y tiene aún el Grupo Wagner de desestabilizar Rusia?
El Grupo Wagner pudo alcanzar un acuerdo para frenar su avance militar hacia Moscú. Creo que eso es, por encima de todo, un reconocimiento de la incapacidad de Wagner para llevar adelante su intento de desalojar, por lo menos, a la cúpula militar del país. Aunque su intentona de golpe haya fracasado, su rebelión ha hecho un daño inmenso al control político de Vladimir Putin. El mero hecho de que se haya producido esta intentona abre una grieta muy grande en la capacidad de Putin para mantener el control sobre el país.

“El mero hecho de que se haya producido esta intentona abre una grieta muy grande en la capacidad de Putin para mantener el control sobre el país”.
— ¿Prigozhin apuntaba a un golpe de Estado?
Yo creo que el último objetivo de Prigozhin era dar un golpe de Estado. Lo que pasa es que la forma en la que se desarrolló tuvo más la forma de una asonada militar, entre otras cosas, porque el Grupo Warner no tenía el control de puntos neurálgicos del sistema militar y del sistema político ruso.
— ¿Tendrá esto un impacto significativo en el rumbo de la guerra en Ucrania?
Sin duda. Ahora va a ser mucho más difícil que las Fuerzas Armadas rusas mantengan la línea de defensa a todo lo largo del frente. Primero, porque habrá una reducción cuantitativa del número de efectivos; y segundo, por el nivel de desorden que crea todo esto en las líneas, la falta de confianza y demás.
Y no hay que olvidar que Rusia también está perdiendo un núcleo de combatientes efectivos en momentos en que uno de los mayores problemas que tienen las Fuerzas Armadas rusas no es tanto de cantidad, sino de calidad. Las mejores unidades rusas y el mejor equipo ruso se han perdido en la primera etapa de la guerra. Perder miles de hombres más y bien entrenados, pues es una reducción de capacidad militar significativa que abre oportunidades para Ucrania en ciertos sectores del frente.

— ¿Qué caminos o salidas tiene Putin a partir de ahora para cumplir sus planes dentro y fuera de Rusia?
Desde antes y ahora todavía más, Putin está jugando por tiempo. Las Fuerzas Armadas rusas no están en este momento en condiciones de revertir la situación militar, de pasar a la ofensiva. Los que están a la ofensiva ahora son los ucranianos. Está todavía por verse si Ucrania va a ser capaz de recuperar todavía más territorio del que ha ocupado Rusia. La esperanza de Putin es que el tiempo termine agotando la voluntad de los países occidentales de respaldar a Ucrania. Esa es la principal apuesta. Ahora, el tiempo también le desgasta a él, a la sociedad rusa, a la economía rusa y desgasta su control sobre el poder. La rebelión del Grupo Wagner es una señal del desgaste que tiene su control sobre el poder, entonces Putin no tiene una salida muy fácil. Cada vez tiene menos respaldo y menos perspectivas de éxito.
— ¿La estrategia de Putin será apostar por el desgaste?
Lo que yo creo que vamos a ver es un incremento de la paranoia dentro del régimen, más represión doméstica y un intento de mantener la línea de mantener la línea en Ucrania. En el interior del país, Putin va a poder jugar por tiempo. Buscará aguantar más y esperar a que las cosas giren a su favor, esa es la mejor opción que tiene en este momento.


















